Columna Diario de Campo

Crisis del agua problema de gestión Luis Miguel Rionda (*) El país está transitando por una crisis ambiental en muchos rubros, pero uno de los más sensibles es el de la provisión de agua. Se han acumulado dos años de sequía severa que han provocado que las 210 presas del país almacenen, al mes de febrero, apenas el 52 por ciento de su capacidad general, una cuarta parte menos de su promedio histórico. El norte y el centro del país son las regiones más castigadas por la escasez. Todos sabemos que la Ciudad de México está a punto de ver colapsado su sistema de abasto (https://t.ly/QbqFa). Se dice que le restan cuatro meses de disponibilidad al sistema Cutzamala (https://t.ly/A3Afg). Algo similar sucede en zonas metropolitanas como la de Guadalajara y la de Monterrey. No dejemos fuera a la región leonesa en Guanajuato, habitada por dos millones de personas, que quedaron fuera de la asignación de las aguas de la presa de El Zapotillo por una decisión política del gobierno federal. Un proyecto más propagandístico que técnico, que se convirtió en justificativo de las ineficiencias locales. Las grandes y medianas ciudades del país padecen dificultades crecientes para proveer de un servicio público que es considerado un derecho humano en México desde que el artículo 4º constitucional, párrafo sexto, fue reformado el 8 febrero de 2012: “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho…” (https://t.ly/lBY0Z). Pero como otros derechos, este se mantiene como un buen propósito para millones de mexicanos por culpa de una mala gestión y la ausencia de una visión estratégica. Hay agua en México, pero está mal administrada por el estado. Hace falta un programa nacional de gestión del recurso con una visión largo plazo, al menos hasta el 2050. Se requiere de acciones emergentes para sortear estos años de sequía, pero acompañadas con previsiones logísticas y estratégicas para optimar el uso del recurso en la agricultura, que sigue absorbiendo un 76% del monto disponible, la industria (10%) y el uso doméstico (14%, INEGI, https://t.ly/4wu1b). Por supuesto, se requiere invertir como nunca, para poder sortear una de los trances más peligrosos para nuestro país. Pero vamos en sentido contrario: el presupuesto de la CONAGUA para este año se redujo un 12% con relación al de 2023. Son 62.6 mil millones de pesos que se concentrarán en sólo 12 entidades (https://t.ly/vOVqu). Dice el economista Luis Miguel González: “En otros países, hay grandes planes para construir plantas desalinizadoras de agua de mar. Aquí no funciona el 85% de las plantas de tratamiento de aguas negras y 57% de las aguas se desperdician en el traslado. Los canales que salen de las presas no tienen el revestimiento adecuado y eso provoca que pierda 50% del agua.” (https://t.ly/vOVqu). Los especialistas insisten en que no es un problema de disponibilidad del agua, sino de gestión y distribución. En Guanajuato, por ejemplo, el doctor Daniel Tagle Zamora, mi colega en la UG-León, publicó una evaluación de pertinencia del proyecto de aguas para León, y concluyó que “El Zapotillo no resulta imprescindible para dicha ciudad; ello porque la crisis no es física, sino socialmente construida por el organismo operador, problema que requiere atenderse localmente y, en consecuencia, de otra solución.” Enlista una serie de inconsistencias en el proyecto y recomienda: “la investigación deja ver que el problema del agua que impera en León puede atenderse localmente. Para ello, se requiere de voluntad política que facilite un giro radical dentro de la organización de SAPAL.” Estoy convencido de que, en general, en nuestro país la crisis del agua ha sido auto gestada.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León.

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Amenazado, aparece el déspota:Opinión de Leo Zuckermann

