El actual gobierno, que tampoco puede gobernar, ha decidido regresar a la época de la centralización del mando en la capital

Pretende acabar con las alcaldías creando 20 Casas de Gobierno Rosario Guerra   Nací y crecí en la Ciudad de México. La conozco y la quiero pese a sus riesgos y retos. Su gobernabilidad siempre pende de alfileres, pero tiene su propio carácter, su historia y su orgullo. Ha sobrevivido a malos gobiernos. Ha perdido parte de su majestuosidad, pero sigue siendo la capital de la República. Sus pueblos, barrios y colonias tienen su personalidad. Los capitalinos tenemos pertenencia. Somos coyoacanenses, chintololos, iztapalapenses, sanangelinos, xochimilcas, tlalpeños, tlahuenses; de Iztacalco, de la Portales, de las Lomas, del barrio de Tepito, del Centro, de la Venustiano Carranza, de Santa María la Ribera, de Santa Cruz Atoyac, de Tlatelolco, de la Zona Rosa, y así sucesivamente, sin fin. Venimos de todo el país, forjamos grandes unidades habitacionales; nuestros vecinos son familia, porque la real está muy lejos. Conservamos barrios como el del Niño Jesús; pueblos como La Candelaria o Los Reyes; zonas como la Viaducto Piedad; vialidades como el Viaducto, el Periférico y los Ejes Viales; y dos grandes avenidas emblemáticas: Reforma e Insurgentes. La ciudad ha ido creciendo, pero cada vez tiene menos población, porque es cara. Muchos han emigrado a las zonas conurbadas del Estado de México o de Hidalgo: más baratas, pero lejanas y con transporte caro y tortuoso. on las mismas vialidades, pero hay más autos. La contaminación nos causa alergias y enfermedades. Por muchos años no tuvimos derechos políticos plenos; no elegíamos autoridades. Había un solo mando central y 16 delegaciones, ocupadas por personajes del interior del país. El suelo se encareció. Surgieron los negocios inmobiliarios. La vivienda subió de precio. La ciudad se defendió: protegió sus zonas históricas, redactó planes parciales de desarrollo y zonas de conservación que buscaron mantener el rostro citadino; se promovió la participación ciudadana tras el sismo de 1985 y, poco a poco, se fue cambiando de jefes de manzana a COPECOs. Se crearon mapas de riesgo y se transformó la movilidad con el Metro, el Metrobús, los Uber, los taxis, los camiones y sus rutas. Ahí quedan muchos de sus monumentos históricos que le dan nombre: la Cabeza de Juárez, el Caballito, la Columna de la Independencia, la mal lograda Glorieta de Colón, el Palacio de Bellas Artes, el Edificio de Correos, el Palacio Nacional, el Zócalo, el Hemiciclo a Juárez, la Alameda Central, los parques de la Condesa y la Roma, la calle Álvaro Obregón, del siglo XIX. Son tantos los lugares que distinguen y caracterizan a nuestra capital. El actual gobierno, que tampoco puede gobernar, ha decidido regresar a la época de la centralización del mando en la capital. Pretende acabar con las alcaldías creando 20 Casas de Gobierno. Algunas ya se instalaron, con facultades, recursos, normatividad, trámites y licencias; en fin, suplantarán a las alcaldías y, a falta de presupuesto, terminarán por dejarlas inactivas. No importa quién gane las elecciones: el pluralismo se acabó. Un solo mando determinará usos de suelo, licencias, vialidades, gentrificación y uso de suelo mixto. No habrá espacio para la protesta. Se debilita la participación ciudadana. A partir de la aprobación del Plan General del Instituto de Planeación, que se supone está hoy a consulta, el Congreso local lo aprobará y se crearán leyes a modo para sacar la mayor rentabilidad de la ciudad. No importa si hay o no suficientes servicios, cuáles son zonas de conservación ni si existe duplicidad de funciones entre las Casas de Gobierno y las alcaldías: quienes decidan serán las Casas. El derecho a la ciudad se vuelve regresivo y obedecerá a una sola propuesta, la del gobierno central. Sin necesidad de reforma electoral, se debilita la fuerza de las autoridades electas. Se podrá rezonificar; podrán convivir viviendas con casinos, antros, centros comerciales y oficinas. Se va a reinterpretar la capital, bajo la premisa de que ya tiene servicios e infraestructura y debe repoblarse con el orden que determine el gobierno central. Se tendrá una visión metropolitana que incluirá vialidades, transporte y seguridad. Lo cual, en principio, podría aportar a una mejor convivencia y conectividad. Pero falta ver la ley que enmarque esta visión y si se subordina a intereses lucrativos o de urbanismo. Por más foros, consultas y encuentros que se realicen, la participación de más de siete millones de habitantes