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Los Dueños del Futuro   Luis Miguel Rionda(*) Desde que se inició la tragedia nacional que algún ocurrente etiquetó como la “cuarta transformación”, las y los mexicanos hemos ido reaccionando crecientemente en contra de las barbaridades de los nuevos regímenes, que han colocado al país al mismo nivel de autoritarismo y depresión económica de los años ochenta. Los primeros en protestar fuimos los adultos mayores, y nos lanzamos a la calle con las consignas de la #MareaRosa. Teníamos, tenemos, muy vivos los recuerdos del periodo del ogro filantrópico que se implantó por décadas en el poder del Estado mexicano, hasta que el propio sistema facilitó una transición que nos llevó treinta años. Y en eso llegó Fidel, dirían los cubanos… Las generaciones jóvenes, que hoy ingresan a la adultez dentro de un mundo sin certezas, se han resistido a aceptar que el endeble desarrollo social y económico liberal –que no “neoliberal”– que hubiera permitido que se integraran sin demasiados sobresaltos a la vida productiva nacional, está a punto de desaparecer. Desde hace veinte años el crimen organizado ha podido carcomer las bases más profundas de la convivencia social. El Estado ha sido colonizado, y desde 2018 los capos cogobiernan en amplios espacios geográficos de la nación, victimizando a jóvenes en el camino. Nos ha sucedido lo del cuento del sapo que se coció sin darse cuenta, y hoy estamos cerca de convertirnos en la nueva Venezuela de Chávez y de Maduro. No la de Rafael Caldera o Carlos Andrés Pérez. Pero tengo confianza: últimamente he visto cómo los jóvenes adultos están tomando conciencia de esta transición negativa hacia el autoritarismo castrista. Son más permeables a nuestra angustia de viejos que conocimos al Leviathán posrevolucionario. No sólo lo veo en las aulas escolares, también lo noto en el registro que los medios hacen de las reacciones de jóvenes ante la soberbia de la autoridad morenista. Las giras presidenciales son cada vez más anticlimáticas. La señora presidenta, junto con sus funcionarios y gobernantes reciclados de otros partidos, son recibidos con airadas demandas o rechazos, donde los jóvenes están cada vez más presentes y actuantes. Algo pasa en la percepción de las generaciones millenial y alfa, más educadas e hiperconectadas que sus padres. Rechazan crecientemente el discurso anacrónico de líderes que se politizaron en los setenta y ochenta. La presidenta misma es una sesentona, admiradora del Ché, los sandinistas y Salvador Allende. Su pléyade acumuló antigüedad en el viejo PRI, el PAN sin doctrina y el PRD cardenista. El Estado asistencial no les dice nada, pues sus modelos aspiracionales están en Corea, Japón, Estados Unidos y hasta en China. Es cierto que la democracia política aún no les susurra al oído, pero sí los valores de la modernidad virtualizada, la economía del conocimiento y el derecho a la plenitud de los sentidos. Los jóvenes de México no podrán conectar con la 4T, porque son dos mundos que habitan universos divergentes, en tiempos históricos disímiles. Pronto veremos cómo se incrementan las resistencias públicas de los nativos del siglo XXI. Los ancianos del siglo XX, que permitimos el ascenso del adefesio zurdo, nos debemos unir al flujo transformador de los dueños del futuro.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Soy Maestro Luis Miguel Rionda (*   Terminé mi licenciatura en diciembre de 1982. Egresé de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa, de la carrera de Antropología Social. Al año siguiente ingresé a la maestría en la misma disciplina en El Colegio de Michoacán, en Zamora. En ambos niveles mi formación nunca me dio las herramientas para desempeñarme como docente frente a grupo. Mi disciplina de origen está muy enfocada a la generación de conocimiento y a la aplicación de políticas públicas para el desarrollo social y cultural. Cursaba la maestría cuando recibí la invitación de impartir una materia sobre antropología social en una escuela de enfermería en Zamora, que estaba incorporada a la UNAM. Fue mi primera experiencia docente, y me estrené frente a un enorme grupo de chicas inquietas que no me tuvieron consideración alguna. Fue emocionante y traumante al mismo tiempo. A golpes de realidad me formé poco a poco como profesor, sin herramientas