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Verano de la Ciencia Luis Miguel Rionda (*) La semana pasada culminó la trigésima Edición del Verano de la Ciencia de la Universidad de Guanajuato (UG). Este programa busca fomentar el espíritu de indagación y búsqueda por parte de estudiantes de educación superior y media superior, y tuvo como modelo la primera experiencia impulsada por parte de la Academia Mexicana de la Ciencia (AMC) en el ya lejano año de 1991. Se trata de que los estudiantes se vinculen durante algunas semanas del periodo vacacional de verano con investigadores reconocidos, con los que desarrollan proyectos propios o colaboran en ejercicios grupales, que les permitieran su primer acercamiento al método de las ciencias naturales, las experimentales o las social humanísticas. Para muchos, esta vivencia ha sido definitoria de su vocación hacia la búsqueda del conocimiento formal. El éxito del programa original inspiró a muchas instituciones a iniciar sus propias experiencias de verano. Fue el caso de la UG, que arrancó su propio ejercicio en 1994. Tuve la suerte de ser uno de los profesores que participamos en esa primera edición. Asesoré a la estudiante de la licenciatura en historia Karina Gutiérrez Villafaña, que trabajó el tema “La labor educativa del Cardenismo en Guanajuato: el gobierno de Rafael Rangel, 1937-1938” (https://t.ly/j3zGv). Notamos la importancia que tuvo este gobernante en apoyo a la educación estatal. Por eso, Karina enfocó su atención en las acciones educativas de su gobierno. Recordemos que en esa época florecían la educación socialista, las misiones culturales y la escuela rural y obrera. Para desplegar su investigación, en cinco semanas Karina realizó varias entrevistas y trabajo documental en archivos. En cuanto a las primeras, destacan las dos que le aplicó a la maestra Matilde Rangel López (1917-2003), hija del exgobernador y destacada profesora e historiadora en la UG. También dialogó con el señor Medardo Villafaña Domínguez, abuelo de Karina, nacido en 1905 y conocedor del desarrollo del sinarquismo y las dos revoluciones cristeras. Luego consultó al señor Enrique Boullosa, nacido en la primera década de ese siglo y servidor público desde 1927 hasta 1994 en el gobierno estatal. Además, realizó trabajo documental en el Archivo General del Estado para complementar el perfil del gobernador Rangel, muy poco conocido y valorado de nuestra historia política reciente, quien gobernó interinamente 17 meses desde el 27 de abril de 1938 hasta el 25 de septiembre de 1939. Esta experiencia le resultó difícil por la dificultad para localizar documentos relacionados al tema. Al no encontrar los datos que deseaba, decidió consultar los expedientes del Consejo de Gobierno, Elecciones y la Jefatura de Policía. Para consolidar la fase documental de la investigación, Karina se acercó al Congreso local, en donde pudo consultar alguna documentación y adquirir otros datos. Su excelente trabajo fue premiado y pudo ser expuesto en el Congreso Nacional del Verano de la Investigación de la AMC, que se realizó en agosto de 1994 en Metepec, Pue. Sin duda, un recuerdo que atesoro después de 30 años, y de quince participaciones en las diferentes ediciones del verano.