será mínima. Y en los estados conurbados aún será más forzada la legislación que se imponga. Desde la Constitución de la Ciudad de México de 2017 empezó a abandonarse la participación ciudadana. Habrá una nueva ley en la materia que adicionará a su título un “y control”. La factibilidad de servicios dejará de ser motivo para impedir nuevos usos del suelo. Desde luego habrá quien alabe la propuesta para devolver a la capital orden, control y aprovechamiento de su infraestructura; incluso una supuesta necesaria gentrificación, para igualarla a las grandes urbes mundiales. Se dirá que bajará el costo de la vida, entre otras posibles ventajas. En principio, aunque no me guste un modelo centralizador, podría tener ciertas ventajas en el reordenamiento urbano. Sin embargo, los rasgos autoritarios y la ambición desmedida por la riqueza que esta capital tiene me hacen desconfiar enormemente de este modelo que desplaza pluralidad, historia y participación ciudadana, y centraliza el poder. Serán 20 años que cambiarán por completo el rostro de nuestra ciudad. Es una modalidad política novedosa para hacerse del poder sin cambiar el modelo político. Así que, para elegir diputados locales en 2027, debes fijarte muy bien a quién le das tu voto respecto a lo que será la nueva geopolítica de la Ciudad de México. Las alcaldías ya no tendrán fuerza para enfrentar al gobierno central. Ese es el futuro próximo. Debemos resistir: la lucha urbana no se termina.  

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Seguimos Adelante Luis Miguel Rionda (* Se calienta el ambiente político nacional a cinco meses de arrancar el proceso electoral y a catorce de la jornada. Todos los partidos políticos despliegan estrategias propagandísticas, muchas ilegales, para posicionarse ante un electorado veleidoso, con cada vez menos reservas de votos duros, identitarios o ideológicos. El pragmatismo impone el imperio de la posverdad y la desinformación. Las dos intentonas de reforma electoral federal fueron patéticos partos de los montes, tal vez para nuestra fortuna. Las condiciones para la competencia se mantienen más o menos iguales a las del proceso 2024, pero seguramente las coaliciones se replantearán, en atención a escenarios locales cambiantes. Difícilmente se reeditará, tal cual, la alianza Sigamos Haciendo Historia, y mucho menos Fuerza y Corazón por México. Los fracasos en la reforma electoral resquebrajaron la unidad en la primera, y convencieron a los partidos rémoras de Morena que valen más por separado o con otras alianzas novedosas. Ya se habla de frentes unidos entre MC y el PAN, el Verde y el PAN, MC y el PT, el PRI con quien se apiade de él, etcétera. Los partidos nuevos —cuatro, si no los trampean en el INE o en el tribunal— no pueden coaligar, por lo que buscarán posiciones en distritos y municipios para alcanzar el 3% o más de los votos. En SomosMX hay gran optimismo, que espero no se convierta en gran desengaño. La tarea inmediata que se asume de aquí a junio es la de organizar las estructuras internas —comités municipales, estatales y distritales— para darle ordenación territorial a este enorme esfuerzo ciudadano, que hasta la fecha se ha desplegado de manera espontánea y con liderazgos naturales. Muy parecido a como nos organizamos en la #MareaRosa en los cuatro años anteriores. Hay que formalizar los flujos organizacionales internos, y tener claridad sobre las funciones de cada participante. En Guanajuato ya recibimos el 12 de marzo pasado la visita de Edmundo Jacobo Molina, miembro del Consejo Consultivo y encargado de educación política de SomosMX. Nos invitó a iniciar este proceso de autoorganización a partir de la emisión de criterios por parte del Consejo Nacional el siguiente 21 de marzo. Luego fuimos visitados este 24 y 25 por Emilio Álvarez Icaza, quien será representante del partido en el Consejo General del INE. Es un expositor extraordinario, y respondió con precisión y buen humor a todos los planteamientos y preguntas que se le esbozaron, ante auditorios a plenitud a donde acudieron docenas de personas muy preocupadas y motivadas. Guanajuato aportó más del 9.3% (32,500) del total de 349 mil afiliaciones de SomosMX en el país. Sólo fue superado por la CDMX y el EdoMex. Hay que considerar que la entidad posee el sexto padrón electoral más grande del país. En contraste, el PAN cuenta con una militancia de 17 mil 690 personas en la actualidad (https://www.rnm.mx/Padron). Con el delegado estatal del partido, Eduardo Bordonave, y el liderazgo de Alberto Cifuentes Negrete, estamos trabajando para cumplir exitosamente el objetivo de institucionalizar esta enorme fuerza ciudadana en Guanajuato.