pedagógicas ni recursos didácticos. Tuve que aprender en la arena. Desde entonces he impartido docencia en el nivel medio superior (ocho cursos), licenciatura (136 cursos) y posgrado (56 cursos). En total 200 cursos semestrales o cuatrimestrales en 42 años como profesor ante grupo. Creo que eso me califica ya como un docente consolidado. He tenido todas las experiencias que pueden esperarse de la convivencia cotidiana con chavales inquietos, rebeldes, comprometidos o irresponsables. Por cierto, con cada vez más mujeres que hombres. Las muchas revoluciones tecnológicas me han pasado por encima: la PC, el Internet, la Web, las aplicaciones, los bancos de información y ahora la IA, que apenas comienzo a rascar. Siempre los chicos me llevan un paso adelante. Todo ha abonado, estoy convencido, a enriquecer la experiencia estimulante de la enseñanza-aprendizaje. La docencia me ha permitido mantener los pies en la tierra y a dialogar con jóvenes que con frecuencia no comparten mis convicciones. Pero de eso se trata. La investigación social me ha dado muchas satisfacciones egoístas. Es cierto que a los que nos pretendemos generadores de conocimiento nos impulsa la vanidad y el hambre de reconocimiento. Por eso firmamos nuestros trabajos: porque nos alimentamos del crédito autoral, el vínculo con las ideas propias y las compartidas. Pero la docencia es un ejercicio de generosidad y desprendimiento. Se comparte un conocimiento construido en común, pero también los sentimientos personales, que nos permiten tejer vínculos simbólicos con estos misteriosos habitantes del siglo XXI, que poco se parecen a los que nos educamos en las últimas décadas de la centuria anterior. Aunque mucho sufrí en mi iniciación docente, hoy confieso que disfruto cada curso que doy. Voy en camino al destino de mi padre, que mantuvo hasta el fin de sus días un curso que impartía gratis en la Facultad de Derecho de la UG. Ahí cargaba pilas y renovaba su fe en la humanidad. Como él, soy maestro. Qué placer…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Asambleas y comités He comentado antes que el INE está obligado a emitir una resolución sobre la solicitud de registro como partido político nacional de SomosMX, antes del 25 de junio próximo. Entretanto estamos en un periodo de transición, sin poder aplicar a plenitud los estatutos porque aún no somos partido. Por esta razón, el Consejo Nacional de nuestra organización aprobó un acuerdo el 21 de marzo pasado, mediante el que definió un “régimen fundacional y transitorio para la integración y puesta en funcionamiento de órganos y estructuras del futuro partido político”. Entre esos órganos internos se cuentan los Comités Municipales de SomosMX. Hemos comenzado a integrarlos en los municipios donde tenemos más presencia, es decir, más afiliados. En el estado de Guanajuato hemos definido a 14 municipios como prioritarios en esta primera fase, y ya comenzamos a realizar sus asambleas, para culminar en una estatal, con la que ya tendremos una estructura formal en la entidad. Me ha tocado en suerte acompañar este proceso como integrante de la Comisión Electoral Estatal de SomosMX, junto con la maestra Elisa Jaime y el doctor Manuel Vidaurri. Tenemos la obligación de velar por la legalidad, la equidad y la transparencia en el desarrollo de estos ejercicios cívicos. La operación de las asambleas ha estado a cargo del delegado nacional, Eduardo Bordonave, y del coordinador estatal Alberto Cifuentes, con el apoyo fundamental de los liderazgos locales. Hemos podido desarrollar exitosamente tres asambleas municipales: en Guanajuato capital el 29 de abril pasado, cuando se eligió a un comité municipal encabezado por Joel Arredondo como presidente, y Norma Isabel Vázquez Nieto como secretaria general, acompañados de siete secretarios responsables de diferentes áreas de acción. Luego pudimos participar en la asamblea municipal de Irapuato el 3 de mayo, donde fue electa Martha Celia García Mendoza, experta en peritaje social, como presidenta del comité local, y José Luis Colina Ibarra como secretario general, que serán acompañados por diez secretarios en diversas carteras. El miércoles 6 pasado se instaló el comité municipal del partido en Celaya. Esta fue sin duda la asamblea más concurrida, aunque todas rivalizaron en entusiasmo y alegría. La sesión se desahogó con rapidez y