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Municipios Capturados Luis Miguel Rionda (*)   Nuestro país está atravesando por una evidente crisis de gobernabilidad en los ámbitos subnacionales (estados y municipios). Pero sobre todo en este último ámbito. Los hechos recientes en el pueblo mágico de Tequila, Jalisco, confirman lo que mucho se ha afirmado tanto en los medios de comunicación como por organizaciones civiles y gobiernos extranjeros: que los grupos narco criminales controlan entre un tercio y la mitad de los municipios del país. Esto se sabe gracias al hackeo de documentos de la SEDENA que perpetró el grupo Guacamaya en 2023, y que mapeó El Universal (https://t.ly/i6F5Q). México tiene 17 de las 50 ciudades más violentas del mundo, según una encuesta mundial de percepción de inseguridad difundida por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (https://t.ly/MgIfj). Destacan en el sexto lugar Culiacán, Sinaloa, y en el noveno Ciudad Obregón, Sonora. Pero también se cuentan las guanajuatenses Irapuato (16º lugar), Celaya (20º) y León (50º) (https://t.ly/f1FwK). Los gobiernos municipales proveen los servicios públicos más básicos que demanda la convivencia ciudadana: la seguridad pública inmediata, la atención a las vialidades, el control del desarrollo urbano, la protección civil de primer nivel, el alumbrado callejero, el agua domiciliaria, la salubridad, las reglas básicas de convivencia cotidiana, etcétera. También son la primera ventanilla para el cobro de impuestos sobre posesión y traspaso de bienes inmuebles, sobre espectáculos, sobre el comercio ambulante, multas varias, así como derechos sobre el servicio de agua, alumbrado, recolección de basura, licencias, panteones, rastros, mercados, servicios de emergencia, etcétera. Lo anterior hace muy atractivo para el crimen organizado tender sus controles sobre los gobiernos locales, que tienen autonomía legal, pero en su mayoría padecen enanismo administrativo, carencias presupuestales endémicas, camarillas de poder ambiciosas, dinastías familiares, partidos políticos franquiciados, y muchos intereses individuales que se imponen sobre los colectivos. A esto se suma que no existen mecanismos de vigilancia ciudadana, medios de comunicación críticos, voto de castigo o consecuencias sociales o legales para escarmentar a los gobernantes corruptos. Bocatto di cardinale para los mafiosos, los corruptos y los violentos. Éstos comienzan financiando campañas locales, a cambio de compromisos predefinidos, como la capacidad de designar titulares en áreas estratégicas como seguridad pública, fiscalización, catastro, obra pública y otras. Por supuesto al gobernante, si se porta bien, le toca un corte suculento del pastel municipal. Se sabe que la obra pública es fuente inagotable de cohecho y moches; ahí es donde se inflan presupuestos para construir obras suntuosas, aunque inútiles y horribles: una fuente bailarina de once millones, que deja de funcionar a los seis meses; una escalera kitsch de cuatro millones que no lleva a ninguna parte; un parque rehabilitado, que queda peor que como estaba… (¿verdad, guanajuateños?) La viabilidad social y política de México requiere rescatar a los municipios de su actual postración, de su vulnerabilidad ante el crimen. Urge establecer o reforzar mecanismos de vigilancia social y rendición de cuentas oficial. Ojalá que algo de esto se incluya en la reforma política por venir, y que ésta no se limite a servir los grandes intereses de las élites políticas nacionales.