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Arsénico y encaje Hace 74 años un pequeño grupo de entusiastas actores universitarios, todos alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la muy joven Universidad de Guanajuato, bajo la dirección del maestro Enrique Ruelas Espinosa, representaron la comedia teatral de Joseph Kesserling denominada “Arsénico y encaje” (Arsenic and Old Lace, 1939, estrenada en Nueva York el 10 de enero de 1941, https://t.ly/7wqQm). La fecha del debut en el Teatro Juárez de Guanajuato generalmente aceptada es el sábado 9 de agosto de 1952. Así lo informó el periódico El Estado de Guanajuato en su edición del día 2 anterior. De esta manera se estrenaba una agrupación teatral que se convirtió en símbolo y distintivo de una universidad, una ciudad e incluso un estado. El Teatro Universitario de Guanajuato emergió de entre las entrañas de esta complicada urbe serrana, personalizado en profesores, estudiantes y gente común que aspiraban a superar el hastío de la cotidianidad provinciana. Con la fuerza de la cultura, Guanajuato capital superó la depresión social y económica en la que se hundió después de la Revolución y la Cristiada. El crítico teatral Armando de María y Campos publicó una excelente reseña en su columna “El Teatro” del periódico Novedades (1953, https://t.ly/sCqoN). Así comienza: A fines de julio de 1952, los tranquilos habitantes de la ciudad de Guanajuato, capital del estado, pudieron ver pegadas a la entrada de los cuatrocientos sesenta y nueve callejones en que se fracciona aquella maravillosa ciudad, que parece construida por un fabricante de rompecabezas que se hubiese vuelto loco, unas tiras pequeñas, impresas en papel verde con la siguiente leyenda: “Si quiere conocer los secretos de las hermanitas Brewster, del misterio del arsénico en el vino de frutas y el de las tenebrosas esclusas en el canal de Panamá, vea Arsénico y encajes, la comedia moderna más espeluznantemente graciosa, presentada por los alumnos de arte dramático de la Universidad de Guanajuato”. Lugar de cita: Teatro Juárez. Día: 26 de julio [sic] […]. Y continúa: Media ciudad acudió al viejo y magnífico coliseo, como hace cincuenta años lo hacía para presenciar una exhibición de cuadros plásticos titulados La taza de té, o representaciones de piececillas iberas en boga, como Levantar muertos, Zaragüeta o Los pantalones. A esta representación de la divertidísima comedia del norteamericano J. Kesserling […] siguió otra, también teatro lleno, los días 9 y 10 de agosto. El 13 y 14 se trasladó el grupo a León, bajo los auspicios, creo, del Ayuntamiento, y representó Arsénico y encajes en el Teatro Doblado leonés, la segunda vez en función doble, para que todo el público que deseaba ver la actuación pudiera hacerlo. El 15, los universitarios guanajuatenses volvieron a representar, esta vez en el Teatro Colonial, de Celaya, también en función doble. […] Las hermanas Abby y Marta Brewster fueron confiadas al talento y entusiasmo de Gloria de Martín del Campo y Flora Webb, que compusieron –particularmente la primera– dos tipos magníficos, muy bien sostenidos a lo largo de la obra. La señorita Clemencia Téllez en la Elena Harper, estuvo muy simpática y desenvuelta. La mejor interpretación, por lo impresionante, segura y sostenida, fue la que del Jonathan Brewster logró Manuel Martín del Campo, desfigurado según exigencia de la obra como un popular personaje de Boris Karloff. Magnífica voz, temperamento y afición, podían hacer de él, seguramente, un excelente actor. Eugenio Trueba, en el reporter Mortimer, actuó con agilidad y simpatía, y muy gracioso, manteniendo arriba su personaje, se mostró José Hernández en el Teddy-Roosevelt. El conjunto trabajó muy acoplado, y el resultado fue muy feliz para el director Enrique Ruelas. […] Una buena noticia: la obra se representará nuevamente hoy viernes y mañana sábado, en el mismo escenario: el Gran Teatro Juárez. Ahora dirigida por el tercer director del ensemble: Hugo Gamba.           (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Tiempos Electorales Luis Miguel Rionda (*) Tanto en el nivel nacional como en el local las aguas de la política electoral se están agitando aceleradamente, violentando la ley. Los apretados tiempos que hoy rigen en la legislación electoral mexicana fueron impuestos por la reforma constitucional y legal del 2007-2008, que respondió fundamentalmente a las exigencias del entonces gran protagonista de oposición, Andrés Manuel López. Antes, las campañas comenzaban al día siguiente de la aprobación del registro de las candidaturas, y terminaban tres días antes de la jornada electoral. Por eso, las campañas federales formales podían durar hasta seis meses. La reforma las limitó a 90 días en elección presidencial y 60 en elección intermedia. Estas medidas restringieron las libertades de expresión política y de búsqueda de aspiraciones electorales, y fueron totalmente oportunistas y artificiales. En una democracia madura, los políticos pueden hablar siempre de política, de su oferta e intereses. Aquí ya no. La ley general prohíbe los “actos anticipados de campaña”, pero los define de manera difusa y confusa: son todas las expresiones que “llamen expresamente a votar a favor o en contra de una candidatura o partido”; o que “soliciten cualquier clase de apoyo para contender por una candidatura o en favor de un partido político” (LGIPE, artículo 3, numeral 1, inciso a). Es sumamente fácil evitar ambas condiciones. La propaganda, las concentraciones, los recorridos, las apariciones en medios y demás actos públicos son simples “ejercicios de trabajo territorial” (como ahora hace Andy), difusión o capacitación políticas, comunicación ciudadana, o publicidad para promover un libro, una revista, un cumpleaños… No solo es difícil enmarcar esos “actos anticipados”; también es casi imposible documentar y denunciar alguno. Las quejas legales chocan con una autoridad que no actúa de oficio, con que la carga de la prueba recae sobre el quejoso, con interpretaciones jurídicas obtusas, y con que es muy difícil obtener testimoniales por temor o interés. En la práctica, sólo los partidos políticos dotados de equipos competentes de abogados electorales pueden aspirar a tener algún éxito ante la autoridad administrativa; que luego es impugnado, y con frecuencia, bateado. La legislación actual incentiva el fraude a la ley. En los hechos, la política se define por la necesidad pragmática de generar opciones ante el electorado: construcción de candidaturas, imágenes públicas, renovación de liderazgos, circulación de élites, ascenso partidista… Esa posibilidad se restringe hoy a uno o dos meses de precampañas, que ciertamente no son suficientes para construir una candidatura de arraigo. Considero que la ley debe responder a la realidad, y no lo contrario. Los políticos deben trabajar todo el tiempo en construir su imagen pública, transparentar sus aspiraciones y acompañar las causas de la ciudadanía. El trabajo político no consiste sólo en la atención a las obligaciones burocrático-administrativas de la clase política en el poder o en la representación. Debe ser una acción permanente de comunicación y vinculación con los ciudadanos electores, mediante la cual se ayude a construir comunidad de intereses. No hablo, por supuesto, de clientelización con base en dádivas y promesas, sino de la construcción de una nueva ciudadanía. Es mi convicción.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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Protección a las audiencias Luis Miguel Rionda (*)   Las artificiales mayorías parlamentarias que la autodenominada 4T ha sabido imponer han sido de extrema utilidad para seguir avanzando en la demolición del orden político liberal previo, e imponer un nuevo —o, mejor dicho, revivido— régimen estatista hegemónico y autoritario. Ya nada sorprende, luego de la colonización, desaparición o anulación de los pesos y contrapesos republicanos. Una vuelta de tuerca se impuso tan recientemente como el 16 de julio de 2025, cuando la Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que desapareció el órgano autónomo denominado Instituto Federal de Telecomunicaciones, y creó en su lugar a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, órgano administrativo desconcentrado de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones. Sus comisionados son ahora electos por el ejecutivo federal. En estos momentos se está sometiendo a consulta pública el anteproyecto de “Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias”, que reglamenta varias disposiciones de la nueva ley. Y esto ha generado un intenso debate, pues muchos analistas han interpretado