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Columna Diario de Campo Odios raciales y sociales Luis Miguel Rionda (*) En tiempos de radicalismos, como el que hoy vivimos en México y el mundo, se recrudecen las confrontaciones movidas por el odio. El rencor a lo diferente, a lo “anormal”, a lo desconocido. Un sentimiento hondo, obscuro y elemental, que nos impele a recrear miedos imaginarios sin más sustento que las percepciones superficiales basadas en apariencias y preconcepciones. Eso sucede en los Estados Unidos con la política migratoria del presidente Trump. Este nieto de inmigrantes ha acentuado su nativismo excluyente y pretende expulsar a un millón de inmigrantes cada año durante su administración. Los operativos —auténticas razias de persecución y aprensión— han reavivado los conflictos interraciales y sociales en ese país, de por sí afectado desde su origen de segregación, discriminación y hasta esclavitud. Nuestros paisanos, con o sin documentos, están siendo perseguidos y expulsados únicamente con base en su perfil racial, su apariencia y su cultura. El miedo se ha apoderado de las comunidades inmigrantes, y el resentimiento no ha tardado en hacerse ver. Para nuestra sorpresa, ciertos mexicanos en México están reaccionando con el mismo odio xenófobo de los supremacistas angloamericanos. Con el pretexto de que algunas colonias de la CDMX se han “gentrificado” —antes diríamos que se han llenado de catrines güeros— se lanzaron el 4 de julio pasado, el día de la independencia del país norteño, a manifestarse a gritos e insultos contra los “extranjeros indeseables”, como diría Trump. El odio racista se desató y culminó con la vandalización de negocios y edificios señalados como excrecencias del detestable capitalismo explotador. La “raza” se dio gusto con gritos y pancartas cargadas de discriminación e intolerancia. ¡Gringo go home! ¡Aprende español! ¡Devuélveme mi barrio! ¡Viva el poder prieto! Los rostros cubiertos con paños negros, kufiyas palestinas o máscaras de luchador me recordaron los sambenitos puntiagudos y blancos del KKK sureño. Odios raciales y sociales

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El globo del INE Luis Miguel Rionda (*)   El Instituto Nacional Electoral (INE) está transitando por sus últimos momentos como corporación autónoma baluarte de la democracia. La presidenta Sheinbaum anunció el martes 24 pasado los contenidos de su próxima reforma política, que revive muchos de los contenidos del famoso Plan A de abril de 2022 de AMLO, que había sido bateado por la legislatura anterior (https://tinyurl.com/28v2cobn). Se ha constituido un grupo de trabajo para presentar la iniciativa este mismo año, con aplicación en las elecciones de 2030. Con base en los antecedentes son esperables los siguientes cambios: 1) la transformación del INE en Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), respondiendo a la fijación de los morenos por los mecanismos tramposos de la democracia directa; 2) la desaparición de los organismos electorales locales y la asunción de sus funciones por el gigantesco INEC; 3) un Consejo General de siete consejeros electorales electos popularmente (otro disparate como la pasada elección judicial); 4) el mismo mecanismo para la elección de magistrados electorales; 5) la eliminación de los diputados y senadores por representación proporcional, regresando al viejo modelo de mayorías relativas; 6) la reducción a la mitad del financiamiento público a los partidos políticos, lo que los inducirá a buscar fuentes privadas o ilegales, mientras que el partido gobernante tendrá acceso a las transfusiones furtivas desde el erario, como sucedía hasta 1997; 7) homologación (centralización) de los modelos políticos subnacionales, incluyendo los legislativos locales y los ayuntamientos; 8) cambios en el modelo de comunicación política; 9) en los procesos de consulta y revocación de mandato, la reducción del umbral de participación vinculante al 30%; etcétera. El actual consejo general del INE ha sido colonizado progresivamente por simpatizantes del régimen cuatroteísta, hasta convertirse en la mayoría que permitió otorgarle una grotesca sobrerrepresentación a la coalición gobernante, y recientemente avalar los resultados de la barroca elección de jueces, magistrados y ministros del poder judicial. En términos reales el INE se ha alineado, como la CNDH, a los caprichos del régimen. Lo mismo ha sucedido en muchos organismos locales. La reforma sólo dará la última vuelta a la tuerca a la cooptación autoritaria del sistema electoral. Pero sus mayores repercusiones se sentirán en el resto de las instancias de representación política del país, que consolidarán el retorno al estado monolítico y unívoco que creímos haber superado con la transición democrática. Me dio esperanza testimoniar la sesión del Consejo General del INE del 15 de junio pasado, la del “elefante en la sala”, con la intervención sensata y certera de seis de los consejeros, que criticaron las trampas y fullerías perpetradas en todo el país en la farsa de la elección judicial. Sorprendió el resultado de la votación, que evidenció la facilidad con que se presiona y coarta en tiempo real a algunos consejeros. Alguno, alguna, demostró tener convicciones de plastilina. El globo de la sesión del 26 evidenció la pobreza argumentativa y la carencia de sentido del ridículo de los perpetradores de la sinrazón.