Es público y notorio que el Presidente está muy enojado. Lleva semanas a la defensiva. Ha perdido el control de la agenda pública. El magistral toque del genio comunicativo se encuentra extraviado. Afirma barbaridades que hacen creíbles los peores estereotipos negativos que existen de su persona. Justifica lo injustificable. Parece un vil tirano porque habla como tirano. Ante la violación clara de la ley que protege los datos personales, el Presidente sentencia: “Por encima de esa ley está la autoridad moral, la autoridad política”. La célebre frase lo acompañará hasta su tumba. Él tiene licencia para violar las leyes porque es un Presidente con autoridad moral y política. Incumple, así, lo que prometió cuando tomó posesión: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen”. Pamplinas. Eso es un juramento trámite. Una paparruchada. El Presidente en realidad no tiene por qué respetar ni la Constitución ni cualquier ordenamiento jurídico. Otra vez aparece el peor AMLO. El que no cree en las instituciones y las manda al diablo. El que no admite ningún tipo de contrapesos. El autoritario. Literalmente el déspota que, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, es la “persona que gobierna sin sujeción a ley alguna”. El Presidente viola la ley en un acto público. Revela el número telefónico de una periodista en la mañanera. Al día siguiente, en lugar de disculparse, se hunde en el fango de la arrogancia del poder. Presume, sin ningún recato, su despotismo. Luego se avienta una de sus típicas ocurrencias que no tiene ni pies ni cabeza: “No puede haber un reglamento, no puede haber ninguna ley por encima de un principio sublime, que es la libertad. Prohibido prohibir”. Muy bonito el eslogan de la generación del 68. Entonces, para ser congruentes, que el Presidente abrogue leyes que él mismo ha promovido como las que prohíben los vapeadores, la libre participación de los particulares en el mercado eléctrico o la siembra de maíz transgénico. Lo que vimos el viernes en la mañanera fue a un Presidente acorralado. Está desesperado por las investigaciones —basadas en testimonios de testigos protegidos en Estados Unidos, de los que usaron para condenar a Genaro García Luna, lo cual aplaudió López Obrador en su momento—que vinculan a sus campañas presidenciales de 2006 y 2018 con dinero del narcotráfico. Ahora, en el último reporte del New York Times, un informante incluso menciona la existencia de videos donde sus hijos están recibiendo dinero procedente del crimen organizado. Y ese tema, el de sus vástagos, es uno de los más sensibles para el mandatario. Mientras tanto, en lo que AMLO se defiende, permanece y crece el hashtag “#narcopresidente” en las redes sociales. En ese terreno, el genio comunicativo va perdiendo la batalla. Y eso claramente lo desespera porque ellos se manejan muy eficazmente en esa zona. Sí, el Presidente está iracundo porque no solo está en juego el tema electoral de este año. Aquí estamos hablando, también, de la imagen histórica que quedará de AMLO, algo que le importa mucho. Lo ha dicho y para eso ha trabajado muy duro durante toda su carrera política: quiere pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México. A la altura de Juárez, Madero y Cárdenas. Pero las revelaciones de presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias de sus hijos y el posible financiamiento del narcotráfico en dos de sus campañas manchan esta imagen histórica. Él lo sabe. Al final, las etiquetas se pegan. López Portillo nunca pudo quitarse el mote del “perro”. AMLO corre el riesgo de quedarse con el de “narcopresidente”. Y no se necesita que toda la población piense así. Conque un segmento vocal de la sociedad lo repita, el epíteto perdura. A lo largo de muchos años, en este espacio he dicho que, cuando López Obrador se siente amenazado, sale lo peor de él. Lo vimos con claridad después de las elecciones de 2006. Instintivamente, se radicaliza y regresa a su base social más leal. La diferencia con respecto al pasado es que ahora es el Presidente. Tiene mucho poder y en cualquier momento, so pretexto que él está por arriba de la ley, puede cometer arbitrariedades más peligrosas que la de exhibir un teléfono de una periodista. Cuidado. No es gratuito que el viernes el déspota le haya “sugerido” a los medios bajarle “una rayita a su prepotencia”. Acorralado, el burro hablando de orejas.

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En la Calle Codo a Codo Luis Miguel Rionda (*) Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos M. Benedetti El domingo 18 de febrero cientos de miles de mexicanos vivimos una experiencia cívica inolvidable: por nuestra propia voluntad y medios, acudimos a manifestarnos en las 122 marchas y concentraciones que se realizaron en ciudades del país y del extranjero. Salimos a la calle a ondear banderas, a portar pancartas, a corear consignas y a gritar nuestra protesta contra el creciente desmantelamiento de las instituciones de la república y los constantes agravios a la constitución por parte del poder central y sus extensiones partidistas. Lorenzo Córdoba lo dijo bien en la mega concentración en el Zócalo: hace apenas 40 años en México se hacía política con miedo. El régimen de partido hegemónico había consolidado una dictadura perfecta, donde los súbditos lambían la coyunda del autoritarismo a cambio de un modesto progreso y una engañosa tranquilidad social. Desde entonces se ha creado una nueva ciudadanía, cada vez más consciente y demandante, que ha obligado al estado omnímodo a ceder espacios y a aceptar la diversidad política, la competitividad electoral, la alternancia y la ampliación de libertades y derechos. Pero desde hace poco más de cinco años hemos padecido el embate del pasado redivivo, que busca restaurar el ancien régime y la prevalencia de un pensamiento único de corte populista. Una falsa transformación disfrazada de progresismo iluminado que ha provocado una profunda decepción incluso para sus seguidores más honestos, como fueron Porfirio Muñoz Ledo y Carlos Urzúa, y como son Javier Sicilia, Roger Bartra, Carlos Navarrete y muchos más. En la calle, la ciudadana y el ciudadano se transforman, se subliman. Fue emocionante voltear a ver los rostros compungidos de vecinos que no habíamos tratado antes. Todos coincidíamos en nuestra alarma ante el nuevo Leviatán que amenaza con barrer la endeble diversidad que ha sido posible gracias a organismos autónomos, la división de poderes, el derecho a la información y el debate en libertad. Se nos tacha desde el poder central de conservadores, fachos, reaccionarios y oligarcas. Pero somos padres de familia, trabajadores activos o pensionados, micro emprendedores, profesores, empleados y demás amenidad de la clase media. Somos esa capa poblacional mayoritaria, aspiracionista, pagadora de impuestos y educada en la libertad. Alarmados estamos por lo que se asoma en el horizonte: el lobo del odio, la persecución, la violencia criminal, la corrupción, la ley del más fuerte y el retorno al capitalismo de estado. En el estado de Guanajuato marchamos 39 mil ciudadanos. Lo hicimos en Guanajuato capital, Irapuato, Celaya, León, Salamanca y San Miguel de Allende. La movilización cívica autónoma más grande de la historia de la entidad. En la capital la oradora única, la maestra de muchas generaciones de cultivadores del derecho y de la literatura, Elisa Jaime Rangel, señaló: “El derecho político no solo se ejerce cada tres o seis años; debe ejercerse todos los días con el derecho de opinión, de crítica, de petición, de manifestación, de impugnación y de un largo etcétera. […] La balanza la inclinarán los jóvenes y las mujeres. A ellos y a todos les digo: venzamos el abstencionismo, votemos y estemos atentos a la actuación de nuestros gobernantes”.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León.