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Luis Miguel Rionda (*   Últimamente me he involucrado con los instrumentos de la denominada Inteligencia Artificial (IA). Lo hago por necesidad no sólo de mantenerme actualizado, sino porque en mi trabajo cotidiano de investigación social con frecuencia me he sentido apabullado por la creciente cantidad y dispersión de información de los repositorios informáticos, que son cada vez más accesibles, pero a la vez más caóticos para quienes no cuenten con apoyos para enfrentar esa abundancia. Yo me formé académicamente en los años setenta y ochenta, cuando me introduje en los métodos de acceso y sistematización de información que existían entonces: los ficheros, las bibliotecas, los archivos, el registro manual o mecánico de la observación, etcétera. Mi tesis de licenciatura es un monumento a la artesanía del conocimiento: basada en mis notas y diarios de campo manuscritos, con dibujos, mapas y tablas hechas con mis escasos talentos gráficos. Las fichas de papel se acumulaban, para de ahí brincar a la redacción, también manual, que luego mecanografiaba en una vieja Remington de mi abuelo, con uso intensivo de corrector líquido y limpiador de tipos. Los gráficos los tiré a tinta china en papel milimétrico; los mapas y planos los dibujé haciendo uso de mis escasos talentos ingenieriles; incluyendo fotografías en blanco y negro que yo mismo revelaba; etcétera. Cuando se aprobaba el documento se procedía a fotocopiar y engargolar. Todo manual. Mi primer contacto con la tecnología informática en esos años fue frustrante y limitado, por la necesidad de manejar algún lenguaje de programación. Esto cambiaría en los ochenta con el arribo de la PC y la paquetería, donde se incluían los primeros procesadores de textos, hojas de cálculo y manejadores de bases de datos. Con esos nuevos recursos mi experiencia de investigación en la maestría fue radicalmente diferente y estimulante. Fue muy fácil hacer correcciones sobre la virtualidad de una pantalla, sin volver a mecanografiar todo. Mi tesis la publicó como libro el INAH, y el proceso editorial fue sencillo y rápido. A partir de ahí se inició una avalancha de novedades en las tecnologías de la información y la comunicación: el internet, el correo electrónico, la red global www, las consultas a distancia de repositorios, y el enriquecimiento de la virtualidad mediante recursos gráficos e intuitivos. En la primera década del nuevo siglo irrumpieron las redes sociales, entre las que se contaron muchas de corte profesional y académico. Nunca fue tan fácil comunicarse en tiempo real con colegas e instituciones de todo el mundo. Luego, con la pandemia, se desató una explosión de presencialidad virtual a distancia, que llegó para no irse más. Hoy día gran parte de mis encuentros académicos son virtuales sincrónicos. La IA me tiene sorprendido. El uso de SIRI y ALEXA ya me tenía maravillado, pero la irrupción del ChatGPT y la OpenAI, más las secuelas múltiples que les compiten, y sus aplicaciones concretas en la solución de problemas cotidianos, me convencieron de que, al contrario de lo que muchos temen, ese nuevo recurso nos facilitará muchos procesos que hoy nos agobian por su cantidad, monotonía o complejidad. En mi campo, por ejemplo, la búsqueda de textos recientes o antiguos sobre un tema de estudio. Esa labor absorbía tiempo y recursos, cada vez más escasos. Hoy la IA te recolecta no sólo las referencias, sino también la vía de acceso al documento original, y te brinda reseñas y borradores. Con esta ayuda, los investigadores podremos concentrarnos en el análisis comparado, para multiplicar la productividad, la actualidad y la pertinencia. Buenas noticias.