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Década saltapatrás Luis Miguel Rionda (*) Tiempos inquietantes estos que vivimos, tanto en el plano nacional como en el internacional. En la última década nuestro país y el mundo han estado dando traspiés, e incluso metido reversa, a procesos que en términos generales parecían abonar a cierta progresividad en los índices de bienestar y paz social. Los elementos clave de esa progresividad de la humanidad fueron destacados por Juval Harari en su libro Homo Deus, de 2015. El humanismo liberal permitió reducir sustancialmente —no eliminar— las plagas históricas de la humanidad: el hambre, la enfermedad y la guerra. Pero algo se quebró en ese orden humanista y progresista: los fanatismos de izquierda y derecha se reavivaron como hace cien años, y con el arribo de Donald Trump en 2017 a la presidencia de los Estados Unidos se metió reversa a los avances civilizatorios liberales, trastocando el orden mundial multilateral. En México el proceso se replicó con el triunfo del populismo setentero de López Obrador en 2018. Los dos personajes eran los extremos de la misma soga autoritaria, y eso explica que se hayan llevado tan bien. En ambos países se han acumulado diez años de desmantelamiento del orden liberal preexistente. El intento de corrección que significó la administración Biden (2021-2024) en el país del norte fue vituperado y demonizado por una corriente de opinión creciente, nativista, xenófoba y beligerante. La derecha populista regresó recargada este año, con un Trump sin bridas, desbocado, convencido como nunca de tener las respuestas —siempre simples— para todos los problemas de su país y del mundo. Algo así ha sucedido en México con los gobiernos de la 4T. En siete años los neoecheverriístas han desmontado los elementos institucionales que permitieron estructurar un delicado equilibrio de “check and balances” —controles y contrapesos— que nos acercó como nunca a la democracia poliárquica, como la bautizó el politólogo Juan Linz. Por supuesto faltaba mucho camino para construir la democracia social, pero la solidez institucional pavimentaba el camino para acercarnos, sin prisas pero sin pausas, a un modelo redistributivo con viabilidad financiera a largo plazo. La conquista y colonización del Poder Judicial en México ha sido una cima, aunque no el cúlmen, de este retroceso antiliberal. El ya anunciado Plan D de reformas legales de Sheinbaum continuará el desmantelamiento de las instituciones autónomas especializadas. Mucho dolor me causa la desaparición del CONEVAL, un organismo que siempre dio muestras de independencia y profesionalismo, donde colaboraron los más reconocidos expertos en investigación y atención a la pobreza multidimensional. Ahora van sobre el INE. El inevitable fracaso de la elección judicial del 2 de junio fue la trampa que las élites populistas le tendieron al instituto. Era imposible que las cosas salieran bien: recortes presupuestales, candidatos desconocidos paridos por tómbolas y por comités parciales, desinterés ciudadano, procedimientos oscuros y escasez de controles. El prestigio acumulado en 34 años se perdió en una triste jornada. Y por eso, ya viene la parca echando rasero con su guadaña…       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. a.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Migrantes de Pie All men are created equal. Thomas Jefferson (*)Luis Miguel Rionda (*) Los trabajadores inmigrantes en los Estados Unidos están reaccionando con valentía y pundonor a las políticas agresivas, discriminadoras, racistas y arcaicas de la administración Trump. Es increíble que un gran país, como los Estados Unidos de América, cuna de la democracia liberal y representativa contemporánea, que asumieron en su declaración de independencia el principio de que todos los hombres son creados iguales, dotados de ciertos derechos inalienables, como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, abrace hoy los contraprincipios de la supremacía racial, el rechazo a lo diferente y la exclusión de los beneficios del esfuerzo conjunto. El nieto de inmigrantes Trump profesa una falsa conciencia: la del “nativista” que considera que sus derechos de primacía en el tiempo justifican su rechazo a los recién llegados. Si el criterio de “primero en tiempo, primero en derechos” se aplicara parejo, los más de cincuenta millones de inmigrantes europeos que abarrotaron la isla de Ellis en el siglo XIX y principios del XX, no podrían competir con las poblaciones nativas indígenas, y los hispanos que poblaban el oeste de América del Norte desde el siglo XVII. Los derechos