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18F: En marcha por la Democracia Luis Miguel Rionda (*) El movimiento cívico #MareaRosa, constituido por varias docenas de agrupaciones ciudadanas independientes, está convocando nuevamente a una gran marcha por la defensa de nuestra democracia, a la manera de las que realizamos en un centenar de ciudades de México y el extranjero el 13 de noviembre de 2022 y el 26 de febrero de 2023. La nueva fecha es el domingo 18 de febrero próximo, a partir de las 10:00 horas. Al día 7 pasado, se había confirmado la realización de marchas o concentraciones en cien ciudades del país y once del extranjero (Estados Unidos, España, Canadá y Francia). No se trata de un evento de campaña política: es nuevamente la reacción ciudadana ante los embates sostenidos desde el ejecutivo federal en contra de las instituciones, la ley y la justicia. La pertinencia de la fecha la demuestra el nuevo desprecio al orden constitucional evidenciado el pasado 5 de febrero, al haberse negado el titular de la magistratura presidencial a acudir a la conmemoración del 107 aniversario de nuestra Carta Magna, que muy a su pesar sigue siendo el documento fundamental de nuestra vida social y política. Miles de ciudadanos conscientes y activos saldremos a las calles a ejercer nuestro derecho a la libre expresión, el libre tránsito, el derecho a la protesta pacífica y nuestra oposición a una nueva andanada de acometidas contra el orden legal, evidente en las 20 iniciativas de modificación constitucional presentadas en ese aniversario. Todas ellas (https://t.ly/MJZRl) son producto de ocurrencias, pero con un claro interés electorero. La mayoría son inviables, pero suenan muy bien a los oídos de los poco informados. Un engaño más, una trampa de humo en la que no debemos caer. ¿Quién puede oponerse a las pensiones universales no contributivas (ojo) para los adultos mayores? ¿O al apoyo a los discapacitados, a los campesinos, a los estudiantes, a los jóvenes sin trabajo o estudios? También se propone revertir las reformas al sistema de pensiones de 1997 y 2007, que le habían dado viabilidad. Con esta contrarreforma el peso financiero de estas recaería sobre las inagotables arcas nacionales. Demagogia que me recuerda la “administración de la abundancia” de los años setenta y ochenta.

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Hoy nace la dictadura y muere la democracia! Opinión de Ricardo Alemán