algunas de sus disposiciones como amenazas encubiertas contra las libertades de expresión e información, y un recurso para el control estatal sobre qué y cómo se asumen los temas de interés público en los medios de comunicación tradicionales; es decir la radio, la televisión abierta, la televisión y el audio de paga. No se incluye a la prensa, las nuevas TIC y las redes sociales (https://t.ly/bn-7O). En el reglamento define como derecho de las audiencias: “Recibir información veraz, plural y oportuna, especialmente en programación noticiosa; así como, a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión” (art. 8). Para ello obliga a las concesionarias a que distingan entre publicidad, contenido y opinión. También que los contenidos reflejen el pluralismo ideológico, político, social, cultural y lingüístico de la Nación. Se debe garantizar el derecho de réplica. Se prohíbe la discriminación. Se ordena el respeto a los derechos humanos. Y que se haga uso de la variedad lingüística del país. El reglamento está adornado por muchas buenas intenciones, pero me parece que le falta claridad sobre los cómos, así como del alcance de la intervención del Estado en la protección efectiva de esos “derechos de las audiencias”, fuera de la multa prevista en el artículo 54, que va del 0.01% al 1.0% de los ingresos de la concesionaria. La vaguedad de sus previsiones puede ser peligrosa, pues puede esconder la intención de ejercer la censura o auto censura con pretexto de “proteger” derechos que por naturaleza son abstractos y difusos. ¿Quién define qué información u opinión es “veraz”, “plural” u “oportuna”? ¿Cuáles son los referentes objetivos que puedan sustentar sanciones proporcionales a la falta? Son demasiados los antecedentes internacionales autoritarios que nos llaman a alarma: la “ley resorte” de Chávez en Venezuela de 2004 (https://t.ly/x292-), que impuso controles estatales estrictos sobre los contenidos en los medios. O sus similares en Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros autoritarismos. Por eso es importante mantener un debate informado durante el tiempo necesario, que determine la aprobación o rechazo del reglamento. Pero parece que, como siempre, los impulsores de Palacio Nacional tienen prisa.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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A cincuenta años de Silao   Luis Miguel Rionda (*)   El día 13 pasado se cumplieron cincuenta años de un desastre natural que marcó el desarrollo del Bajío mexicano, y muy en particular a la ciudad de Silao, Guanajuato. Un meteoro que duró más de diez días transformó radicalmente la fisionomía urbana de esa localidad, que entonces tenía poco más de 30 mil habitantes. La presa de Chichimequillas, un vaso que protegía al asentamiento de las avenidas fuertes durante la temporada de lluvias, se vio desbordada, y los arroyos y el río Silao se convirtieron en “burros de agua” que barrieron con siembras, aperos, animales y la vía del tren. Muchas casas y edificios, sobre todo los hechos de adobe, se vinieron abajo o quedaron en situación inhabitable. La tragedia humana fue enorme, y convocó a la solidaridad nacional. Tengo muy presente esa tragedia porque yo estudiaba en la preparatoria oficial en Guanajuato capital. Muchos chicos universitarios nos apuntamos en brigadas de servicio social para apoyar los auxilios en Silao. Mi padre, funcionario entonces en el gobierno estatal de Luis Ducoing, fue comisionado por éste para coordinar los esfuerzos. Esto motivado porque aquél había nacido en Silao, de donde era originaria su familia materna: los Arreguín, descendientes de don Barbarín el boticario. Fue una experiencia estrujante para mí. Yo ya había presenciado las inundaciones de 1969 y 1971 en Guanajuato capital, que también fueron desastrosas, pero concentradas en algunas zonas de la ciudad. Luego sucedió la de Irapuato en 1973, cuando se rompió la cortina de la presa de El Conejo. De esa sólo supe por los medios y por testimonios de mis familiares. Pero quiero destacar que, en esos tiempos, las principales calamidades que azotaban el Bajío eran los diluvios. Ni temblores, ni incendios: han sido las trombas y tormentas de verano que pegan en breves periodos y sobre espacios concentrados. Los que vivimos en esta región sabemos que puede llover muy fuerte aquí, y nada