culminamos escuchando una interesante alocución de Carlos Navarrete Ruiz, prominente político de talla nacional. El comité será presidido por el exlíder empresarial Mario Arturo Coello Muñoz de Cote, con Verónica Flores Martínez como secretaria general, y nueve secretarias y secretarios de cartera. En el municipio capital tenemos un padrón de 2 mil 113 afiliados; en Irapuato suman 4 mil 115, y en Celaya 1 mil 851. Un total de ocho mil 79 partidarios. En sólo tres municipios. A la fecha Somos MX ha podido instalar 30 comités municipales en el país, incluyendo los tres de Guanajuato. La meta es llegar a 800 en este periodo transitorio. Vamos por todo…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda     Luis Miguel Rionda (*)

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Crimen trasnacional Luis Miguel Rionda (*) La crisis política que produjo la solicitud del Departamento de Justicia del gobierno federal de los Estados Unidos al gobierno mexicano es de enomes dimensiones. Se pide la aprehensión y extradición de diez pretendidos delincuentes de alto perfil del noreste del país, es de enormes dimensiones. No recuerdo algún precedente similar. Más bien puedo mencionar que las agencias del gobierno vecino han preferido el uso de la fuerza y la violación de los procedimientos internacionales, como ha sido el secuestro de los indiciados. Traigo a la memoria el secuestro del doctor Álvarez Machain en abril de 1990, quien finalmente fue declarado inocente. Más reciente, la detención de Ismael «El Mayo» Zambada y de Joaquín Guzmán López en julio de 2024, mediante una operación del FBI y Homeland Security Investigations; luego, la expulsión sin proceso de extradición de 26 capos de los cárteles de Sinaloa, CJNG y Cártel del Noreste en agosto de 2025; la segunda expulsión en enero de 2026 de otros 36 presuntos criminales, y muchos otros delincuentes de menor notoriedad que han sido secuestrados o eliminados por los muy famosos cazadores de recompensas, sobre los cuales no hay control alguno. Los acusados de hoy son de alto perfil político y policial, sobre todo en Sinaloa. No es posible aplicar el método “tradicional”, porque se corre el riesgo de que las autoridades mexicanas se “enconchen” y, bajo el pretexto de la soberanía, protejan a sus similares por complicidad, miedo o chauvinismo. Por eso los Estados Unidos optaron por el desusado método de acudir a procedimientos diplomáticos del derecho internacional. Esto ha pasmado a las autoridades mexicanas, nacionalistas a utranza, que desprecian las vías diplomáticas o están deshabituadas a litigar con las leyes y convenios internacionales a la mano. Se cree que si la arbitrariedad del poder es regla en México, lo mismo debería regir para el resto del mundo. No abogo por la honestidad de la administración norteamericana. No me sorprendería que detrás de la demanda de detención y extradición haya intereses políticos con vistas a las elecciones de noviembre. Pero también debemos reconocer el hecho de que los actuales gobernantes mexicanos, particularmente los guindas, se han afinanzado en la mayoría del país con el apoyo de las diversas organizaciones criminales, que se han acostumbrado a cogobernar en amplios espacios de la geografía política nacional. El crimen en el poder es veneno puro para la democracia y el orden constitucional. Nuestras instituciones han sido sometidas a un deterioro muy profundo, que tomará décadas subsanar, incluso si hubiera un cambio moralizador radical. El contubernio con los líderes de las organizaciones criminales les abrió las puertas del poder a los nuevos gobernantes del “partido-movimiento” y sus rémoras. Y hay que reconocerles que son muy agradecidos con sus patrones.