Se trata de una ofensa mayor; acaso la mayor ofensa que ha sufrido el México constituyente en poco más de un siglo. Y es que hoy, 5 de febrero del 2024, durante la celebración del 107 aniversario de la promulgación de la Constitución, el presidente mexicano presentará un paquete de reformas que significan la muerte de la democracia y anuncian el nacimiento de la dictadura. Reformas que literalmente desaparecen la división de poderes, que le dan muerte al Poder Judicial como lo conocemos, destruye pilares del Estado democrático y que concentra todo el poder en un solo hombre. Peor aún, la excesiva confianza mostrada por el grupo en el poder –de que tales iniciativas serán aprobadas en poco tiempo por el Congreso–, no es más que la ratificación de que está en marcha un grosero fraude de Estado que la noche del 2 de junio le garantizará a López Obrador la victoria presidencial y la mayoría en el Congreso.   Continuar leyendo De esa manera y una vez que el fraude consiga “legitimar” la dictadura, Obrador seguirá siendo el verdadero mandante, sin ningún contrapeso, mientras que Claudia Sheinbaum sólo será “un monigote” de AMLO. Y es que, entre las reformas que hoy enviará Obrador al Congreso, se propone la desaparición total del Poder Judicial, del Consejo de la Judicatura y de la Corte y, en su lugar, se creará una oficialía de partes, al servicio del presidente, para que –el poder detrás del trono–, haga lo que le plazca. Pero, además, las iniciativas también “dan la puntilla” a los árbitros electorales; al INE y al Tribunal Electoral, lo que acabará con las oposiciones, con el sistema de partidos y la democracia electoral. Pero vamos por partes. El pasado sábado, Leticia Robles de la Rosa, reportera y columnista de Excélsior, dio a conocer parte del paquete de reformas que hoy enviará López al Congreso, durante la ceremonia del 107 aniversario de la Constitución. Entre las enmiendas aparece –como ya se dijo–, la destrucción del Poder Judicial como hoy lo conocemos, además de la desaparición del Consejo de la Judicatura, la salida de todos los actuales ministros de la Corte, la expulsión de todos los actuales magistrados del Tribunal Electoral y la muerte del sistema de pensiones para ministros y magistrados. También se propone la elección popular de ministros y jueces, cuyas candidaturas serán propuestos por el presidente, y desaparecen figuras como la controversia constitucional y la acción de inconstitucionalidad. En pocas palabras, los poderes Judicial y Legislativo estarán sometidos al presidente. Y, en efecto, la desaparición de los contrapesos y la concentración del poder en un solo hombre se llama dictadura, aquí y en China. Sí, en el aniversario 107 de la Constitución, Obrador anuncia la muerte de la democracia y dibuja lo que será su dictadura; un grosero Maximato que se hará realidad gracias al fraude de Estado que ya está en marcha. Pero tampoco en este caso asistimos a novedad alguna. ¿Por qué? ¡Bingo…! Porque en el Itinerario Político del 27 de junio de 2018, titulado: “¡Golpe de Estado de Morena!”, advertí que de llegar al poder el señor Obrador, vendría la dictadura. Así lo dije aquel 27 de junio de 2018: “Dice la vieja conseja popular: “Si tiene patas de pato, cola de pato y grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato”. “Y si Morena, su candidato presidencial y su claque exigen la entrega del poder –mediante la fuerza y antes del proceso electoral–, entonces tenemos derecho a suponer que asistimos a un intento de golpe de Estado, disfrazado de elecciones. “Sí, que nadie se escandalice, se trata de un intento golpista. ¿Por qué? Porque los responsables de la institución del Estado llamada Partido Morena, exigen la entrega del poder por el veredicto de las encuestas, no por el resultado de la elección que definirá qué partido y su candidato ganaron. “Peor, Morena chantajean con el petate del muerto. La presidenta de los rojos, la señora Yeidckol Polevnsky, sentenció que la elección está decidida y que enfrentará “el infierno” quien se atreva a quitarle la presidencia a Morena. “Que no se atrevan a querer hacer un fraude porque sí se van a encontrar con el diablo, no les vamos a permitir un fraude a ningún precio, no lo vamos a aceptar”, dijo Citlali, alias Yeidckol. “Pero perdió el juicio cuando advirtió: “¡Esta elección ya está definida. Está decidida. No queremos manos ni manipulaciones que quieran hacer una cosa por otra!”. ¿Qué significa lo anterior? “Ni más ni menos que un intento de golpe de Estado. Es decir, Morena y sus leales –incluidos encuestadores y medios–, siembran la narrativa de que AMLO ya ganó la elección. Por tanto, cualquier resultado distinto será fraude. “Y ante el fraude vienen “los chingadazos”, según prometió John Ackerman, el 4 de febrero. Así lo dijo: “La única manera de que haya un cambio pacífico es con López Obrador. Si nos vuelven a robar la elección, va a haber chingadazos”. “Luego, Obrador uso la misma fórmula del golpe de Estado y ante los banqueros dijo: “Yo tengo dos caminos, Palacio Nacional o Palenque, Chiapas. Me quiero ir a Palenque, Chiapas, tranquilo, si las elecciones son limpias, son libres, me voy a Palenque… Si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar al tigre, el que suelte el tigre que lo amarre; ya no voy a estar yo deteniendo a la gente luego de un fraude electoral. Así de claro”. Sentenció. “Y si a la amenaza de golpe de Estado le faltaba algo, empresarios mediáticos siguen cerrando espacios a los críticos de AMLO. Ayer se despidió de La Razón el director editorial y columnista Rubén Cortés, crítico de López. Sí, la claque lopista apuesta por callar a los críticos, igual que en 2006 y 2012. “¿Y qué sigue…? ¿Qué todo el Estado acuda de rodillas ante el mesías de Morena, para que no haya “chingadazos”, para que no “suelten al tigre” y para que “no se aparezca el diablo”? “En un golpe de Estado lo primero es cerrar los medios…

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Con Jesús Reyes Heroles recorridos compartidos

