Los tres poderes del Estado conmemoran el Bicentenario de la Constitución Política de Guanajuato

• La primera Constitución de Guanajuato sentó las bases de la legalidad, la justicia y la vida democrática en la entidad.   • La Constitución es patrimonio de todas y todos, y su respeto garantiza la paz y el bienestar social: Gobernadora Libia Dennise.   • A dos siglos de su promulgación, la Constitución sigue siendo el fundamento de la vida pública en Guanajuato.   Guanajuato, Gto. 16 de abril de 2026.- En el marco de la Sesión Solemne realizada en el Congreso del Estado, los tres poderes públicos de Guanajuato participaron en la conmemoración del Bicentenario de la Primera Constitución Política del Estado, un momento histórico que permitió reconocer el papel de este documento como fundamento del Estado de Derecho y como guía para la construcción de instituciones sólidas al servicio de la ciudadanía.   Hace dos siglos, Guanajuato dio un paso decisivo al promulgar su primera Constitución, documento que estableció la división de poderes, reconoció derechos fundamentales y sentó las bases de un orden jurídico sustentado en la ley, la justicia y la voluntad popular, principios que continúan vigentes en la vida pública del estado.   Durante esta conmemoración, la Gobernadora del Estado, Libia Dennise García Muñoz Ledo, destacó que la Constitución representa el pacto social que ha permitido a Guanajuato consolidar un Estado de Derecho firme, donde las instituciones actúan con responsabilidad y en respeto a la ciudadanía.   “La convicción de que los retos sociales se resuelven desde la ley, desde el orden y desde el Estado de Derecho, es el primer gran legado que nos dieron quienes dieron forma a Guanajuato”, enfatizó la Gobernadora.   La titular del Ejecutivo señaló que el respeto a la Constitución y a la división de poderes es la base de una democracia sólida y de un gobierno cercano a la gente, en el que el ejercicio del poder implica responsabilidad y apego permanente a la ley.   “El poder no es un privilegio, es una responsabilidad que se ejerce en nombre de la gente y junto con la gente”, dijo la Mandataria Estatal.   Por su parte, la magistrada Alma Delia Camacho Patlán, presidenta del Supremo Tribunal de Justicia y del Consejo del Poder Judicial, resaltó que la promulgación de la Constitución en 1826 marcó el inicio de un sistema jurídico que permitió consolidar el federalismo y garantizar los derechos fundamentales de las personas.   Destacó que, desde su origen, la Constitución estableció principios esenciales como la igualdad ante la ley y el derecho a una justicia pronta, completa e imparcial, sentando las bases del acceso a la justicia en la entidad.   “Quienes integramos el Poder Judicial reconocemos que desde nuestra génesis tenemos la responsabilidad de garantizar el acceso a la justicia, resolviendo con apego a derecho, de manera pronta, completa e imparcial”, mencionó Camacho Patlán.   Añadió que cada decisión judicial impacta en la vida de las personas, por lo que el actuar institucional debe sostenerse siempre en el imperio de la ley y en la vocación de servicio hacia la sociedad.   La diputada Martha Edith Moreno Valencia, presidenta del Congreso del Estado, señaló que la Constitución representa el acuerdo fundamental que dio origen a la vida pública de Guanajuato y que, a 200 años de su promulgación, continúa siendo el marco que orienta el trabajo legislativo y la convivencia social.   Recordó que el Congreso declaró el año 2026 como el Año del Bicentenario de la Primera Constitución Política del Estado de Guanajuato, con el propósito de reconocer el legado de quienes construyeron los cimientos institucionales de la entidad y fortalecer la vida democrática.   En esta Sesión Solemne participaron Diputadas y Diputados; integrantes del Gabinete de la Gente; Presidentes Municipales; jóvenes estudiantes y ciudadanía.