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Ya se la saben Luis Miguel Rionda (*) En 2023 tuve la ocurrencia de participar en el proceso de selección de cuatro vacantes en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). Creí que tenía la experiencia y conocimientos necesarios, luego de haber dedicado tres décadas de mi vida a la materia electoral desde la visión de la sociología política. Había acumulado un número importante de publicaciones sobre la materia, y había fundado la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales A.C. en 1998. También tenía experiencia práctica: había participado como consejero local del INE para el estado de Guanajuato en cinco procesos federales (2000-2012) y fui consejero del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato por seis años (2014-2020). Muy ufano y confiado en la legalidad del proceso, me inscribí, junto con otros quinientos aspirantes. Mi decepción fue grande al constatar de primera mano que, contrario a los procedimientos internos que se acostumbraban en el INE y en los OPLE, que se apegan con firmeza a los principios rectores de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad y máxima publicidad, la Cámara de Diputados federal perpetró un auténtico asalto en despoblado para imponer a cuatro consejeros cercanos a la 4T. Mi testimonio lo expresé en un par de artículos publicados en marzo de 2023. Los comparto aquí: “Trampas” (https://t.ly/zp8U-) e “INE: selección accidentada” (https://t.ly/oqmwh). Veo con tristeza que se repiten o amplían los vicios del procedimiento de 2023: la conformación del Comité Técnico de Evaluación de cinco personas con clara cercanía a la presidenta de República y a la presidenta del INE; la premura de los plazos en el proceso, lo que carcome su certeza; los problemas de diseño y contenido del examen de conocimientos (que nunca fueron consultados con universidades, como se anunció), así como el posible acceso previo a sus reactivos para los cercanos al régimen (algunos de los cuales cedieron a la tentación de darse calificaciones casi perfectas); la exclusión inexplicable de personas con amplio reconocimiento en la materia electoral, como Mary Carmen Alanís; el manoseo sin pudor de las cuotas de acción afirmativa para grupos en vulnerabilidad; etcétera. Pronto conoceremos la integración de las tres quintetas, una por cada vacante del consejo general del INE. Dudo que haya consenso suficiente en el pleno de la Cámara de Diputados para aprobar por mayoría calificada las propuestas que le haga llegar la Junta de Coordinación Política el próximo día 22, así que creo que lo más probable es que se designe por insaculación el siguiente 28, de una persona por quinteta. No creo que haya sorpresas, pues como dicen los asaltantes de las peseras: “ya se la saben”. No soy optimista: creo que ese máximo órgano de gobierno electoral terminará de ser colonizado por allegados a la actual coalición en el poder, y que la era del sistema electoral, orgullo de México ante el mundo, está próxima a terminar. Fue hermoso el sueño de la democracia, mientras duró…   (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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El actual gobierno, que tampoco puede gobernar, ha decidido regresar a la época de la centralización del mando en la capital

Pretende acabar con las alcaldías creando 20 Casas de Gobierno Rosario Guerra   Nací y crecí en la Ciudad de México. La conozco y la quiero pese a sus riesgos y retos. Su gobernabilidad siempre pende de alfileres, pero tiene su propio carácter, su historia y su orgullo. Ha sobrevivido a malos gobiernos. Ha perdido parte de su majestuosidad, pero sigue siendo la capital de la República. Sus pueblos, barrios y colonias tienen su personalidad. Los capitalinos tenemos pertenencia. Somos coyoacanenses, chintololos, iztapalapenses, sanangelinos, xochimilcas, tlalpeños, tlahuenses; de Iztacalco, de la Portales, de las Lomas, del barrio de Tepito, del Centro, de la Venustiano Carranza, de Santa María la Ribera, de Santa Cruz Atoyac, de Tlatelolco, de la Zona Rosa, y así sucesivamente, sin fin. Venimos de todo el país, forjamos grandes unidades habitacionales; nuestros vecinos son familia, porque la real está muy lejos. Conservamos barrios como el del Niño Jesús; pueblos como La Candelaria o Los Reyes; zonas como la Viaducto Piedad; vialidades como el Viaducto, el Periférico y los Ejes Viales; y dos grandes avenidas emblemáticas: Reforma e Insurgentes. La ciudad ha ido creciendo, pero cada vez tiene menos población, porque es cara. Muchos han emigrado a las zonas conurbadas del Estado de México o de Hidalgo: más baratas, pero lejanas y con transporte caro y tortuoso. on las mismas vialidades, pero hay más autos. La contaminación nos causa alergias y enfermedades. Por muchos años no tuvimos derechos políticos plenos; no elegíamos autoridades. Había un solo mando central y 16 delegaciones, ocupadas por personajes del interior del