por allá. Mi historia familiar ha sido marcada por los aluviones. Soy descendiente de los boticarios Arreguín, que en principio tenían su droguería en Guanajuato capital, en el rumbo de Belem. La inundación de 1905 los obligó a cambiar su negocio al jardín central de Silao. En los años cincuenta la botica quedó a cargo de mi tío abuelo Alejandro Arreguín. A él le tocó el desastre de 1976. Su hermoso portal colonial quedó tan afectado que debió reemplazarlo por uno “moderno” y horrible, pero resistente. Eso le sucedió a todo Silao: una hermosa villa abajeña que perdió gran parte de su patrimonio construido, para convertirse en una ciudad sin mayor identidad urbana. Fue una lástima que las autoridades de entonces no hayan procurado la restauración y preservación de esa heredad artística e histórica. Es un hecho que las inundaciones han modelado, para bien y para mal, el desarrollo de nuestros centros urbanos en el Bajío. Han provocado pérdidas enormes en vidas y propiedades, y han modificado la estructura y la fisonomía de nuestras calles y edificios. Pero como en cualquier desastre, nos han permitido crecer en nuestra estrategia de previsión y prospectiva. En el medio siglo transcurrido desde Silao 1976 ha descendido el número de eventos (Salamanca 2003, León 2018). Quiero creer que mucho hemos aprendido de las desgracias.   (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Somos Opción   Luis Miguel Rionda (*)   La aprobación, por parte del INE, del registro como Partido Político Nacional (PPN) a SomosMX este pasado 25 de junio, provocó que los promotores locales de esta iniciativa ciudadana hiciéramos una pausa para celebrar este hecho histórico, este culmen de los esfuerzos de miles de personas que a nivel nacional nos dimos a la tarea, desde febrero de 2025, de organizar 345 asambleas distritales y reclutar a casi 300 mil personas. Celebramos el pasado domingo 12 de julio el advenimiento de un partido fresco, con una clara vocación democrática y de defensa de las libertades. Lo hicimos marchando de nuevo por las calles y manifestándonos en las plazas, recuperando la esencia que nos dio origen y sentido: la #MareaRosa. Así lo hicimos en León, Irapuato, Celaya y San Miguel de Allende. No fueron concentraciones multitudinarias: sólo asistieron quienes se sintieron motivados a hacerlo para compartir nuestra alegría por el objetivo cumplido. Somos partido. Pero la alegría debe ceder paso, y retomar el trabajo de organización interna. En el estado de Guanajuato ya celebramos diez asambleas municipales y la estatal. Aprovecho para enlistarlas: Guanajuato capital integró su comité municipal el 29 de abril, Irapuato el 3 de mayo, Celaya el día 6 siguiente, San Miguel de Allende el 9, Salvatierra el 14, Francisco del Rincón el 16, Silao el 17, San José Iturbide el 27, Pénjamo el 30 y Purísima del Rincón ese mismo 30 de mayo. Asambleas municipales números 59 al 68 en el ámbito nacional. Con los nuevos dirigentes y delegados municipales, más los delegados electos en las 14 asambleas distritales, pudimos convocar a nuestra asamblea estatal, que se realizó en Irapuato el 28 de junio. Ahí elegimos a nuestro Consejo y al Comité estatales. Buscamos ahora integrar pronto otros diez comités municipales, así también definir la composición del Consejo Consultivo Ciudadano estatal, que deberá formarse con hasta 50 ciudadanas y ciudadanos de amplio reconocimiento social, quienes podrán ser o no miembros del partido, pero deberán representar causas afines a los principios de SomosMX. Debo comentar que desde la formalización del PPN se nos han aproximado muchas personas interesadas en participar activamente. Me parece normal que se dé este fenómeno: antes no resultaba atractivo apoyar una causa azarosa que parecía inviable en un entorno político que desalienta la formación de nuevos partidos. Consideremos que de 91 organizaciones ciudadanas que manifestaron su intención de constituirse en PPN, sólo dos lo lograron: el nuestro… y el otro, que es un congregación tres veces reincidente, que cuenta con una base corporativa evangélica que le facilita reunir feligresía. Por supuesto que los ciudadanos mexicanos de cualquier edad, género, religión, ideología, etnia o conjunto identitario pueden unirse a SomosMX. Pero es importante no convertirnos en recogedores de basura, como sucede en otros partidos de vena pragmática. La Secretaría de Organización y Desarrollo Institucional es responsable de evaluar las solicitudes de nuevo ingreso, cuidando que el o la aspirante no sólo se comprometa con nuestros principios, estatutos y programa de acción, sino que no arrastre pasivos éticos, mala fama pública o una trayectoria política o personal cuestionable. Los militantes somos el principal activo con que cuenta nuestro instituto político, y debemos cuidar desde el principio de que no se vea contaminado con los oportunistas de siempre.   (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRi

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Buen Fin Columna Diario de Campo   Luis Miguel Rionda (*)   Para los mexicanos se nos adelantó el final del campeonato mundial de futbol 2026. El quinto partido de la selección mexicana, perdido con gran garra este domingo pasado frente al equipo de la nación que inventó ese deporte, significó el fin temporal de un sueño acariciado desde que nuestro país participó en su primer mundial en 1930 en Uruguay, cuando todos los equipos rivales los golearon. Una derrota que supo a victoria, una gran victoria, porque vergüenza es dejar el campo al rival, sin plantarle cara y vender costosa la pérdida. Los equipos no fueron amables o considerados, pero sí respetuosos entre sí. Se agradece. Un antiguo dicho inglés, atribuido a Oscar Wilde o a Wiston Churchill, dice que “el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos, y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”. Creo que es un refrán muy adecuado para comprender las pasiones que despierta un deporte de una simpleza singular: dos equipos de diez fulanos persiguiendo una sola bola, que buscan encajar en una meta, resguardada por un portero angustiado. De broma me gusta hacer enojar a mi esposa e hijo, fanáticos de estas patadas, cuando les digo que no entiendo tanto batallar por una pelota, y les digo: ¿no sería mejor que cada quién tenga la suya? Soy bobo, lo sé, pero me cae simpático el que los adultos no hemos superado la fijación de nuestra infancia con las pelotas y los pataleos. Los festejos posteriores a los cuatro partidos victoriosos nos colocaron frente al espejo de reconocernos como una población de escapistas. Desbordamos alegría, pero al punto de violentar los derechos de los demás: gritamos y bailamos como poseídos, agredimos a quienes vemos diferentes, bebemos cerveza y aguarrás, y lanzamos a las personas al aire, hasta que se nos caen, y no rebotan. Algunos dicen que los mexicanos somos muy hospitalarios y cordiales con los extranjeros, pero somos capaces de joderles el sueño antes del partido, porque no podemos evitar ser tramposos y abusivos: parece genético. Un pueblo de luces y sombras, que despliega felicidad, pero la sazona con rencores secretos. En lo personal, me alegré de que esos cinco partidos de futbol me ayudaron a reconectar con mi familia inmediata y con buenos amigos. Disfruté de las reuniones alrededor de la tele, con la buena botana de mi esposa y la fresca bebida, escuchando las opiniones calificadas de los expertos y expertas en este deporte, que abundan en nuestras familias. Recordé mis dos mundiales anteriores con ellos y con mis lectores, y eso me hizo recuperar memorias que se me habían diluido. Sumo ahora estos nuevos momentos de afición comunitaria, con gritos, brincos y camisetas verdes, cinco quinces de septiembre adelantados. En fin, que las emociones que nos hicieron olvidar por un rato las angustias cotidianas de un país sumergido en la violencia, las carencias y el autoritarismo, se apagan por lo pronto. Muchos querrán seguir con esa tendencia escapista, sanadora, adoptando a algún otro equipo finalista, pero seguirá siendo un paliativo efímero. Los gobernantes seguirán buscando distractores, y para eso son muy creativos, como lo sabemos.