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Una Reforma inquietante 2 Luis Miguel Rionda (*) Resulta que la iniciativa de reforma política a nivel constitucional nació muerta. Y la causa principal residió en dos torpezas de origen: la intención de recortar los recursos para los partidos políticos, y el extraño mecanismo que se propuso para distribuir las 200 curules de representación proporcional (RP) de la Cámara de Diputados, que asignaba la mitad de las mismas a los “mejores perdedores”, es decir, entre aquellos “que no obtuvieron el triunfo en el distrito en el que participaron, ordenados porcentualmente de manera decreciente conforme a la votación distrital válida emitida de su propio partido en esa misma elección”, y las otras cien “por votación directa en cinco circunscripciones regionales, en donde se integrarán las diputaciones electas por las ciudadanas y ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero.” (artículo 53 constitucional). Fue una buena noticia que la iniciativa respetase la integración mixta de la Cámara de Diputados (tres quintos a la mayoría relativa y dos quintos a la RP), pero la nueva mecánica para la asignación de ésta dejaría fuera del juego a los partidos pequeños, en particular a los integrantes minoritarios de la 4T. La intención de esta medida fue “erradicar burocracias [partidistas] sobredimensionadas”. Es decir, reducirle a las dirigencias su capacidad de integrar las listas de RP con la aristocracia de oro en cada partido, y así obligar a los enlistados a hacer campaña en la circunscripción que les corresponda. Suena bien, pero las implicaciones serían enormes en un escenario competido y con escasez de recursos. El modelo todavía vigente favorece el multipartidismo. El que se propuso en la reforma nos acercaría al bipartidismo o al monopartidismo. Si sumamos que también se pretendía recortar los recursos públicos asignados a los partidos, del 65% de la UMA diaria multiplicada por el padrón electoral vigente, al 48.75% (una reducción de un cuarto), era evidente que se obligaría a los partidos sin acceso al erario a financiarse por vías extralegales o perecer de inanición. Sólo los partidos en los gobiernos podrían financiarse mediante desvíos o moches, o incluso exprimiendo a sus militantes en cargos públicos. Por supuesto estas dos no fueron las únicas razones para el rechazo generalizado de las oposiciones en la Cámara de Diputados. Fueron muchas, pero aquí resalto una: la intención de reducir el tiempo dedicado a la propaganda electoral en los medios de comunicación masiva (Radio y TV) de 48 minutos diarios, a 35. Una reducción de un cuarto. De por sí se han ido reduciendo los tiempos oficiales que los concesionarios deben ceder a la publicidad del Estado (https://t.ly/jr3Ay), con esta medida se podría fomentar que los partidos y candidatos acentúen la espotización y la chabacanería en su propaganda electoral. En realidad, se requiere lo contrario: ampliar los tiempos para fomentar la difusión de debates, entrevistas a profundidad, confrontación de ideas, etcétera. Esperaremos ahora al anunciado Plan “B” de la presidenta. No soy optimista: puede ser aún más dañino que la reforma abortada, pero ahora por caminos de terracería.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Una Reforma inquieta Luis Miguel Rionda (*) Finalmente se presentó la iniciativa presidencial ante el Congreso de la Unión, para impulsar una reforma político-electoral que nadie desea, más que la cúpula morenista en el ejecutivo. Once propuestas de modificaciones constitucionales que aún no permiten evaluar los alcances reales de la moción. Como siempre, el diablo se esconde en los detalles, y esos sólo podrán ser escudriñados cuando se dejen venir las reformas legales en los ordenamientos de la logística electoral: la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y sus casi 500 artículos, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y sus 110 artículos, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos y sus casi cien artículos, y la Ley Federal de Consulta Popular. Y hay leyes en otras materias que pueden verse afectadas por esta reforma política. A esto hay que añadir que luego de que las reformas constitucionales sean eventualmente aprobadas en el Congreso de la Unión —está por verse si se aprueban— deben transitar por la conformidad de al menos 17 congresos locales. Aunque este es un escollo menor, si recordamos que hay legislaturas que compiten en una irresponsable pista de carreras por subirse al podio de la lambisconería. La fecha límite para que esta batería de reformas transite por el legislativo es el 31 de mayo próximo: menos de tres meses. 