país. El suelo se encareció. Surgieron los negocios inmobiliarios. La vivienda subió de precio. La ciudad se defendió: protegió sus zonas históricas, redactó planes parciales de desarrollo y zonas de conservación que buscaron mantener el rostro citadino; se promovió la participación ciudadana tras el sismo de 1985 y, poco a poco, se fue cambiando de jefes de manzana a COPECOs. Se crearon mapas de riesgo y se transformó la movilidad con el Metro, el Metrobús, los Uber, los taxis, los camiones y sus rutas. Ahí quedan muchos de sus monumentos históricos que le dan nombre: la Cabeza de Juárez, el Caballito, la Columna de la Independencia, la mal lograda Glorieta de Colón, el Palacio de Bellas Artes, el Edificio de Correos, el Palacio Nacional, el Zócalo, el Hemiciclo a Juárez, la Alameda Central, los parques de la Condesa y la Roma, la calle Álvaro Obregón, del siglo XIX. Son tantos los lugares que distinguen y caracterizan a nuestra capital. El actual gobierno, que tampoco puede gobernar, ha decidido regresar a la época de la centralización del mando en la capital. Pretende acabar con las alcaldías creando 20 Casas de Gobierno. Algunas ya se instalaron, con facultades, recursos, normatividad, trámites y licencias; en fin, suplantarán a las alcaldías y, a falta de presupuesto, terminarán por dejarlas inactivas. No importa quién gane las elecciones: el pluralismo se acabó. Un solo mando determinará usos de suelo, licencias, vialidades, gentrificación y uso de suelo mixto. No habrá espacio para la protesta. Se debilita la participación ciudadana. A partir de la aprobación del Plan General del Instituto de Planeación, que se supone está hoy a consulta, el Congreso local lo aprobará y se crearán leyes a modo para sacar la mayor rentabilidad de la ciudad. No importa si hay o no suficientes servicios, cuáles son zonas de conservación ni si existe duplicidad de funciones entre las Casas de Gobierno y las alcaldías: quienes decidan serán las Casas. El derecho a la ciudad se vuelve regresivo y obedecerá a una sola propuesta, la del gobierno central. Sin necesidad de reforma electoral, se debilita la fuerza de las autoridades electas. Se podrá rezonificar; podrán convivir viviendas con casinos, antros, centros comerciales y oficinas. Se va a reinterpretar la capital, bajo la premisa de que ya tiene servicios e infraestructura y debe repoblarse con el orden que determine el gobierno central. Se tendrá una visión metropolitana que incluirá vialidades, transporte y seguridad. Lo cual, en principio, podría aportar a una mejor convivencia y conectividad. Pero falta ver la ley que enmarque esta visión y si se subordina a intereses lucrativos o de urbanismo. Por más foros, consultas y encuentros que se realicen, la participación de más de siete millones de habitantes será mínima. Y en los estados conurbados aún será más forzada la legislación que se imponga. Desde la Constitución de la Ciudad de México de 2017 empezó a abandonarse la participación ciudadana. Habrá una nueva ley en la materia que adicionará a su título un “y control”. La factibilidad de servicios dejará de ser motivo para impedir nuevos usos del suelo. Desde luego habrá quien alabe la propuesta para devolver a la capital orden, control y aprovechamiento de su infraestructura; incluso una supuesta necesaria gentrificación, para igualarla a las grandes urbes mundiales. Se dirá que bajará el costo de la vida, entre otras posibles ventajas. En principio, aunque no me guste un modelo centralizador, podría tener ciertas ventajas en el reordenamiento urbano. Sin embargo, los rasgos autoritarios y la ambición desmedida por la riqueza que esta capital tiene me hacen desconfiar enormemente de este modelo que desplaza pluralidad, historia y participación ciudadana, y centraliza el poder. Serán 20 años que cambiarán por completo el rostro de nuestra ciudad. Es una modalidad política novedosa para hacerse del poder sin cambiar el modelo político. Así que, para elegir diputados locales en 2027, debes fijarte muy bien a quién le das tu voto respecto a lo que será la nueva geopolítica de la Ciudad de México. Las alcaldías ya no tendrán fuerza para enfrentar al gobierno central. Ese es el futuro próximo. Debemos resistir: la lucha urbana no se termina.  