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Mi Amigo Luis Lauro   Luis Miguel Rionda (*   El sábado 17 de enero pasado murió un queridísimo amigo mío: el politólogo y comunicador neoleonés Luis Lauro Garza Hinojosa (n. 1958), destacado académico, escritor, promotor cultural, gran bohemio y bon vivant. Vivió y murió en su amado Monterrey, aunque era nativo de Tamaulipas –nació en Ciudad Camargo–. Luis Lauro fue el personaje más “regio” que he conocido: simpático, echado para adelante, profundo conocedor y practicante de las calidades humanas que distinguen a los norteños de cepa. Lo conocí en sus tiempos de académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esto fue en septiembre de 1993, con motivo de nuestra asistencia al seminario Changing political traditions in Mexico, organizado por la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans. Entonces la transición democrática mexicana llamaba mucho la atención internacional, en particular lo que sucedía en los niveles “subnacionales”, donde se experimentaban ya las alternancias en municipios y en entidades. Luis Lauro expuso el caso neoleonés y yo el de Guanajuato. Fue muy estimulante intercambiar ideas con este gran personaje, tan conocedor y bien dotado de capacidad comunicativa. A partir de entonces, fue frecuente que coincidiéramos en foros académicos donde se abordara el tema de la transición. Pero el más importante espacio que compartimos fue el de los encuentros anuales de estudios electorales que se realizaban en diferentes lugares de México. Ese fue el germen de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la SOMEE, que se formalizó como asociación civil en 1998. Cada año me volvía a encontrar con Luis Lauro en los congresos nacionales e internacionales de la SOMEE; el último fue en octubre pasado, en Medellín, Colombia. Hay que decir que, con el tiempo, Luis Lauro se convirtió en el comunicador ex oficio de nuestra asociación: reporteaba y entrevistaba a los congresistas, tanto a los viejos amigos como a los jóvenes electorólogos. Sus materiales están accesibles en el canal de Youtube de La Q (@LaQmex), el último medio de comunicación que fundó. En los albores de este siglo Luis Lauro dejó la academia para dedicarse totalmente a la comunicación. Para ello fundó su gaceta digital 15diario.com.mx, y pronto su revista mensual La Quincena, que ha acumulado 20 años y 237 números. Esos, y otros muchos proyectos editoriales y de difusión de la cultura regiomontana, lo convirtieron en un referente comunicacional en el norte mexicano. Pero no se limitó a esa región, y con frecuencia generaba contenidos que tenían relación con el resto del país, como su programa de análisis político Por la República. Su trabajo le valió el Premio Estatal de Periodismo «Francisco Cerda Muñoz» en la categoría Periodismo Digital. Tuve el placer de colaborar en algunas de sus aventuras comunicacionales desde hace, creo, 25 años. Aunque no coincidíamos en ideología, nunca me impuso cortapisas y me publicó sin condiciones. Era un practicante de la pluralidad y el pensamiento abierto. Un hombre que dejó huella en todos los que lo conocimos. Extrañaré sus charlas, tan divertidas, y su don de gentes. El cariño que desparramó por doquier le está siendo correspondido.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRi

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Luis Miguel Rionda (   La reforma electoral que hoy cocina la 4T parece confirmar nuestros peores temores. A pesar de 65 foros consulta organizados por la Comisión Presidencial para la Reforma Política, en los que participaron 5 mil 294 ponentes, más 346 propuestas recabadas mediante la plataforma electrónica de esa comisión (https://t.ly/Lxm0q), a las que se suman las propuestas recibidas en los 17 foros organizados por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, y las 204 propuestas planteadas por el INE (https://t.ly/bWv2s), todo apunta a que tendrán el destino previsible: la basura. Al parecer la comisión mantendrá los objetivos originales del régimen autócrata que hoy gobierna: desaparición de las posiciones plurinominales en el Congreso de la Unión, desaparición de los organismos electorales locales, desaparición de los tribunales electorales locales, disminución del financiamiento público a los partidos, socavamiento de la autonomía de los organismos electorales, elección de consejeros electorales por la vía electoral, etcétera. Pablo Gómez, arcaico presidente de la comisión presidencial, fue explícito: él no cree en la autonomía de los órganos electorales, “eso es para las universidades”, dijo. Su visión estalinista le hace concebir al nuevo orden político como un bloque ideológico homogéneo, donde la representación se limite a los cobijados por la hegemonía del partido de Estado. La competitividad y la alternancia se nulificarían mediante medidas legislativas, y de ser necesario, represivas. Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado. Un mundo feliz, de dictadura del proletariado (mejor dicho, de sus paladines), donde la justicia social se traduzca en el reparto de la pobreza. La reforma electoral que se cocina desde los poderes públicos confiscados puede significar el último clavo del ataúd de la joven democracia mexicana. El camino de la esperanza compartida se verá interrumpido, y se abrirá un nuevo capítulo del inveterado autoritarismo que hemos padecido durante cinco siglos. Regresaremos al régimen del partido hegemónico que ahoga a la sociedad a la que parasita. En el panorama actual sólo se vislumbra una rendija de esperanza: la nueva geopolítica internacional. La emergencia de un nuevo poder imperial, abusivo y beligerante, con el liderazgo de un personaje extravagante y pragmático como Trump, puede provocar reacciones de cautela, incluso miedo, en la nueva élite del poder en México. El arresto del criminal Maduro, con las amenazas trumpianas de intervención militar para combatir a los cárteles mexicanos, están induciendo reacciones interesantes en los narcopolíticos mexicanos, que ahora se sienten vulnerables y temerosos ante el nuevo buleador del barrio. Quiero pensar que la intolerancia gringa ante los gobiernos pseudo de izquierda en el continente, tendrá un efecto inhibidor de las tendencias autocráticas en esos países. Parece que se confirma el dicho de que un clavo saca a otro clavo. Por lo pronto, a los que creemos en la democracia como el mejor orden para la convivencia y armonía sociales, no nos queda más que continuar organizándonos en nuevas opciones políticas ciudadanas, como la que impulsamos desde SomosMX.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiondagj

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Pobre Venezuela   Luis Miguel Rionda (*) La madrugada del sábado 3 de enero, el año 2026 se estrenó con la estridencia del ataque armado de las fuerzas de los Estados Unidos sobre el territorio de la sufrida Venezuela. Todo ello bajo la pueril excusa de hacer prisionero al presidente de facto de ese país, el fantoche y chanflón Nicolás Maduro y su anciana esposa, ambos considerados con acierto como delincuentes de alta peligrosidad. Una cantidad apabullante de recursos bélicos se desplegó por dos horas en Caracas y alrededores, neutralizando con enorme efectividad tecnológica los recursos de defensa de un gobierno militarizado e inepto, que se pasmó y paralizó, a pesar de la retórica bravucona de su líder y su llamado general a las armas, en preparativo contra la invasión que él nunca creyó posible. El tirano exhibió su escondida debilidad humana. Sin el poder, el rollizo grandote y bigotón lució apocado y desubicado. Experimentó en carne propia lo que debieron padecer sus miles de perseguidos, encarcelados y desaparecidos. Por supuesto, sin el componente de la tortura física y la violación de derechos básicos, que él ordenó aplicar a sus conciudadanos antagonistas. El matrimonio Maduro gozó de las consideraciones de agentes de la ley profesionales, que les trataron con firmeza, pero con respeto. Suerte la suya. Por supuesto, yo rechazo con énfasis el uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Sobre todo, cuando las motivaciones reales responden a intereses económicos o de dominación, como fue el caso de esta agresión. La incursión tuvo como objetivo desplazar a un déspota que ya resultaba infuncional para el imperio, y sacar provecho material de la situación. Nunca se pensó en impulsar el retorno a la democracia y al desarrollo de una nación que perdió sus libertades en manos de una padilla de feroces bandoleros, disfrazados de salvadores bolivarianos del pueblo. El derecho internacional que se impuso al término de la segunda guerra mundial, expreso en la declaración de las Naciones Unidas de 1942, ampliada en 1945 y 1948, tuvo como objetivo evitar nuevas confrontaciones mediante el establecimiento de mecanismos de diálogo y resolución de conflictos, que más o menos funcionaron a lo largo de la llamada guerra fría y en el periodo de expansión de las democracias. Pero a partir del arribo al poder de Vladimir Putin en Rusia (2000) y Donald Trump en los EUA (2016) el modelo ha hecho crisis. Muchas agresiones internacionales se han perpetrado desde entonces sin que los mecanismos, como la ONU y otros, hayan podido hacer gran cosa, más que declaraciones. La ONU, con 193 naciones, está secuestrada por un consejo de seguridad de 15 países, cinco de los cuales tienen poder de veto. Ese diseño es arcaico, inoperante y antidemocrático, pero funcional para las potencias militarizadas. Para colmo, y por decisión de Trump, a partir de antier los EUA se han retirado de 66 agencias internacionales, la mayoría dependientes de la ONU, que además ve amenazada su propia existencia. Ni siquiera la belicista OTAN se salva, pues también ha sido objeto de las imposiciones del copete naranja. Lo poco bueno de la situación es que se abre una rendija para una eventual liberación del pueblo venezolano del yugo de sus demonios internos. Pero se avizora que el proceso, si se da, será lento y excluyente. A los gringos no les interesa liberar a nadie, ni propiciar la mejora del país agredido. Quieren controlar su petróleo y así joder a las potencias rivales. Pobre Venezuela, tan lejos de Dios y tan cerca de Trump              

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El Odio Naranja Luis Miguel Rionda (*)   En estos tiempos de vacaciones académicas, y por pura casualidad, anteayer se me ocurrió sintonizar CNN en mi tele, buscando noticias sobre Venezuela. Me topé con que se estaba anunciando la emisión de un mensaje del presidente Donald Trump, el primero en vivo y en directo, en esta su segunda gestión en la Casa Blanca. Ingenuo, supuse que daría a conocer alguna decisión de trascendencia, de calado nacional o internacional. Con curiosidad me mantuve atento hasta que inició el manifiesto. Sólo lo hice porque me sobraba el tiempo, pues no me cae bien el sujeto anaranjado, con cara de retortijón. Los políticos de carrera suelen ensayar con cuidado la forma y el fondo de sus discursos ante la gran audiencia televisiva. La idea es provocar sentimientos de identidad, simpatía y entusiasmo, o bien, si se trata de asuntos graves, convocar a la solidaridad, al sacrificio y a la unidad nacional, como lo hicieron grandes tribunos como Winston Churchill, ante la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 (“no tengo nada qué ofrecer más que sangre, sudor y lágrimas”); o Franklin D. Roosevelt el 8 de diciembre de 1941, un día después de “la fecha que vivirá en la infamia”, cuando se declaró la guerra al “imperio del Japón”. Grandes piezas de elocuencia patriótica, plenas de energía y voluntad compartida. En México no nos hemos quedado atrás con nuestros líderes oradores: todavía recordamos el discurso de Lázaro Cárdenas del 18 de marzo de 1938, cuando se nacionalizó el petróleo, o a Luis Donaldo Colosio el 6 de marzo de 1994 (“veo un México con hambre y con sed de justicia…”), o los muchos pregones de los tribunos de oposición en ambas cámaras. La retórica es un recurso que afianza el liderazgo, o lo contrario: hunde en el oprobio. La arenga que escuché el miércoles fue de este último tipo: un rollo plagado de odios y escupitajos contra todos y todas (en esto sí es muy incluyente el güero). Autoelogios sin límite, aderezados con afrentas contra el buen Joe Biden. Un montón de descalificaciones contra sus rivales, que ya no se sabe si se limitan a los demócratas o incluyen a sus copartidarios. Añadiendo xenofobia odiosa, al extremo de asegurar que la mitad de los inmigrantes indocumentados son delincuentes fugados, retrasados mentales, drogadictos y viciosos irredentos, que abusan de la bondad e ingenuidad de “América” (ese país sin nombre que se ha apoderado del topónimo). Me sentí personalmente ofendido al escuchar su caterva de prejuicios contra los que no son como él (afortunadamente). ¡Qué forma de odiar! Me pregunto cómo puede soportarse a sí mismo. O mejor: ¿cómo lo soportan sus cercanos? ¿Melania, Ivanka, Barron..? Para mí es un misterio. No mantuve mi atención los largos veinte minutos de improperios. Tampoco cambié de canal: soy morboso. Me da pena por esa gran nación, la cuna de las libertades democráticas y del liberalismo/capitalismo, que a la fecha sigue siendo el mejor sistema de convivencia civilizada que se ha dado la humanidad. La libertad democrática permite que incluso personajes profundamente autoritarios como este magnate odiador, lleguen al poder. Pero el sistema tiene sus propios anticuerpos, que se desatarán en la siguiente elección. Al tiempo. Esta columna toma un par de semanas de vacaciones. Nos leemos el próximo viernes 9.