se adquirieron por medios violentos —conquista— o económicos —compra—, y las poblaciones antiguas fueron desplazadas. Las nuevas corrientes de inmigrantes han redibujado la cartografía demográfica de los Estados Unidos y Canadá. Los millones de hispanos procedentes de México y otros países hispanoamericanos han colonizado desde hace más de cien años el oeste y el centro sur. Los inmigrantes de los países del centro este europeo han preferido, en los últimos treinta años, asentarse en el norte y la costa este. Pero el control económico y político del país aún lo ejercen las “mayorías” —cada vez más pequeñas—: los descendientes de los europeos occidentales. Son estos conjuntos de “nativistas” que sienten en riesgo su hegemonía, y reaccionan con xenofobia y prejuicios ante los “invasores”

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Luis Miguel Rionda (*) Derecho a Optar Si hay un tema que es polarizador es el del aborto voluntario. Mejor dicho, el derecho de las mujeres a la interrupción legal del embarazo en un término razonable. Es un asunto polémico porque así lo han convertido las concepciones religiosas y las ideologías políticas. Pero no existe tal debate a nivel de la sociedad llana, la que se enfrenta cotidianamente con las adversidades de la vida diaria. Las mujeres abortan con o sin permiso del sistema legal, y lo hacen en las mejores o en las peores condiciones que les permiten su nivel de ingresos personal o familiar. En Guanajuato hemos regresado al debate legislativo sobre el tema. Pero tal vez con más virulencia que en otras entidades, ya que detentamos el primer lugar nacional en catolicidad (91.1% en 2020; nacional: 70%) y, en consecuencia, con arraigadas preconcepciones desprendidas de los dogmas de la fe. Históricamente el asunto del aborto se ha abordado desde una óptica religiosa, punitiva e ignorante de los hechos científicos. Se cree que el cigoto, la célula resultante de la unión del óvulo y el espermatozoide, es recipiente de una calidad metafísica: el alma. Es un asunto de fe, no de sapiencia. Según el diccionario de la Real Academia, el “alma” es (1) el “Principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida”, y (2) “En algunas religiones y culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos.” Yo prefiero el primer sentido, que implica el desarrollo paulatino de un principio sensible e intelectual que nos separa de nuestro componente biológico original. Para la tradición científica y racionalista, el “alma” no existe más allá de la fe religiosa. Los seres humanos somos entes biológicos, con la única diferencia ante el resto de los animales de poseer una facultad extraordinaria para el pensamiento abstracto (basado en imágenes mentales y códigos de comunicación) y, como consecuencia, la posibilidad de desarrollar conciencia de nuestra existencia y fatalidad. Eso es todo.

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NO Luis Miguel Rionda (*) No. No voy. No voy a asistir. No voy a asistir a votar. No voy a asistir a votar para legitimar un fraude anunciado. El 5 de abril de 1979 tramité mi primera credencial para votar: una papeleta de papel amarillo barato que rezaba “Credencial permanente de elector”, firmada por el director del Registro Nacional de Electores. Con ese papelito, que llenó una secretaria aburrida con su vieja máquina de escribir mecánica, voté el 1 de julio de 1979. Eran otros tiempos. Ya se iniciaba una tímida transición política con la reforma de Reyes Heroles. El fraude electoral no sólo era sencillo por la ausencia de medidas de seguridad y vigilancia, también estaba interiorizado por el realismo mágico de los mexicanos de entonces. Había incertidumbre en los procedimientos, pero certidumbre en los resultados: siempre ganaban los candidatos del partido oficial, que dominaba los tres poderes del Estado. Imperaba la cultura cívica del súbdito, como lo plasmaron los politólogos Gabriel Almond y Sidney Verba en su libro The Civic Culture (1963): “El súbdito tiene conciencia de la existencia de una autoridad gubernativa especializada: está afectivamente orientado hacia ella, tal vez se siente orgulloso de ella, tal vez le desagrada; y la evalúa como legítima o ilegítima. […] consiste, esencialmente, en una relación pasiva, aunque se dé […] una forma limitada de competencia que es idónea para esta cultura de súbdito.” Han pasado 46 años desde que voté por primera vez. Mucho ha cambiado México, para bien de su democracia. Se construyó un sistema electoral eficiente, confiable, complejo y garante de resultados aceptables para todos los contendientes. Se concretó la democracia procedimental, aunque quedó pendiente la democracia social. Se superaron los vicios y se logró la transparencia y rendición de cuentas en el sistema comicial. Nadie previó que el orden liberal que nos dio desarrollo y una relativa paz social incubaría el huevo de la serpiente del populismo autoritario de corte echeverriísta. La victoria de la coalición morenista en 2018 significó el retorno