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Somos Partido Luis Miguel Rionda (*) El Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó en su sesión extraordinaria del 25 de junio pasado una resolución que dice: “Procede el otorgamiento de registro como PPN [Partido Político Nacional] a la organización denominada ‘Personas Sumando en 2025, A.C.’, bajo la denominación provisional ‘Somos México’ […] toda vez que reúne los requisitos establecidos por la LGIPE y la LGPP. Dicho registro tendrá efectos constitutivos a partir del día primero de julio de dos mil veintiséis.” Esto significó el cúlmen de los esfuerzos desplegados desde hace casi un año y medio por parte de ciudadanos organizados que decidieron presentar su solicitud ante el INE para constituirse en PPN. Esto fue el 21 de enero de 2025, y el 5 de febrero se declaró procedente. A partir de entonces dio inicio la realización de al menos 200 asambleas distritales en todo el país. Estas comenzaron a celebrarse el 22 de febrero, cuando se efectuó la primera asamblea en el distrito 07 de la CDMX (Gustavo A. Madero), hasta la última, el 15 de febrero de 2026, en el distrito 02 de Veracruz (Álamo Temapache). Un total de 246 asambleas. El siguiente día 21 se efectuó la asamblea nacional en el Salón Gran Forum de la CDMX. En Guanajuato arrancamos nuestras primeras asambleas el 12 de octubre de 2025 en los distritos 06 de León y el 12 de Celaya, las números 126 y 127 nacionales. Y desde ahí no paramos: distrito 05 de León el 19 de octubre, distrito 07 de San Francisco del Rincón el 25 de octubre, distritos 11 de León y 15 de Irapuato el 9 de noviembre, distritos 03 de León y 09 de Irapuato el 23 de noviembre, distritos 01 de San Luis de la Paz, 02 de San Miguel de Allende y 04 de Guanajuato el 30 de noviembre, distrito 08 de Salamanca el 14 de diciembre, distrito 13 de Pénjamo el 18 de enero de 2026 y el distrito 14 de Acámbaro el uno de febrero. Un total de 14 asambleas de las quince posibles. El 27 de febrero pasado el INE cerró el periodo de registro para constituir partidos políticos. También cerró temporalmente la afiliación. Finalmente, SomosMX consolidó 309 mil 482 afiliaciones a nivel nacional, 80 mil 216 de ellas mediante las asambleas distritales. En el estado de Guanajuato sumamos 30 mil 736. Con la obtención del registro se ha incrementado mucho el interés por afiliarse a nuestra organización, por lo que es esperable que pronto incrementemos nuestros registros, tanto como el tamaño de la decepción ciudadana hacia el actual desempeño de los partidos existentes, en particular hacia las hegemonías morenista en el país y panista en Guanajuato. El pasado domingo 28 se realizó la asamblea estatal en Irapuato, donde se eligió a los integrantes del consejo y del comité estatales. Por unanimidad fueron electos Alberto Cifuentes Negrete como presidente, Luz Alejandra López Monrreal como secretaria general, y once secretarios para diferentes carteras. Mujeres y hombres por igual, más de un tercio de jóvenes y con representatividad regional. Ya tenemos presencia y existencia formal en el estado y en diez municipios. Seguiremos trabajando en nuestro crecimiento organizativo y territorial. A partir de este primero de julio somos un nuevo partido, que luchará legalmente por su nombre y colores, esos que nos dieron identidad ante las mexicanas y mexicanos que están creyendo en nosotros.

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Mundial franco leonés Luis Miguel Rionda (*) México en 1986 era un país profundamente afectado por el terremoto de 1985. Su gobierno central se pasmó, e hizo evidente que la clase política nacional estaba rebasada por una población cada vez más consciente de sus derechos. El sismo despertó a una sociedad civil adormecida, una colectividad domesticada por un Estado autoritario. Tres años antes, Colombia, una sociedad atormentada por la violencia criminal y un gobierno inepto, había renunciado a la organización del campeonato mundial de futbol. Lo hizo como respuesta a las exigencias cada vez más abusivas de la FIFA. México no estaba en las mejores condiciones económicas para hacerse cargo en tan pocos años. Desde 1982 vivíamos en intensa crisis económica. Pero los empresarios del espectáculo (Televisa, FMF, etcétera) se encargaron de convencer al presidente De la Madrid de echarse el trompo a la uña. Ni siquiera el sismo fue capaz de convencerlos de lo temerario de esa decisión, en un entorno de dolor y conflicto social. Poco importó: a pocos meses del temblor del 19 de septiembre dio inicio la competencia con una rechifla monumental al presidente que se había escondido por días. Pero hubo una buena noticia para mi tierra, Guanajuato: entre las nueve ciudades sedes del mundial se incluyó a León e Irapuato. La primera fue escogida como el asiento de la selección francesa, capitaneada