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El choque de Poderes que viene

Juan Miguel Alcántara Soriajalcants@hotmail.com> Los poderes ejecutivo y legislativo van a colisionar con el poder judicial en México. La recién aprobada reforma judicial de López Obrador ha sido impugnada. Es probable que la Suprema Corte de Justicia, en breve, la considere violatoria del orden constitucional, de tratados internacionales en materia de derechos humanos; y del Estado constitucional que presupone y exige la separación de los poderes públicos. La militarización de la seguridad pública en la Constitución validada en la semana por aquellos poderes, también la juzgará. La presidenta de la Suprema Corte abrió tercera consulta: si es o no procedente la controversia que magistrados y jueces del Poder Judicial de la Federación interpusieron para suspender la aplicación de la reforma del Poder Judicial. Por el incumplimiento de formalidades del proceso (no hubo deliberación democrática en los Congresos General y estatales, de minuta proveniente de anterior legislatura, votada por el 80% de diputados nuevos –tenían dos días-, sin conocerla, apresurados); como por sus contenidos. La nueva consulta se consideró urgente, y se turnó al ministro Juan Luis González Alcántara, cuya ponencia elaborará el proyecto respectivo para discusión y votación. Conocí al hoy ministro González Alcántara cuando él era magistrado del Tribunal Superior de Justicia del DF. Yo ejercía la abogacía en la Ciudad de México. Era de los magistrados más reconocidos. En ocasión de exponerle un alegato de oídas, mencionó mi paso por la Cámara de Diputados y por cargos en el gobierno federal. Cuando López Obrador lo propuso para ministro de la Corte consideré tenía la probidad, honorabilidad e integridad para desempeñarse. (De Loreta Ortiz, mi compañera en la Libre, examiga, propuesta por Obrador, digo que no). Al analizar ponencias del ministro González Alcántara aprobadas en el pleno de la Corte, y sus columnas periodísticas, he confirmado mi apreciación: piensa y decide por sí mismo, nadie lo deletrea, independiente. Así debe ser. Por supuesto, ha enfurecido a López Obrador, quien pensó sería lacayo, como Loreta, Yasmín o Lernia, sus peones en la Corte (muy apuntadas para ser electas ministras cuatroteras, si la reforma cuaja). La condición fundamental, imprescindible, del poder judicial, en todo Estado constitucional es esa: ser independiente, autónomo, para juzgar si los actos de los otros poderes se corresponden o no con exigencias constitucionales y de convenciones internacionales. El Estado constitucional presupone la garantía de los derechos humanos y la separación de poderes, modelado en Estados Unidos y en Francia, siglos atrás. La Constitución no solo es estatuto jurídico del poder: es la norma que determina la validez o no del resto del ordenamiento jurídico, tanto en el aspecto formal, procedimental, como en el material, sustantivo. Cualquier violación es ilícita. Corresponde al poder judicial el control de su constitucionalidad y convencionalidad; y a la Corte, en lo particular, defender la división de poderes: que el poder frene al poder de abusos. A López Obrador, a la presidenta electa, y a legisladores serviles, no les ha importado violar una y otra vez la Constitución. A la Corte Suprema sí (como a los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, y a los mercados financieros). Al promulgar su reforma el día 15 acompañado de su sucesora, pidió a los ministros someterse a la demolición del poder judicial independiente, y dar paso a un poder sumiso. Como antes dobló al INE y al Tribunal Electoral. De lo contrario, advirtió, habrá consecuencias. Esperemos que 8 de los 11 ministros tengan sentido del honor y no los doblen (como doblaron legisladores de oposición). Habrá choque de poderes públicos en México; entre cultura de la legalidad y populismo marxistoide, dictatorial. Abrochémonos los cinturones: vamos en una montaña rusa cardiaca, traumática. De pronóstico reservado. Penúltima oportunidad de evitar el régimen dictatorial buscado por Obrador -como Venezuela-. Luego a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ser espectador, ingenuo, o cobarde, no es opción ética responsable. Vamos, con la Suprema Corte, a defender la división de poderes y nuestros derechos fundamentales. Que te quiebren, pero ¡no te dobles!

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