86 días naturales. No dudo que se logre, pero puede reflejarse en un pobre trabajo legislativo, sin debates correctivos y constructivos. Si se echa a andar la aplanadora en las comisiones y el pleno perderemos todos. En este mi primer acercamiento a la reforma sólo tengo espacio para abordar un solo aspecto: la permanencia del Programa de Resultados Electorales Preliminares, el PREP. Un instrumento que se inauguró en la elección presidencial de 1994, producto de la reforma de ese año tan convulso. Había urgencia de inyectarle legitimidad a las elecciones mexicanas, tan desprestigiadas por el manoseo de 1988. Con la aplicación de innovaciones tecnológicas y operativos más eficientes, en estos últimos años el PREP pudo acortar su tiempo de respuesta de 72 a 24 horas (https://t.ly/kZZjG). Los resultados se trasmiten al cierre de las casillas, y pueden ser cotejados por partidos y ciudadanos con las actas o con las sábanas electorales. La cobertura final llega arriba del 95% del total de casillas. Sin embargo, las nuevas tecnologías de comunicación y la aplicación de métodos estadísticos cada vez más afinados han permitido que un nuevo recurso emerja con fuerza: los conteos rápidos, que son aplicados desde el 2000 tanto por la autoridad electoral como por partidos y medios de comunicación. Son muy ágiles, y permiten contar con escenarios con poco margen de error en unas pocas horas. También son más económicos que el PREP. Creo que hubo mucha ignorancia y desinformación en los debates sobre la desaparición del PREP. La posibilidad ya se estaba discutiendo en los organismos electorales nacional y locales. Pero ahora se asumió como un ataque a la confiabilidad de los procesos. En la iniciativa se mantiene este recurso anacrónico, que espero se discuta con más atingencia en la reforma legal.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Rebelión Criminal Luis Miguel Rionda (*) Es inevitable abordar en esta nota de mi diario de campo los sucesos que padecimos el domingo 22 pasado: la captura violenta de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder máximo del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y la sublevación de los criminales bajo su nómina en 22 entidades del país, que se tradujo en 252 narco bloqueos, docenas de comercios incendiados y centenares de vehículos calcinados. Las bajas en vidas humanas sumaron 25 guardias nacionales, un custodio, un agente de la fiscalía de Jalisco —Honor honori debitus—, 30 civiles armados —posibles soldados del CJNG— y una civil inocente. Las cifras son aún tentativas, porque en la semana se actualizaron todos los días. Harfuch dixit (https://t.ly/aAdkN). Los detenidos en flagrancia suman setenta, 48 de ellos en Guanajuato, cuatro de ellos bajo el cargo de terrorismo. Pero 23 criminales se fugaron de un penal de Puerto Vallarta gracias a la irrupción de un grupo armado (https://t.ly/f8N3S). Me alegra que en mi estado se haya reaccionado bien a la ola violenta y que se haya apresado a tantos malandros (https://t.ly/Ujd3t). Ojalá que las investigaciones posteriores permitan capturar a los jefes de plaza y al resto de los perpetradores. Nunca en mi ya larga vida había yo presenciado una insurrección de tanto calado. Los últimos hechos violentos en el Bajío fueron los enfrentamientos de la Cristiada de los años veinte, y sus secuelas bandoleras en los treinta. Mi abuelo paterno Isauro Rionda Liceaga fue militar, capitán de caballería en el batallón Primer Ligero de Guanajuato, y participó en algunas escaramuzas en esos años, incluyendo el rescate del ingeniero Lambert en Guanajuato capital, de manos de unos cuatreros secuestradores pseudo cristeros. Esa es la historia familiar más antigua que conservo de violencia criminal de gran escala, a cien años de distancia. La violencia social de este nivel es una novedad para mi generación boomer, y lo es mucho más para los de la X, los millenials y demás etiquetas. La guerra urbana toca a nuestras puertas en gran parte del país, incluyendo los antes pacíficos y aburridos pueblos del Bajío. Todo comenzó sin sentirse, con el tráfico de drogas en los ochenta y noventa, cuando México sólo era lugar de paso de opioides y coca —sólo se producía localmente amapola y mariguana—. Pero la demolición de los cárteles colombianos provocó que las pocas bandas de narcos mexicanos tomaran el