por el legendario Michel Platini (se pronuncia Platiní). De golpe y porrazo León se transformó en ciudad francesa, una Lyon americana, con quien comparte etimología. La fanaticada leonesa dejó el verde por el azul, y llenó de banderines tricolores la ciudad. La selección francesa correspondió con generosidad, y se dejó ver por las calles. Un equipo de la televisora TF1, uno de los tres canales nacionales de Francia entonces, llegó a León para cubrir no sólo las actividades de su selección, sino también para reportear sobre el entorno social y regional de la sede del equipo. Tuve la suerte de ser contratado para servir de traductor durante las grabaciones. Me calificaba el hecho de que había vivido en Francia parte de mi adolescencia y que conocía bien el estado de Guanajuato, mi tierra natal. Acompañé al equipo de reporteros y técnicos durante el mes que duró el mundial. Recorrimos plazas, barrios, museos y demás lugares de interés de León y Guanajuato capital. Se entrevistó a muchos personajes representativos de la cultura local, y se registraron fiestas, artesanías, historias y tradiciones. Me encantó ser parte de ese equipo informativo, aunque nunca pisé el estadio, ni conocí a los jugadores. Mis compañeros no cubrían los partidos, porque esa era una tarea de otros especialistas; pero sí documentaron el contexto regional. Me fue evidente el enorme interés que tenía su audiencia francesa sobre las particularidades de México y el Bajío. Además, varios partidos fueron jugados por Francia en el Nou Camp: el 1 de junio contra Canadá, que ganó uno a cero; el 5 de junio contra la URSS, empate a uno; el 9 de junio contra Hungría, ganando tres a uno. Miles de leoneses, fascinados, acompañaron a “su selección” y celebraron cada partido. Luego, el día 17 Francia jugó en octavos de final contra Italia, ganando dos a uno, en el Estadio Olímpico de CU; el día 21 jugó en cuartos de final contra Brasil, empatando a uno en el Estadio Jalisco; en este mismo jugó el 25 en semifinal contra la poderosa Alemania, ante la que perdió cero a dos, con gran dolor de su hinchada leonesa. Finalmente ganó el tercer lugar del campeonato en Puebla (¡qué significativo!) el día 28, contra Bélgica: 4 a 2. Una gran despedida para un gran equipo.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Los Dueños del Futuro   Luis Miguel Rionda(*) Desde que se inició la tragedia nacional que algún ocurrente etiquetó como la “cuarta transformación”, las y los mexicanos hemos ido reaccionando crecientemente en contra de las barbaridades de los nuevos regímenes, que han colocado al país al mismo nivel de autoritarismo y depresión económica de los años ochenta. Los primeros en protestar fuimos los adultos mayores, y nos lanzamos a la calle con las consignas de la #MareaRosa. Teníamos, tenemos, muy vivos los recuerdos del periodo del ogro filantrópico que se implantó por décadas en el poder del Estado mexicano, hasta que el propio sistema facilitó una transición que nos llevó treinta años. Y en eso llegó Fidel, dirían los cubanos… Las generaciones jóvenes, que hoy ingresan a la adultez dentro de un mundo sin certezas, se han resistido a aceptar que el endeble desarrollo social y económico liberal –que no “neoliberal”– que hubiera permitido que se integraran sin demasiados sobresaltos a la vida productiva nacional, está a punto de desaparecer. Desde hace veinte años el crimen organizado ha podido carcomer las bases más profundas de la convivencia social. El Estado ha sido colonizado, y desde 2018 los capos cogobiernan en amplios espacios geográficos de la nación, victimizando a jóvenes en el camino. Nos ha sucedido lo del cuento del sapo que se coció sin darse cuenta, y hoy estamos cerca de convertirnos en la nueva Venezuela de Chávez y de Maduro. No la de Rafael Caldera o Carlos Andrés Pérez. Pero tengo confianza: últimamente he visto cómo los jóvenes adultos están tomando conciencia de esta transición negativa hacia el autoritarismo castrista. Son más permeables a nuestra angustia de viejos que conocimos al Leviathán posrevolucionario. No sólo lo veo en las aulas escolares, también lo noto en el registro que los medios hacen de las reacciones de jóvenes ante la soberbia de la autoridad morenista. Las giras presidenciales son cada vez más anticlimáticas. La señora presidenta, junto con sus funcionarios y gobernantes