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Seguimos Adelante Luis Miguel Rionda (* Se calienta el ambiente político nacional a cinco meses de arrancar el proceso electoral y a catorce de la jornada. Todos los partidos políticos despliegan estrategias propagandísticas, muchas ilegales, para posicionarse ante un electorado veleidoso, con cada vez menos reservas de votos duros, identitarios o ideológicos. El pragmatismo impone el imperio de la posverdad y la desinformación. Las dos intentonas de reforma electoral federal fueron patéticos partos de los montes, tal vez para nuestra fortuna. Las condiciones para la competencia se mantienen más o menos iguales a las del proceso 2024, pero seguramente las coaliciones se replantearán, en atención a escenarios locales cambiantes. Difícilmente se reeditará, tal cual, la alianza Sigamos Haciendo Historia, y mucho menos Fuerza y Corazón por México. Los fracasos en la reforma electoral resquebrajaron la unidad en la primera, y convencieron a los partidos rémoras de Morena que valen más por separado o con otras alianzas novedosas. Ya se habla de frentes unidos entre MC y el PAN, el Verde y el PAN, MC y el PT, el PRI con quien se apiade de él, etcétera. Los partidos nuevos —cuatro, si no los trampean en el INE o en el tribunal— no pueden coaligar, por lo que buscarán posiciones en distritos y municipios para alcanzar el 3% o más de los votos. En SomosMX hay gran optimismo, que espero no se convierta en gran desengaño. La tarea inmediata que se asume de aquí a junio es la de organizar las estructuras internas —comités municipales, estatales y distritales— para darle ordenación territorial a este enorme esfuerzo ciudadano, que hasta la fecha se ha desplegado de manera espontánea y con liderazgos naturales. Muy parecido a como nos organizamos en la #MareaRosa en los cuatro años anteriores. Hay que formalizar los flujos organizacionales internos, y tener claridad sobre las funciones de cada participante. En Guanajuato ya recibimos el 12 de marzo pasado la visita de Edmundo Jacobo Molina, miembro del Consejo Consultivo y encargado de educación política de SomosMX. Nos invitó a iniciar este proceso de autoorganización a partir de la emisión de criterios por parte del Consejo Nacional el siguiente 21 de marzo. Luego fuimos visitados este 24 y 25 por Emilio Álvarez Icaza, quien será representante del partido en el Consejo General del INE. Es un expositor extraordinario, y respondió con precisión y buen humor a todos los planteamientos y preguntas que se le esbozaron, ante auditorios a plenitud a donde acudieron docenas de personas muy preocupadas y motivadas. Guanajuato aportó más del 9.3% (32,500) del total de 349 mil afiliaciones de SomosMX en el país. Sólo fue superado por la CDMX y el EdoMex. Hay que considerar que la entidad posee el sexto padrón electoral más grande del país. En contraste, el PAN cuenta con una militancia de 17 mil 690 personas en la actualidad (https://www.rnm.mx/Padron). Con el delegado estatal del partido, Eduardo Bordonave, y el liderazgo de Alberto Cifuentes Negrete, estamos trabajando para cumplir exitosamente el objetivo de institucionalizar esta enorme fuerza ciudadana en Guanajuato.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Una Reforma inquietante 2 Luis Miguel Rionda (*) Resulta que la iniciativa de reforma política a nivel constitucional nació muerta. Y la causa principal residió en dos torpezas de origen: la intención de recortar los recursos para los partidos políticos, y el extraño mecanismo que se propuso para distribuir las 200 curules de representación proporcional (RP) de la Cámara de Diputados, que asignaba la mitad de las mismas a los “mejores perdedores”, es decir, entre aquellos “que no obtuvieron el triunfo en el distrito en el que participaron, ordenados porcentualmente de manera decreciente conforme a la votación distrital válida emitida de su propio partido en esa misma elección”, y las otras cien “por votación directa en cinco circunscripciones regionales, en donde se integrarán las diputaciones electas por las ciudadanas y ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero.” (artículo 53 constitucional). Fue una buena noticia que la iniciativa respetase la integración mixta de la Cámara de Diputados (tres quintos a la mayoría relativa y dos quintos a la RP), pero la nueva mecánica para la asignación de ésta dejaría fuera del juego a los partidos pequeños, en