Juan Miguel Alcántara Soria Con Jesús Reyes Heroles González Garza coincidí en un grupo plural de políticos e intelectuales, conformado desde junio de 2004 -segunda mitad del gobierno de Fox-, para analizar, con rigor, los problemas del país, explorar soluciones, y buscar potenciales liderazgos y alianzas. Todos los martes, por la noche, de 8 a 12 horas (cenando ricas tortas y tintos), nos reuníamos en las oficinas de GEA Grupo de Economistas Asociados,  en calle Pestalozzi, Narvarte, en Ciudad de México. Había un analista o ponente y un tema a discutir por sesión. Además de Jesús -era el anfitrión-, acudíamos Genaro Borrego y Pedro Joaquín Coldwell (ex presidentes del PRI), Enrique de la Madrid, Rolando Cordera (del PSUM), Patricia Mercado (del PSD), Luz Lajous, Gilberto Guevara Niebla, Pepe Carreño, Federico Berrueto, Diódoro Carrasco, Francisco Suárez Dávila, Carlos Ruiz Sacristán, Arturo Núñez (entonces del PRI, luego fue gobernador por el PRD), Juan Manuel Carreras, entre otros. Raymundo Cárdenas y Demetrio Sodi, que eran del PRD. Del PAN, Margarita Zavala y yo. Salvo en Semana Santa y vacaciones navideñas, el grupo no dejó de sesionar los martes. Era un gozo disertaciones, con mucho sentido del humor, sin pedanterías ni soberbias. El 20 de octubre de 2005 tuvimos una sesión comida con el reconocido politólogo alemán Dieter Nohlen, autor, entre otros, del libro “Sistemas Electorales del Mundo”, un clásico en la materia (al tiempo se le llamó “mexicanólogo” y amigo de México) La cita fue en Le Cordon Bleu, Casa de Francia. Ese día Arturo Montiel anunció declinaba la candidatura presidencial del PRI; y quedó solo Roberto Madrazo, perverso tabasqueño -considerado un peligro para México-. Llegué minutos antes a la cita y varios contertulios me preguntaban, con ansia, si Margarita iría a la comida, les afirmé que sí. Le comunicaron apoyarían desde ya a Felipe Calderón, su esposo, ante imposibilidad ética y política de avalar a Madrazo (iban con Montiel con las narices tapadas, “menos nauseabundo”). Coincidimos todos: obrador es el peligro mayor. Al obtener Felipe el triunfo en las urnas integró a su equipo a varios de estos: Pedro Joaquín Coldwell, en Energía; Enrique de la Madrid, en Financiera Rural; Juan Manuel Carreras, en la Corett. Genaro Borrego declinó. Jesús fue director general de Pemex. Al tiempo, Felipe propuso mi nombre al procurador Eduardo Medina Mora para ser subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales (con Lalo, siendo estudiantes de carrera- él en la UNAM, yo en la Libre-, y con otros estudiantes, integramos un seminario de estudios de la realidad mexicana, Serem). Ahí constaté, siendo parte del mismo equipo, la conducción certera de Pemex que tenía Jesús. Como la dirección general de Normatividad de PGR dependía de mí, nos tocaba revisar todas las iniciativas legislativas en materia penal. Jesús coordinó una estrategia integral para combatir al huachicol, que incluyó proponer nuevos tipos, delitos federales en la materia. Por eso conocí sus diagnósticos, y las diversas acciones ante el huachicol. (A la llegada de Peña Nieto, con el igual nefasto y delincuente Emilio Lozoya Austin en Pemex, todo lo realizado para proteger ductos e instalaciones de Pemex, lo tiraron a la basura, incluyendo programas satelitales, aviones tripulados y no tripulados, lanchas, drones, etc. El huachicol explosionó. Y la FGR, de Murillo Karam, que en Guanajuato no tuvo delegado, dejó de perseguirlo. Desde entonces Guanajuato se desmadró, y no recupera paz). Jesús hubo de renunciar a esa dirección. Lo lamenté. El 7 de septiembre de 2009, en conferencia de prensa en Los Pinos, estuvimos junto al presidente Calderón, quien le agradeció colaboración. Y ante la renuncia de Medina Mora, también ahí oficializada, informó quedaba yo de encargado de la PGR, hasta en tanto hubiese consenso en la Cámara de Senadores sobre nuevo procurador (me adelantó: de no haber acuerdo, te quedas el resto del sexenio). Jesús fue economista por el ITAM, abogado por la UNAM, doctor en Economía, por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Fue también secretario de Energía, embajador ante Estados Unidos, director de Banobras, entre otras tareas de servicio eficaz a México. Jesús falleció el pasado 21 de enero. Sin duda, un mexicano ilustre. E hijo de uno de los políticos más reconocidos del siglo pasado. Memoricé su sonrisa franca y pronta. Disfruté su amena charla, incluso en los convivios de fin de año que hacía con sus colaboradores de GEA. De las enseñanzas de Efraín González Morfin que no he olvidado, aplica la de que hay dos cosas que un político no debe perder: el sentido del honor y el sentido del humor. Jesús aquilató ambos. Recorrer caminos y coincidir en la misma dirección, privilegio de aprendizajes gozosos. Buen viaje, Jesús.  

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¡El «Infierno» es el gobierno de AMLO !