reciclados de otros partidos, son recibidos con airadas demandas o rechazos, donde los jóvenes están cada vez más presentes y actuantes. Algo pasa en la percepción de las generaciones millenial y alfa, más educadas e hiperconectadas que sus padres. Rechazan crecientemente el discurso anacrónico de líderes que se politizaron en los setenta y ochenta. La presidenta misma es una sesentona, admiradora del Ché, los sandinistas y Salvador Allende. Su pléyade acumuló antigüedad en el viejo PRI, el PAN sin doctrina y el PRD cardenista. El Estado asistencial no les dice nada, pues sus modelos aspiracionales están en Corea, Japón, Estados Unidos y hasta en China. Es cierto que la democracia política aún no les susurra al oído, pero sí los valores de la modernidad virtualizada, la economía del conocimiento y el derecho a la plenitud de los sentidos. Los jóvenes de México no podrán conectar con la 4T, porque son dos mundos que habitan universos divergentes, en tiempos históricos disímiles. Pronto veremos cómo se incrementan las resistencias públicas de los nativos del siglo XXI. Los ancianos del siglo XX, que permitimos el ascenso del adefesio zurdo, nos debemos unir al flujo transformador de los dueños del futuro.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Soy Maestro Luis Miguel Rionda (*   Terminé mi licenciatura en diciembre de 1982. Egresé de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa, de la carrera de Antropología Social. Al año siguiente ingresé a la maestría en la misma disciplina en El Colegio de Michoacán, en Zamora. En ambos niveles mi formación nunca me dio las herramientas para desempeñarme como docente frente a grupo. Mi disciplina de origen está muy enfocada a la generación de conocimiento y a la aplicación de políticas públicas para el desarrollo social y cultural. Cursaba la maestría cuando recibí la invitación de impartir una materia sobre antropología social en una escuela de enfermería en Zamora, que estaba incorporada a la UNAM. Fue mi primera experiencia docente, y me estrené frente a un enorme grupo de chicas inquietas que no me tuvieron consideración alguna. Fue emocionante y traumante al mismo tiempo. A golpes de realidad me formé poco a poco como profesor, sin herramientas pedagógicas ni recursos didácticos. Tuve que aprender en la arena. Desde entonces he impartido docencia en el nivel medio superior (ocho cursos), licenciatura (136 cursos) y posgrado (56 cursos). En total 200 cursos semestrales o cuatrimestrales en 42 años como profesor ante grupo. Creo que eso me califica ya como un docente consolidado. He tenido todas las experiencias que pueden esperarse de la convivencia cotidiana con chavales inquietos, rebeldes, comprometidos o irresponsables. Por cierto, con cada vez más mujeres que hombres. Las muchas revoluciones tecnológicas me han pasado por encima: la PC, el Internet, la Web, las aplicaciones, los bancos de información y ahora la IA, que apenas comienzo a rascar. Siempre los chicos me llevan un paso adelante. Todo ha abonado, estoy convencido, a enriquecer la experiencia estimulante de la enseñanza-aprendizaje. La docencia me ha permitido mantener los pies en la tierra y a dialogar con jóvenes que con frecuencia no comparten mis convicciones. Pero de eso se trata. La investigación social me ha dado muchas satisfacciones egoístas. Es cierto que a los que nos pretendemos generadores de conocimiento nos impulsa la vanidad y el hambre de reconocimiento. Por eso firmamos nuestros trabajos: porque nos alimentamos del crédito autoral, el vínculo con las ideas propias y las compartidas. Pero la docencia es un ejercicio de generosidad y desprendimiento. Se comparte un conocimiento construido en común, pero también los sentimientos personales, que nos permiten tejer vínculos simbólicos con estos misteriosos habitantes del siglo XXI, que poco se parecen a los que nos educamos en las últimas décadas de la centuria anterior. Aunque mucho sufrí en mi iniciación docente, hoy confieso que disfruto cada curso que doy. Voy en camino al destino de mi padre, que mantuvo hasta el fin de sus días un curso que impartía gratis en la Facultad de Derecho de la UG. Ahí cargaba pilas y renovaba su fe en la humanidad. Como él, soy maestro. Qué placer…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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