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SSG hace un llamado a prevenir quemaduras por accidentes

Guanajuato, Guanajuato. 12 de diciembre de 2025.- La Secretaría de Salud exhorta a la población a evitar el uso de pirotecnia, debido a los riesgos que representa. Entre ellos quemaduras graves, lesiones oculares, daños auditivos e incendios. Estos peligros son especialmente altos en niñas y niños, por lo que se recomienda considerar alternativas seguras y extremar precauciones. Asimismo, se informa que otros factores de riesgo en esta época son los adornos navideños en mal estado, aparatos eléctricos defectuosos y el uso inadecuado de velas y veladoras. El secretario de Salud, Gabriel Cortés Alcalá, destacó que la prevención es la medida más efectiva para evitar lesiones por quemaduras. Señaló que la causa más frecuente se relaciona con líquidos calientes, afectando principalmente a niñas y niños de 3 a 5 años, en su mayoría por accidentes ocurridos en el hogar, particularmente en la cocina. En relación con las luces navideñas, recomendó no dejar encendido el árbol durante la noche, así como verificar que las series de iluminación no presenten sobrecalentamiento, a fin de prevenir incendios. Respecto al material pirotécnico, subrayó la importancia de impedir que menores de edad manipulen cohetes y reiteró que bajo ninguna circunstancia deben portarse en las bolsas del pantalón, debido al riesgo de encendido accidental y las consecuentes lesiones. El secretario recordó que el hogar es el principal lugar donde ocurren quemaduras, algunas de las cuales, por su gravedad, requieren atención médica inmediata. Las causas más comunes incluyen contacto con objetos calientes, electricidad, sustancias químicas, pirotecnia y exposición solar. Finalmente, reiteró que el grupo con mayor incidencia de quemaduras es el de niñas y niños de 3 a 5 años, quienes, debido a su etapa de desarrollo y curiosidad natural, están más expuestos a situaciones de riesgo.    

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Aniversario y presea   Luis Miguel Rionda (*)   Hace trece años, un tres de diciembre de 2012, murió mi padre, el maestro Isauro Rionda Arreguín. Él fue cronista de la ciudad de Guanajuato desde 1979 hasta junio de 1987, y desde febrero de 1989 hasta su deceso, por un total de 31 años. Fue fundador de la Asociación de Cronistas del Estado de Guanajuato en 1993, que se convirtió en su proyecto de vida luego de su jubilación en enero de 2004. Logró consolidarla gracias a una incansable labor de convocatoria y organización, con reuniones mensuales en los municipios que sí atendieron su invitación de designar formalmente un cronista local. Desde 2013, los miembros de esta asociación se reúnen cada año en la ciudad de Guanajuato para conmemorar la partida de su fundador. Al principio lo hicieron en el jardín de El Cantador, al pie del busto de bronce que el ayuntamiento colocó poco después de su deceso. Luego lo hicieron en la casa de la cultura, institución cuya fundación promovió cuando le tocó ser regidor (1995-1997). Este año el homenaje se realizará en las instalaciones del Archivo General del Estado, que dirige la historiadora Susana Rodríguez Betancourt. Este archivo también fue consolidado por el maestro Rionda, quien lo recibió en 1978 casi en calidad de bodega de papeles viejos, concentrados en una casa derruida ubicada frente al Teatro Principal (Cantarranas 7): una auténtica bomba de tiempo incendiaria. Primero organizó y clasificó los fondos atiborrados. Luego convirtió el bodegón en centro de investigación. Gracias a sus buenos oficios y a la sensibilidad intelectual del gobernador Rafael Corrales, se dotó al archivo de un magnífico edificio propio, diseñado ex profeso como moderno repositorio documental. Esto sucedió en 1989. La asociación de cronistas es hoy presidida por el joven historiador Eduardo Vidaurri Aréchiga, cronista de Guanajuato capital. Desde 2016 esta agrupación, que hoy integra a cronistas de 42 municipios de la entidad, instituyó la presea “Isauro Rionda Arreguín”, que en