Andrés Manuel López Obrador bromea sobre «irse al infierno» mientras millones de ciudadanos mexicanos viven un verdadero infierno bajo su gobierno: Ricardo Alemán En tono de “chunga”, Andrés Manuel López Obrador dijo que le gustaría “irse al infierno” para ver a cuántos conservadores, santurrones e hipócritas se encontraba en ese lugar. “Sólo por eso me gustaría ir”, insistió entre la risa de sus corifeos, lambiscones y lacayos mañaneros Lo cierto,  sin embargo,  es que son millones de ciudadanos mexicanos los que hoy viven, literalmente, en un infierno todos los dia; infierno que empezó con la llegada al poder de Andrés López Obrador. Un infierno de violencia, crimen, inseguridad, pobreza, abandono, inseguridad, carencia de un verdadero sistema de salud pública, falta de medicinas, inflación sin freno, desempleo y… Y es que el presidente mexicano puede juguetear todo lo que quiera para distraer la atención sobre el desastre de su gobierno: puede hacer la «chunga» que le plazca para ganar el aplauso de sus lacayos y lambizcones pero lo cierto es que en cinco años convirtió a México en uno de los peores infiernos del mundo. Pero vamos por partes. El pasado lunes, y luego de lloriquear sobre las críticas a su salud, así se defendió en la mañanera: “Todo el fin de semana hubo una campaña acerca de que estaba yo enfermo, de que ya estaba yo apunto de irme al otro mundo, y uno decían al infierno y, a veces digo (que) nada más por eso me gustaría ir al infierno para ver cuántos de éstos me encuentro por allá (risas), estos santurrones, hipócritas…” (Fin de la cita) No, presidente, “lo puede decir de chía, pero es de horchata”. Es decir, en los hechos, su gobierno, presidente Andrés Manuel López Obrador, es el verdadero infierno en la tierra; un infierno de ineptos, transas, ladrones, criminales, saqueadores, defraudadores y matarifes aliados con las bandas criminales. Peor aún, presidente, su partido, Morena, no es una fuerza política, sino que nació y creció como un verdadero cártel criminal. ¿Lo duda? 1.- Casi un millón de familias mexicanas vivieron el infierno de la pandemia, entre las poco más de 300 mil vidas perdidas, según las cifras oficiales y las más de 600 mil muertes en exceso, que no fueron otra cosa que muertes a causa de la negligencia oficial y al mal manejo de la pandemia. 2.- Desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder, millones de mexicanos vivieron el infierno de perder el derecho a la salud pública, ya que Andrés Manuel López Obrador destruyó el sistema de salud, llevó a la ruina al IMSS, al ISSSTE y todos los servicios, al extremo de que hoy, 50 millones de mexicanos no cuentan con salud pública. 3.- También en los últimos cinco años millones de mexicanos han vivido el infierno de no recibir las medicinas indispensables para mantener su salud, ya que el mismo presidente destruyó el sistema de abasto de medicina y vacunas básicas, en una suerte de venganza social. Y esa venganza provocó la muerte de miles de niños y mujeres a causa del cáncer sin medicinas. 4.- Peor, hoy, miles de mexicanos viven el infierno del regreso de la pandemia, ya que el gobierno federal se hizo el desentendido y se negó a comprar vacunas para aplicarlas a la población en general. Y si un ciudadano quiere vacuna, le cuesta mil pesos en promedio, costo que debe ser multiplicado por el número de integrantes de cada familia. Sí, vivimos el infierno de la privatización de la salud. 5.- De igual manera viven un infierno los millones de familiares de los 180 mil mexicanos muertos a manos de las bandas criminales; infierno que también se extiende a las familias de los 120 mil desaparecidos; de los 20 mil feminicidios y de los miles de secuestros sin aclarar. 6.- Otros millones de mexicanos viven el infierno de la impunidad con la que actúan las bandas criminales en los estados de Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa, Morelos, San Luis Potosí, Zacatecas, Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas… entidades en donde el partido oficial llevó al poder a verdaderos “narco-gobernadores”. 7.- Y son millones los mexicanos desplazados de sus lugares de origen a causa del imperio de las bandas criminales, que son los verdaderos mandones en México, mientras que el presidente se niega a romper su alianza con los cárteles de la violencia y el crimen. 8.- Las carreteras de todo el país son un infierno cotidiano para los usuarios, quienes a diario ponen en peligro sus vidas, sin que ninguna autoridad haga nada para garantizar seguridad. 9.- En todo el país la extorsión y el “cobro de piso” son un infierno para todo tipo de empresas y empresarios, quienes ven quemar sus negocios si se niegan a pagar un impuesto al crimen organizado. 10.- Y si existen 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, son 60 millones de mexicanos en pobreza y pobreza extrema, mientras que aliados de AMLO, como Carlos Slim y Germán Larrea, han multiplicado sus fortunas hasta niveles vergonzantes. No, presidente Andrés Manuel López Obrador, usted es el autor intelectual y material del infierno que han vivido durante su gobierno decenas de millones de mexicanos; ciudadanos que tarde o temprano despertarán y que lo llevarán al tribunal popular y al tribunal de la historia. Al tiempo. Ricardo Alemán @RicardoAlemanMx     