control no sólo del traslado, sino también de la producción de drogas sintéticas más duras, como las metanfetaminas y el fentanilo. La creciente dificultad para el trasiego internacional hizo que se exploraran alternativas locales para financiar los expansivos grupos criminales mexicanos: la extorsión, el consumo local, el secuestro real y virtual, el asalto armado, el asesinato y las desapariciones… En fin, los impuestos y derechos no estatales, un peso adicional para la gente de bien, que en el proceso ha perdido su seguridad, sus bienes y sus vidas. Bravo por los ejecutores civiles y militares. Hago votos por que el Estado mexicano recupere su monopolio legítimo de la fuerza y que sostenga el combate frontal contra el crimen y sus operadores. Por el bien de todos, primero los buenos…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Luis Miguel Rionda (*) Aquellos Libros de Texto Cuando cursé la educación primaria, entre 1965 y 1971, estudié en aquellos entrañables libros de texto gratuitos que publicó la recién creada Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, repartidos a partir de enero de 1960 —cuando yo nací—. Eran los libros de don Jaime Torres Bodet y su famoso Plan de Once Años, el primer esfuerzo de planificación de la educación básica en nuestro país, que significó una expansión cuantitativa y cualitativa del sistema de enseñanza, colocando a México a la vanguardia de Iberoamérica. La primera Comisión estuvo integrada por el filósofo michoacano Juan Hernández Luna como su secretario general, y como vocales los destacados intelectuales Arturo Arnaíz y Freg (historiador), Agustín Arroyo CH. (periodista), Alberto Barajas Celis (matemático), José Gorostiza (poeta), Gregorio López y Fuentes (escritor) y Agustín Yánez (escritor). Destaco la participación de Arroyo Ch., exgobernador de Guanajuato (1927-1931), entonces presidente del consejo de administración de PIPSA (Productora e Importadora de Papel S.A.), monopolio estatal del papel. Un gran equipo de pedagogos, escritores, ilustradores, diseñadores e impresores se hizo cargo de esa primera edición, que hoy en día se considera un clásico. Se integraron gráficos de Siqueiros, Roberto Montenegro, Alfredo Zalce, Fernando Leal y Raúl Anguiano. Su primer tiraje fue de 16 millones de ejemplares, entre textos y cuadernillos de trabajo para todos los grados (https://t.ly/TmUiU). En la edición de 1962 se les cambió las pastas y se integró la muy famosa imagen de Alegoría a la Patria de Jorge González Camarena, que retrató a la joven indígena tlaxcalteca Victoria Dorantes Sosa (https://t.ly/3WF_Z). Esos libros marcaron a varias generaciones de mexicanos, que aún suspiramos al recordarlos y recitar de memoria algunas de sus poesías y cuentos. Los libros se mantuvieron vigentes hasta la reforma educativa de Víctor Bravo Ahúja en 1972, cuando se concentraron las materias en cuatro campos del conocimiento: Español, Matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. A partir de ahí se realizaron pequeños o medianos ajustes en los libros de texto, que se describen muy bien en un capítulo de la pedagoga Mayra Margarito (https://t.ly/1yeWr). Toda esta referencia a un pasado ya lejano viene a cuento por mi molestia ante el desbarajuste ideologizado en el que se encuentran sumergidos los actuales libros de texto, que son más panfletos adoctrinadores que instrumentos de instrucción, mucho menos caminos de sabiduría. He revisado algunos de ellos (https://libros.conaliteg.gob.mx/) y me asombra su banalidad, su folklorismo exotista y el extremo esquematismo. Si no me cree, vea el de “Múltiples lenguajes” de sexto grado, que expone a los estudiantes a una sola interpretación de la realidad. No son libros para potenciar capacidades cognitivas y analíticas, sino para uniformizar percepciones y convicciones. Ignoran que en el dudar está el saber, y en las certezas las ignorancias. Vale la pena recordar qué buscaba la política educativa de los años sesenta, en voz de su diseñador Torres Bodet: “Un mexicano en quien la enseñanza estimule armónicamente la diversidad de sus facultades: de comprensión, de sensibilidad, de carácter, de imaginación y de creación. Un mexicano dispuesto a la prueba moral de la democracia.”     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRi

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Municipios Capturados Luis Miguel Rionda (*)   Nuestro país está atravesando por una evidente crisis de gobernabilidad en los ámbitos subnacionales (estados y municipios). Pero sobre todo en este último ámbito. Los hechos recientes en el pueblo mágico de Tequila, Jalisco, confirman lo que mucho se ha afirmado tanto en los medios de comunicación como por organizaciones civiles y gobiernos extranjeros: que los grupos narco criminales controlan entre un tercio y la mitad de los municipios del país. Esto se sabe gracias al hackeo de documentos de la SEDENA que perpetró el grupo Guacamaya en 2023, y que mapeó El Universal (https://t.ly/i6F5Q). México tiene 17 de las 50 ciudades más violentas del mundo, según una encuesta mundial de percepción de inseguridad difundida por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (https://t.ly/MgIfj). Destacan en el sexto lugar Culiacán, Sinaloa, y en el noveno Ciudad Obregón, Sonora. Pero también se cuentan las guanajuatenses Irapuato (16º lugar), Celaya (20º) y León (50º) (https://t.ly/f1FwK). Los gobiernos municipales proveen los servicios públicos más básicos que demanda la convivencia ciudadana: la seguridad pública inmediata, la atención a las vialidades, el control del desarrollo urbano, la protección civil de primer nivel, el alumbrado callejero, el agua domiciliaria, la salubridad, las reglas básicas de convivencia cotidiana, etcétera. También son la primera ventanilla para el cobro de impuestos sobre posesión y traspaso de bienes inmuebles, sobre espectáculos, sobre el comercio ambulante, multas varias, así como derechos sobre el servicio de agua, alumbrado, recolección de basura, licencias, panteones, rastros, mercados, servicios de emergencia, etcétera. Lo anterior hace muy atractivo para el crimen organizado tender sus controles sobre los gobiernos locales, que tienen autonomía legal, pero en su mayoría padecen enanismo administrativo, carencias presupuestales endémicas, camarillas de poder ambiciosas, dinastías familiares, partidos políticos franquiciados, y muchos intereses individuales que se imponen sobre los colectivos. A esto se suma que no existen mecanismos de vigilancia ciudadana, medios de comunicación críticos, voto de castigo o consecuencias sociales o legales para escarmentar a los gobernantes corruptos. Bocatto di cardinale para los mafiosos, los corruptos y los violentos. Éstos comienzan financiando campañas locales, a cambio de compromisos predefinidos, como la capacidad de designar titulares en áreas estratégicas como seguridad pública, fiscalización, catastro, obra pública y otras. Por supuesto al gobernante, si se porta bien, le toca un corte suculento del pastel municipal. Se sabe que la obra pública es fuente inagotable de cohecho y moches; ahí es donde se inflan presupuestos para construir obras suntuosas, aunque inútiles y horribles: una fuente bailarina de once millones, que deja de funcionar a los seis meses; una escalera kitsch de cuatro millones que no lleva a ninguna parte; un parque rehabilitado, que queda peor que como estaba… (¿verdad, guanajuateños?) La viabilidad social y política de México requiere rescatar a los municipios de su actual postración, de su vulnerabilidad ante el crimen. Urge establecer o reforzar mecanismos de vigilancia social y rendición de cuentas oficial. Ojalá que algo de esto se incluya en la reforma política por venir, y que ésta no se limite a servir los grandes intereses de las élites políticas nacionales.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Luis Miguel Rionda (*   Últimamente me he involucrado con los instrumentos de la denominada Inteligencia Artificial (IA). Lo hago por necesidad no sólo de mantenerme actualizado, sino porque en mi trabajo cotidiano de investigación social con frecuencia me he sentido apabullado por la creciente cantidad y dispersión de información de los repositorios informáticos, que son cada vez más accesibles, pero a la vez más caóticos para quienes no cuenten con apoyos para enfrentar esa abundancia. Yo me formé académicamente en los años setenta y ochenta, cuando me introduje en los métodos de acceso y sistematización de información que existían entonces: los ficheros, las bibliotecas, los archivos, el registro manual o mecánico de la observación, etcétera. Mi tesis de licenciatura es un monumento a la artesanía del conocimiento: basada en mis notas y diarios de campo manuscritos, con dibujos, mapas y tablas hechas con mis escasos talentos gráficos. Las fichas de papel se acumulaban, para de ahí brincar a la redacción, también manual, que luego mecanografiaba en una vieja Remington de mi abuelo, con uso intensivo de corrector líquido y limpiador de tipos. Los gráficos los tiré a tinta china en papel milimétrico; los mapas y planos los dibujé haciendo