esta su novena emisión se otorgará al cronista de Romita, el maestro Josué Bedia Estrada (1943), uno de sus decanos (2008). Un notable personaje que ha desarrollado varias facetas: abogado, político, notario, ecologista (fundó en 1988 el Movimiento Ecologista Mexicano de León), periodista, luchador social (defensor del agua), profesor, conferencista y escritor (destaca su serie de cinco volúmenes denominada Ecos de lejanas voces). Y por supuesto: patriarca de familia y extraordinario conversador. La asociación de cronistas ha tenido una destacada labor de publicación y difusión de los saberes históricos y memorísticos de las localidades y regiones de nuestra entidad. Muchos de sus productos están disponibles en su página electrónica: cronistasdeguanajuato.com. Destaca la colección de monografías históricas municipales del bicentenario, que coordinó mi padre y publicó el gobierno del estado en 2010 (https://t.ly/HFkTB). La invitación al evento es general. Nos vemos en el homenaje y entrega de presea al mérito al cronista este sábado 6 a las 9:30 h en el Archivo General del Estado, entre las calles Insurgencia y Alhóndiga de la ciudad de Guanajuato.

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Marchas por la libertad Luis Miguel Rionda (*)   La política de demolición de instituciones que han aplicado las dos últimas administraciones federales ha provocado reacciones ciudadanas de rechazo, patentes en las marchas multitudinarias y pluricitadinas del 13 de noviembre de 2022, del 26 de febrero de 2023, y las del 18 de febrero y 20 de mayo del 2024. Cientos de miles de mexicanas y mexicanos salimos a las calles de entre sesenta y cien ciudades del país para exigir el respeto a instituciones democráticas como el INE, el Poder Judicial, los órganos autónomos, así como la competencia electoral en condiciones de equidad. La mayor parte de los que salimos a protestar a las calles fuimos mayores de 40 años. Los jóvenes participaron de manera marginal, pero significativa. Los denominados millenials y centenials nacieron en un entorno de paz social, con derechos salvaguardados por instituciones fuertes creadas en los últimos 30 años. La democracia electoral fue una realidad desde 1997, y se avanzaba lento, pero seguro, hacia la democracia social. Esta afirmación se soporta en la evolución del índice de desarrollo humano entre 2000 y 2022 (http://t.ly/FvHNf). Hasta el 2000 las marchas de protesta fueron patrimonio de la izquierda, primero de la izquierda militante y a partir de 1997 de la oficialista, que copió los métodos de acarreo y teatralidad de las manifestaciones multitudinarias de la vieja hegemonía priista. Pero en 2004 se volteó la tortilla: los ciudadanos comunes retomaron la iniciativa callejera cuando el 27 de junio se desplegó la enorme “Marcha Blanca” o “Marcha del Silencio” en la CDMX y otras localidades del país. El clamor social se alzó en contra de la ola de violencia criminal que ya era intolerable desde entonces, con el pasmo de las autoridades federales y locales. El jefe de gobierno López Obrador la calificó como la “marcha de los fifís”. El sábado 15 de noviembre pasado nuevamente la sociedad civil se lanzó a las calles de cincuenta ciudades del país. Pero ahora algo cambió: los impulsores fueron los chicos etiquetados como la “generación Z”, nacidos entre mediados de los años noventa y la primera década del siglo XXI: jóvenes en edad universitaria o de reciente inserción al mercado de trabajo. Ellos convocaron, pero fueron seguidos por una enorme variedad de componentes sociales y etarios: el movimiento del Sombrero, las madres buscadoras, las feministas, los trabajadores del estado y del poder judicial, la clase media informada, los agraviados por el crimen incontenible, los universitarios, los campesinos sacrificados por el mercado, los defraudados por la demagogia populista, etcétera. En Guanajuato tuvimos marchas considerables en León, Irapuato y Celaya. En la capital hubo una manifestación de alrededor de 50 chicos estudiantes de la UG, en particular de la carrera de Ciencia Política