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Intercampañas Luis Miguel Rionda (*) El primero de marzo de este año arrancarán las campañas políticas de 20,367 candidatas y candidatos a ocupar cargos de gobierno y de representación en los ámbitos federal y locales. La lista nominal de electores suma hoy 97 millones 539 mil 56 ciudadanos. Esta cantidad ya no podrá cambiar, dado que el día 22 pasado cerró el registro; bueno, excepto para quienes presenten algún recurso ante el tribunal electoral federal, y que éste progrese. Se ha vuelto un lugar común asegurar que cada cónclave presidencial es “la madre de todas las elecciones”, y es cierto. Cada proceso es más complejo que el que le antecedió seis años antes, necesariamente. Se suman más electores, y el calendario electoral se compacta. Esto como resultado de la reforma electoral de 2014, que obligó a las entidades a uniformar sus fechas comiciales y evitar su dispersión, con el consiguiente cansancio electoral de los ciudadanos. Luego de la compleja elección presidencial de 2012, los partidos de oposición, en particular los de izquierda, obligaron a adoptar en la reforma de 2014 un bizarro calendario dividido en periodos de “precampaña”, “intercampaña” y “campaña” propiamente dicha. El objetivo era plausible: regular las ansias de los precandidatos tempraneros, como fue el caso de Vicente Fox, quien había iniciado su precampaña desde el dos de julio de 1998, dos años antes de la elección que lo hizo presidente; o de Enrique Peña Nieto, cuya candidatura fue construida años antes desde los medios de comunicación mediante el reality show de su matrimonio con La Gaviota. Pero la realidad de la política ha impuesto sus prioridades. Los periodos sexenales presidenciales son largos, e inevitablemente conducen al desgaste del Tlatoani en el último tercio de su responsabilidad. La esperanza se renueva cada seis años, y los actores saben que los electores demandan figuras nuevas. Esto ha conducido inevitablemente a que las dos coaliciones partidistas actuales hayan violentado los tiempos electorales, y en la práctica cuentan con sus candidatas desde seis meses antes del inicio de las campañas formales. Creo que el año próximo será inevitable una nueva reforma electoral que atienda las realidades de la política, y no las veleidades del “deber ser”. Por supuesto, yo no estaría de acuerdo con que se debilite a las autoridades electorales, pero que sí se reconozca que hay necesidad de aflojar algunos controles. Creo que hay que debatir con seriedad temas que se han convertido en tabú, como el financiamiento privado, los calendarios electorales, la pertinencia de algunas acciones afirmativas, el reconocimiento de los derechos políticos de los extranjeros asentados en México, la urgencia del voto electrónico, el voto por adelantado, la obligatoriedad efectiva del voto, las condiciones para la reelección y para la revocación de mandato, y muchas otras. Pero siempre pensando en el mejoramiento de los procedimientos y las condiciones de la competencia; no para regresar al modelo de control gubernamental de los procesos electorales. Este periodo de intercampañas debería aprovecharse para que los contendientes afinaran sus discursos en torno a los grandes temas de interés nacional y regional, y no sobre las rencillas y ataques mutuos que banalizan el debate. Sería un buen propósito de año nuevo.       Intercampañas Luis Miguel Rionda (*)        

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Aptitudes Democráticas Indias, Adoptables

Para Ramón Ma. Nava Aptitudes Democráticas Indias, adoptables aquí Juan Miguel Alcántara Soria La India tiene inmensos retos y amenazas: el viernes pasado se atacaron Irán y Pakistán; escaló conflicto con India. El lunes el primer ministro, Modi, inauguró templo hindú construido sobre mezquita, atentando contra estado laico. Pendientes en desigualdad, estratificación, unidad del país, búsqueda de paz regional. Prevalencia de hambre en gran parte del territorio, no obstante montañas de alimentos. Profundas desigualdades en los ámbitos del género, clases, castas, comunidad. Su historia contiene muchas pesadillas, como los conflictos interreligiosos entre hindúes y musulmanes, revividos el lunes. “Pero también incluye conversaciones y debates amplios… Ha desplegado formas de permitir a personas de convicciones dispares vivir juntas, en paz, en vez de afanarse en la búsqueda constante de degollarse unas a otras”. (El emperador musulmán Akbar, 1556-1605, impulsor de tolerancia y diálogos entre distintos credos, sentó precedente relevante, hoy ignorado). Los varones han prevalecido en mandos, pero la participación de las mujeres en liderazgos, como en actividades intelectuales, es creciente. Éstos desafíos tienen una condición propicia: la riqueza de la tradición de razonar y argumentar, que por siglos han cultivado: la tradición del razonamiento público. “Las argumentaciones persistentes son parte importante de nuestra vida pública. Tienen profunda influencia sobre la política india y son particularmente relevantes para el desarrollo de la democracia en el país, y para el surgimiento de sus prioridades seculares… Vale la pena considerar las raíces históricas de la democracia en la India -su conexión con el argumento público-. Debido a la tentación  de atribuir el compromiso indio con el régimen democrático al mero efecto de la influencia británica (lo que no obró de forma similar en centenar de países que surgieron de su imperio)…  La tradición del razonamiento público tiene una estrecha relación con las raíces de la democracia en todo el planeta (las polis griegas, incluidas). Pero como la India ha tenido la fortuna de disfrutar de una prolongada tradición de argumentaciones públicas, tolerante con la heterodoxia intelectual, esa conexión general ha sido de particular eficacia en el país. Cuando más de medio siglo atrás la India fue el primer país del mundo no occidental en sancionar una Constitución resueltamente democrática, no solo utilizó lo que había aprendido de las experiencias institucionales de Europa y América, sino que también abrevó en su propia tradición de razonamiento público y heterodoxia argumentativa” (Amartya Sen, “India Contemporánea. Entre la modernidad y la tradición”, Gedisa, 2007 –Premio Nobel de Economía en 1998-). “El razonamiento público brinda a los ciudadanos la oportunidad de participar en debates políticos e influir en las decisiones públicas. El voto puede verse como una manera de llevar a la práctica esos debates, cuando la oportunidad de votar se combina con la de hablar y escuchar sin temor alguno . El alcance y la eficacia del voto depende especialmente de la posibilidad de existencia del debate público.” En la filosofía política contemporánea “ha surgido con vigor una comprensión más amplia de la democracia –va más allá de la libertad electoral y los comicios-, bajo la influencia del razonamiento económico y las ideas políticas. El hecho de  que los debates abiertos sobre decisiones públicas importantes pueden incrementar de manera sensible la información acerca de la sociedad y nuestras prioridades respectivas, nos brinda la oportunidad de revisar las prioridades elegidas en respuesta al debate público.  La definición de la democracia como “gobierno por discusión” (James Buchanan) da a entender que los valores cambian en el proceso de toma de decisiones”. En México tenemos carencias de debate público y razonamiento interactivo. No sabemos hablar y escuchar. El PAN abandonó su tradición. En el PRI, disciplina. López Obrador no escucha ni sabe debatir. Deshace contrapesos, desaparece voces críticas (la última, Azucena Uresti, en Milenio). El neuromarketing electoral, emoticones, los “me gusta”, no son razonamiento. ¡Nos urgen aptitudes democráticas! A impulsar debate y razonamiento interactivo en todos los espacios públicos.