uso de mis escasos talentos ingenieriles; incluyendo fotografías en blanco y negro que yo mismo revelaba; etcétera. Cuando se aprobaba el documento se procedía a fotocopiar y engargolar. Todo manual. Mi primer contacto con la tecnología informática en esos años fue frustrante y limitado, por la necesidad de manejar algún lenguaje de programación. Esto cambiaría en los ochenta con el arribo de la PC y la paquetería, donde se incluían los primeros procesadores de textos, hojas de cálculo y manejadores de bases de datos. Con esos nuevos recursos mi experiencia de investigación en la maestría fue radicalmente diferente y estimulante. Fue muy fácil hacer correcciones sobre la virtualidad de una pantalla, sin volver a mecanografiar todo. Mi tesis la publicó como libro el INAH, y el proceso editorial fue sencillo y rápido. A partir de ahí se inició una avalancha de novedades en las tecnologías de la información y la comunicación: el internet, el correo electrónico, la red global www, las consultas a distancia de repositorios, y el enriquecimiento de la virtualidad mediante recursos gráficos e intuitivos. En la primera década del nuevo siglo irrumpieron las redes sociales, entre las que se contaron muchas de corte profesional y académico. Nunca fue tan fácil comunicarse en tiempo real con colegas e instituciones de todo el mundo. Luego, con la pandemia, se desató una explosión de presencialidad virtual a distancia, que llegó para no irse más. Hoy día gran parte de mis encuentros académicos son virtuales sincrónicos. La IA me tiene sorprendido. El uso de SIRI y ALEXA ya me tenía maravillado, pero la irrupción del ChatGPT y la OpenAI, más las secuelas múltiples que les compiten, y sus aplicaciones concretas en la solución de problemas cotidianos, me convencieron de que, al contrario de lo que muchos temen, ese nuevo recurso nos facilitará muchos procesos que hoy nos agobian por su cantidad, monotonía o complejidad. En mi campo, por ejemplo, la búsqueda de textos recientes o antiguos sobre un tema de estudio. Esa labor absorbía tiempo y recursos, cada vez más escasos. Hoy la IA te recolecta no sólo las referencias, sino también la vía de acceso al documento original, y te brinda reseñas y borradores. Con esta ayuda, los investigadores podremos concentrarnos en el análisis comparado, para multiplicar la productividad, la actualidad y la pertinencia. Buenas noticias.

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Mi Amigo Luis Lauro   Luis Miguel Rionda (*   El sábado 17 de enero pasado murió un queridísimo amigo mío: el politólogo y comunicador neoleonés Luis Lauro Garza Hinojosa (n. 1958), destacado académico, escritor, promotor cultural, gran bohemio y bon vivant. Vivió y murió en su amado Monterrey, aunque era nativo de Tamaulipas –nació en Ciudad Camargo–. Luis Lauro fue el personaje más “regio” que he conocido: simpático, echado para adelante, profundo conocedor y practicante de las calidades humanas que distinguen a los norteños de cepa. Lo conocí en sus tiempos de académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esto fue en septiembre de 1993, con motivo de nuestra asistencia al seminario Changing political traditions in Mexico, organizado por la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans. Entonces la transición democrática mexicana llamaba mucho la atención internacional, en particular lo que sucedía en los niveles “subnacionales”, donde se experimentaban ya las alternancias en municipios y en entidades. Luis Lauro expuso el caso neoleonés y yo el de Guanajuato. Fue muy estimulante intercambiar ideas con este gran personaje, tan conocedor y bien dotado de capacidad comunicativa. A partir de entonces, fue frecuente que coincidiéramos en foros académicos donde se abordara el tema de la transición. Pero el más importante espacio que compartimos fue el de los encuentros anuales de estudios electorales que se realizaban en diferentes lugares de México. Ese fue el germen de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la SOMEE, que se formalizó como asociación civil en 1998. Cada año me volvía a encontrar con Luis Lauro en los congresos nacionales e internacionales de la SOMEE; el último fue en octubre pasado, en Medellín, Colombia. Hay que decir que, con el tiempo, Luis Lauro se convirtió en el comunicador ex oficio de nuestra asociación: reporteaba y entrevistaba a los congresistas, tanto a los viejos amigos como a los jóvenes electorólogos. Sus materiales están accesibles en el canal de Youtube de La Q (@LaQmex), el último medio de comunicación que fundó. En