y de Derecho, que un par de días antes le habían aplicado una zarandeada de época al histriónico senador Fernández Noroña. En toda la república se vivieron jornadas de indignación y protesta, de rechazo a las políticas insanas del partido-movimiento en el poder. Pero tranquilas. Fue en la ciudad de México donde se le tendió una trampa a la movilización; el Zócalo se convirtió en una nasa de pesca: con una sola entrada y pocas salidas. El “bloque negro” se lanzó nuevamente para desvirtuar una manifestación opositora, y poder tacharla de violenta. Los policías y granaderos usados de carnada, y luego precipitados a reprimir con gases, escudos y violencia tumultuaria. Luego supimos que muchos manifestantes se convirtieron en presos del régimen. Ninguno del bloque negro.   (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Tiempos oscuros Luis Miguel Rionda (*)   La autodenominada cuarta transformación ha acumulado siete años detentando el poder ejecutivo y la mayoría en el legislativo, ambos federales. A esto se suma su control sobre la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde hace seis años, del INE desde hace dos años y siete meses, del INEGI desde hace casi cuatro años, y el intento de colonizar al Banco de México hace casi cuatro años. Y ahora cumple un mes y medio gobernando al Poder Judicial y a su Suprema Corte. Han desaparecido ocho órganos autónomos: el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), su sucesora la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). Sus funciones han sido asumidas por diversas áreas de la administración central. Es evidente el objetivo: centralizar el poder en manos de una élite recargada, con viejos priistas, perredistas y panistas, defensores de una convicción estatista y autoritaria que fue característica de los gobiernos del nacionalismo revolucionario de hace medio siglo. Parece el culmen de un proceso reciente. Me explico: la ventana democrática que se abrió desde 1997 hasta 2012 comenzó a cerrarse con la reforma política de 2014. La presidencia priista de entonces acordó en el Pacto por México, cuyo compromiso 90 incluyó “crear una autoridad electoral de carácter nacional y una legislación única, que se encargue tanto de las elecciones federales, como de las estatales y municipales.” Ese postulado significó el principio del fin de la transición democrática. El centralismo electoral se emparejó con la reconcentración en otros ámbitos, como el educativo, el judicial, el económico, la seguridad y otros. Estoy convencido de que el federalismo mexicano ha tenido una historia de altibajos. De tiempos recientes sólo recuerdo a la administración de Ernesto Zedillo como un intento genuino de recuperar el orden federal con su “nuevo federalismo”, que contrapuso al “auténtico federalismo” de la oposición. Fox mantuvo esa tendencia, más por desinterés e ignorancia que por compromiso; Calderón frenó el proceso, obligado por las tendencias centrífugas que impuso el crimen organizado y los cacicazgos políticos locales, y Peña Nieto de a tiro metió reversa, con su pacto antifederalista. Pero los gobiernos de AMLO y Sheinbaum han profundizado el centralismo, y han desmantelado el sistema de pesos y contrapesos de la división de poderes. Hemos retornado al caudillismo de Calles, Obregón y Santa Anna. De nuevo somos un país monocromático donde las decisiones públicas importantes se toman no desde el palacio virreinal, sino desde un rancho de la selva chiapaneca. La oposición es apaleada o cooptada. Los críticos perseguidos. La asunción de un cogobierno con los criminales asesinos. Con el ejercicio de la mentira como mensaje mañanero cotidiano. Tiempos oscuros son estos. Post scriptum: El 17 de enero de 2014 publiqué en Milenio León un artículo que intitulé “Cómo duele Michoacán” (https://t.ly/D2vg_). Las condiciones y los actores han cambiado, pero no así la constante: la violencia social. Manifiesto hoy que Michoacán me sigue doliendo en el alma… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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