particular a los integrantes minoritarios de la 4T. La intención de esta medida fue “erradicar burocracias [partidistas] sobredimensionadas”. Es decir, reducirle a las dirigencias su capacidad de integrar las listas de RP con la aristocracia de oro en cada partido, y así obligar a los enlistados a hacer campaña en la circunscripción que les corresponda. Suena bien, pero las implicaciones serían enormes en un escenario competido y con escasez de recursos. El modelo todavía vigente favorece el multipartidismo. El que se propuso en la reforma nos acercaría al bipartidismo o al monopartidismo. Si sumamos que también se pretendía recortar los recursos públicos asignados a los partidos, del 65% de la UMA diaria multiplicada por el padrón electoral vigente, al 48.75% (una reducción de un cuarto), era evidente que se obligaría a los partidos sin acceso al erario a financiarse por vías extralegales o perecer de inanición. Sólo los partidos en los gobiernos podrían financiarse mediante desvíos o moches, o incluso exprimiendo a sus militantes en cargos públicos. Por supuesto estas dos no fueron las únicas razones para el rechazo generalizado de las oposiciones en la Cámara de Diputados. Fueron muchas, pero aquí resalto una: la intención de reducir el tiempo dedicado a la propaganda electoral en los medios de comunicación masiva (Radio y TV) de 48 minutos diarios, a 35. Una reducción de un cuarto. De por sí se han ido reduciendo los tiempos oficiales que los concesionarios deben ceder a la publicidad del Estado (https://t.ly/jr3Ay), con esta medida se podría fomentar que los partidos y candidatos acentúen la espotización y la chabacanería en su propaganda electoral. En realidad, se requiere lo contrario: ampliar los tiempos para fomentar la difusión de debates, entrevistas a profundidad, confrontación de ideas, etcétera. Esperaremos ahora al anunciado Plan “B” de la presidenta. No soy optimista: puede ser aún más dañino que la reforma abortada, pero ahora por caminos de terracería.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Una Reforma inquieta Luis Miguel Rionda (*) Finalmente se presentó la iniciativa presidencial ante el Congreso de la Unión, para impulsar una reforma político-electoral que nadie desea, más que la cúpula morenista en el ejecutivo. Once propuestas de modificaciones constitucionales que aún no permiten evaluar los alcances reales de la moción. Como siempre, el diablo se esconde en los detalles, y esos sólo podrán ser escudriñados cuando se dejen venir las reformas legales en los ordenamientos de la logística electoral: la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y sus casi 500 artículos, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y sus 110 artículos, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos y sus casi cien artículos, y la Ley Federal de Consulta Popular. Y hay leyes en otras materias que pueden verse afectadas por esta reforma política. A esto hay que añadir que luego de que las reformas constitucionales sean eventualmente aprobadas en el Congreso de la Unión —está por verse si se aprueban— deben transitar por la conformidad de al menos 17 congresos locales. Aunque este es un escollo menor, si recordamos que hay legislaturas que compiten en una irresponsable pista de carreras por subirse al podio de la lambisconería. La fecha límite para que esta batería de reformas transite por el legislativo es el 31 de mayo próximo: menos de tres meses. 86 días naturales. No dudo que se logre, pero puede reflejarse en un pobre trabajo legislativo, sin debates correctivos y constructivos. Si se echa a andar la aplanadora en las comisiones y el pleno perderemos todos. En este mi primer acercamiento a la reforma sólo tengo espacio para abordar un solo aspecto: la permanencia del Programa de Resultados Electorales Preliminares, el PREP. Un instrumento que se inauguró en la elección presidencial de 1994, producto de la reforma de ese año tan convulso. Había urgencia de inyectarle legitimidad a las elecciones mexicanas, tan desprestigiadas por el manoseo de 1988. Con la aplicación de innovaciones tecnológicas y operativos más eficientes, en estos últimos años el PREP pudo acortar su tiempo de respuesta de 72 a 24 horas (https://t.ly/kZZjG). Los resultados se trasmiten al cierre de las casillas, y pueden ser cotejados por partidos y ciudadanos