los albores de este siglo Luis Lauro dejó la academia para dedicarse totalmente a la comunicación. Para ello fundó su gaceta digital 15diario.com.mx, y pronto su revista mensual La Quincena, que ha acumulado 20 años y 237 números. Esos, y otros muchos proyectos editoriales y de difusión de la cultura regiomontana, lo convirtieron en un referente comunicacional en el norte mexicano. Pero no se limitó a esa región, y con frecuencia generaba contenidos que tenían relación con el resto del país, como su programa de análisis político Por la República. Su trabajo le valió el Premio Estatal de Periodismo «Francisco Cerda Muñoz» en la categoría Periodismo Digital. Tuve el placer de colaborar en algunas de sus aventuras comunicacionales desde hace, creo, 25 años. Aunque no coincidíamos en ideología, nunca me impuso cortapisas y me publicó sin condiciones. Era un practicante de la pluralidad y el pensamiento abierto. Un hombre que dejó huella en todos los que lo conocimos. Extrañaré sus charlas, tan divertidas, y su don de gentes. El cariño que desparramó por doquier le está siendo correspondido.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRi

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Columna Diario de Campo

Luis Miguel Rionda (   La reforma electoral que hoy cocina la 4T parece confirmar nuestros peores temores. A pesar de 65 foros consulta organizados por la Comisión Presidencial para la Reforma Política, en los que participaron 5 mil 294 ponentes, más 346 propuestas recabadas mediante la plataforma electrónica de esa comisión (https://t.ly/Lxm0q), a las que se suman las propuestas recibidas en los 17 foros organizados por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, y las 204 propuestas planteadas por el INE (https://t.ly/bWv2s), todo apunta a que tendrán el destino previsible: la basura. Al parecer la comisión mantendrá los objetivos originales del régimen autócrata que hoy gobierna: desaparición de las posiciones plurinominales en el Congreso de la Unión, desaparición de los organismos electorales locales, desaparición de los tribunales electorales locales, disminución del financiamiento público a los partidos, socavamiento de la autonomía de los organismos electorales, elección de consejeros electorales por la vía electoral, etcétera. Pablo Gómez, arcaico presidente de la comisión presidencial, fue explícito: él no cree en la autonomía de los órganos electorales, “eso es para las universidades”, dijo. Su visión estalinista le hace concebir al nuevo orden político como un bloque ideológico homogéneo, donde la representación se limite a los cobijados por la hegemonía del partido de Estado. La competitividad y la alternancia se nulificarían mediante medidas legislativas, y de ser necesario, represivas. Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado. Un mundo feliz, de dictadura del proletariado (mejor dicho, de sus paladines), donde la justicia social se traduzca en el reparto de la pobreza. La reforma electoral que se cocina desde los poderes públicos confiscados puede significar el último clavo del ataúd de la joven democracia mexicana. El camino de la esperanza compartida se verá interrumpido, y se abrirá un nuevo capítulo del inveterado autoritarismo que hemos padecido durante cinco siglos. Regresaremos al régimen del partido hegemónico que ahoga a la sociedad a la que parasita. En el panorama actual sólo se vislumbra una rendija de esperanza: la nueva geopolítica internacional. La emergencia de un nuevo poder imperial, abusivo y beligerante, con el liderazgo de un personaje extravagante y pragmático como Trump, puede provocar reacciones de cautela, incluso miedo, en la nueva élite del poder en México. El arresto del criminal Maduro, con las amenazas trumpianas de intervención militar para combatir a los cárteles mexicanos, están induciendo reacciones interesantes en los narcopolíticos mexicanos, que ahora se sienten vulnerables y temerosos ante el nuevo buleador del barrio. Quiero pensar que la intolerancia gringa ante los gobiernos pseudo de izquierda en el continente, tendrá un efecto inhibidor de las tendencias autocráticas en esos países. Parece que se confirma el dicho de que un clavo saca a otro clavo. Por lo pronto, a los que creemos en la democracia como el mejor orden para la convivencia y armonía sociales, no nos queda más que continuar organizándonos en nuevas opciones políticas ciudadanas, como la que impulsamos desde SomosMX.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiondagj

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