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Columna Diario de Campo

Sin becas, sin ciencia   Luis Miguel Rionda (*)   El Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT) fue fundado hace 53 años por decreto del recién investido presidente Luis Echeverría. Respondió a la concepción del estado como entidad fundamental para impulsar el desarrollo científico del país, una palanca para avanzar en los objetivos de desarrollo económico y social de los gobiernos del nacionalismo posrevolucionario. Hay que reconocer que, gracias a los esfuerzos continuos de esta noble institución, hoy México cuenta con una importante masa crítica de científicos y eruditos que le permiten ubicarse en un liderazgo claro en América Latina, donde sólo Brasil y Chile le superan en cuanto a capacidades para la innovación. Un informe de Forbes (Índice Mundial de Innovación) reconoció a México como el tercer país con mayor producción en esta región durante 2023, y que “mantuvo el lugar 58 a nivel mundial por segundo año consecutivo” (https://t.ly/bZScJ). Ese logro, en gran medida, es fruto de los esfuerzos del CONAHCYT, a través del cual se canalizan las inversiones públicas para el sector. Desgraciadamente, el sector privado mexicano no invierte mucho en innovación. Desde su fundación, casi 400 mil mexicanos han recibido el apoyo de una beca de posgrado; muchos de ellos en el extranjero. El programa de becas del CONAHCYT —del que yo ha sido beneficiario en dos ocasiones— ha sido una de las herramientas más efectivas para formar una clase técnica y humanística que fundamente el trabajo intelectual de alta especialización. Sin duda una élite del pensamiento, aunque suene feo. El Sistema Nacional de Investigadores apoya el desempeño de 36 mil 714 integrantes, todos ellos certificados con base en su formación y productividad. La cantidad puede sonar amplia, pero hay que considerar que, según la OCDE, por cada mil personas empleadas en México, 1.24 son investigadores. El promedio para los países de la OCDE es de 9.11. En Corea del Sur, Finlandia y Noruega tienen 16 investigadores por cada mil personas empleadas (https://t.ly/9VqDQ). Esto quiere decir que somos ampliamente deficitarios en capital humano para la innovación. Desgraciadamente, esta administración federal ha venido aplicando una política altamente ideologizada, prejuiciada, contra esta “élite privilegiada”, y ha recortado sustancialmente la cantidad y los montos reales de las becas, sobre todo las destinadas a los estudios en el extranjero. Con una excepción: las becas para Cuba. Según una nota del El Universal (https://t.ly/uFro2) basada en datos del matemático Raúl Rojas con base en los padrones del CONAHCYT, en 2023 se otorgaron 428 becas para estudiar especialidades médicas en Cuba. En contraste, la asignación anual de becas para maestría en el resto de los países bajó de mil 793 en 2015 a sólo 148 en 2022. Para doctorado cayó de 813 a solo 103 en el mismo periodo. Casi nadie está saliendo a estudiar becado al extranjero. Pero las becas a Cuba son más costosas: “Nueve meses en Cuba le han costado a CONAHCYT unos 363 mil pesos por estudiante, mientras que una beca durante el mismo periodo en el Reino Unido cuesta 271 mil pesos. En Estados Unidos la beca cuesta 270 mil pesos.” Se está subsidiando a un estado autoritario, mientras se castiga a los programas de posgrado nacionales, en particular los privados. Esto no puede justificarse.

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