con las actas o con las sábanas electorales. La cobertura final llega arriba del 95% del total de casillas. Sin embargo, las nuevas tecnologías de comunicación y la aplicación de métodos estadísticos cada vez más afinados han permitido que un nuevo recurso emerja con fuerza: los conteos rápidos, que son aplicados desde el 2000 tanto por la autoridad electoral como por partidos y medios de comunicación. Son muy ágiles, y permiten contar con escenarios con poco margen de error en unas pocas horas. También son más económicos que el PREP. Creo que hubo mucha ignorancia y desinformación en los debates sobre la desaparición del PREP. La posibilidad ya se estaba discutiendo en los organismos electorales nacional y locales. Pero ahora se asumió como un ataque a la confiabilidad de los procesos. En la iniciativa se mantiene este recurso anacrónico, que espero se discuta con más atingencia en la reforma legal.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Rebelión Criminal Luis Miguel Rionda (*) Es inevitable abordar en esta nota de mi diario de campo los sucesos que padecimos el domingo 22 pasado: la captura violenta de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder máximo del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y la sublevación de los criminales bajo su nómina en 22 entidades del país, que se tradujo en 252 narco bloqueos, docenas de comercios incendiados y centenares de vehículos calcinados. Las bajas en vidas humanas sumaron 25 guardias nacionales, un custodio, un agente de la fiscalía de Jalisco —Honor honori debitus—, 30 civiles armados —posibles soldados del CJNG— y una civil inocente. Las cifras son aún tentativas, porque en la semana se actualizaron todos los días. Harfuch dixit (https://t.ly/aAdkN). Los detenidos en flagrancia suman setenta, 48 de ellos en Guanajuato, cuatro de ellos bajo el cargo de terrorismo. Pero 23 criminales se fugaron de un penal de Puerto Vallarta gracias a la irrupción de un grupo armado (https://t.ly/f8N3S). Me alegra que en mi estado se haya reaccionado bien a la ola violenta y que se haya apresado a tantos malandros (https://t.ly/Ujd3t). Ojalá que las investigaciones posteriores permitan capturar a los jefes de plaza y al resto de los perpetradores. Nunca en mi ya larga vida había yo presenciado una insurrección de tanto calado. Los últimos hechos violentos en el Bajío fueron los enfrentamientos de la Cristiada de los años veinte, y sus secuelas bandoleras en los treinta. Mi abuelo paterno Isauro Rionda Liceaga fue militar, capitán de caballería en el batallón Primer Ligero de Guanajuato, y participó en algunas escaramuzas en esos años, incluyendo el rescate del ingeniero Lambert en Guanajuato capital, de manos de unos cuatreros secuestradores pseudo cristeros. Esa es la historia familiar más antigua que conservo de violencia criminal de gran escala, a cien años de distancia. La violencia social de este nivel es una novedad para mi generación boomer, y lo es mucho más para los de la X, los millenials y demás etiquetas. La guerra urbana toca a nuestras puertas en gran parte del país, incluyendo los antes pacíficos y aburridos pueblos del Bajío. Todo comenzó sin sentirse, con el tráfico de drogas en los ochenta y noventa, cuando México sólo era lugar de paso de opioides y coca —sólo se producía localmente amapola y mariguana—. Pero la demolición de los cárteles colombianos provocó que las pocas bandas de narcos mexicanos tomaran el control no sólo del traslado, sino también de la producción de drogas sintéticas más duras, como las metanfetaminas y el fentanilo. La creciente dificultad para el trasiego internacional hizo que se exploraran alternativas locales para financiar los expansivos grupos criminales mexicanos: la extorsión, el consumo local, el secuestro real y virtual, el asalto armado, el asesinato y las desapariciones… En fin, los impuestos y derechos no estatales, un peso adicional para la gente de bien, que en el proceso ha perdido su seguridad, sus bienes y sus vidas. Bravo por los ejecutores civiles y militares. Hago votos por que el Estado mexicano recupere su monopolio legítimo de la fuerza y que sostenga el combate frontal contra el crimen y sus operadores. Por el bien de todos, primero los buenos…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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