de los brujos, un frenazo al liberalismo y la desarticulación de sus instituciones democráticas. Adiós a la división de poderes; bienvenida de regreso la adoración mesiánica de un nuevo caudillo tropical. En 2024 la coalición obradorista conquistó de nuevo la presidencia gracias a la transferencia masiva de recursos públicos al consumo conspicuo e improductivo de masas de electores. Luego se apropió fraudulentamente de las mayorías calificadas del poder legislativo. Ahora, la convocatoria al desmantelamiento del Poder Judicial, disfrazado de democratización, será la puntilla para acabar con el orden constitucional inclusivo y justiciero. Ya no habrá defensa ante el Estado patriarcal, el Leviathán taumaturgo. No me prestaré a legitimar esta calamidad, que lamentaremos por muchos años. Por eso no saldré a votar, por primera vez desde que aprendí a hacerlo. (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRion

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Los estudiantes y su día Luis Miguel Rionda (*) El estudiantado surgió de la mano de la educación formalizada. Con los griegos los identificamos con los discípulos de Platón en su Academia (jardín cercano al gimnasio del héroe Academo en Atenas), el Liceo de Aristóteles (gimnasio en las cercanías del templo de Apolo Licio, Atenas), y muchas otras instituciones donde se educaban los hijos de las élites. En Tenochtitlan los hijos de la nobleza (pipiltin) se formaban en el Calmécac («casa de morada»), bajo un modelo disciplinar muy estricto. En Roma la educación se impartía por los magister, casi siempre esclavos o libertos griegos, en las schola privadas o públicas, organizadas en tres niveles, que hoy identificaríamos como básica, media y superior. Con el surgimiento de las primeras escuelas catedralicias medievales, se retomaron los viejos esquemas clásicos (trivium y quadrivium). Pero también nacieron otras instituciones a iniciativa de los estudiantes (universitas); es claro que éstos formaron un auténtico gremio, con sus reglas de ingreso, permanencia y usos. Los profesores eran pagados por los alumnos, hijos de los aristócratas feudales. Nacen así los studium, las universidades, al principio regidas por el estudiantado. Se dice que la primera fue establecida en Bolonia en 1088; siguió Oxford (1096), Cambridge (1209), Palencia (1208), Salamanca (1218, muy influida por el saber islámico); Padua (1222), Nápoles (1224), Valladolid (1241) y París (1275). Desde entonces los estudiantes se convirtieron en protagonistas no sólo de su propia educación, sino también de revoluciones sociales, de la resistencia hacia los poderosos, constructores de conciencia crítica social, para constituirse en factores reales de poder en muchos países. Incluyendo los hispanoamericanos, donde la corona española se ocupó de fundar 27 universidades y un gran número de colegios mayores. Muchos estudiantes participaron activamente en las revoluciones de independencia y en los conflictos políticos del siglo XIX. En México los estudiantes lucharon por la autonomía de la Universidad Nacional en 1929. El gobierno federal intentó imponer decisiones administrativas que perjudicaban al gremio. El Consejo Estudiantil Universitario convocó a una huelga general que estalló el 9 de mayo. El paro fue declarado ilegal. El 23 de mayo los estudiantes de la escuela de Derecho fueron brutalmente agredidos por la policía, lo que concitó el apoyo de todas las escuelas, que se lanzaron en manifestación el 27 de mayo exigiendo la autonomía de la universidad. Dos días después el presidente Portes Gil la concedió. Ser estudiante es ser rebelde. Es una definición. Los jóvenes bajo el aula no sólo se instruyen: aprenden a ser comunidad, a organizarse y a exigir. Así lo hemos vivido en la Universidad de Guanajuato, donde mucho se aprendió de las movilizaciones de diciembre de 2019 y otras que siguieron, que han cuestionado el ser conservador de nuestra casa de estudios. (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @rio

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Sucesiones y Reformismo en el Vaticano, 3 Luis Miguel Rionda (*) Considero que la elección de Jorge Mario Bergoglio para asumir el papado bajo el nombre de Francisco el 13 de marzo de 2013 ha sido una de las sucesiones más insólitas de los tiempos modernos. Bueno, al menos de las que recuerdo. El primer latinoamericano y jesuita en ser ungido en esa dignidad. Era un prelado argentino, con fama de liberal y de mundano —en el buen sentido—, aficionado al futbol y al equipo bonaerense San Lorenzo de Almagro. Su pasado fue objeto de muy disímiles interpretaciones, en particular su periodo como superior provincial de los jesuitas en Argentina (1973-1979), pues fue acusado de excesiva cercanía a la dictadura militar que imperó en ese país entre 1976 y 1983. Pero puede verse también como estrategia pragmática que le permitió interceder por muchas víctimas. Su sencillez se acentuó en el Vaticano. Renunció a muchas tradiciones que consideró superfluas y ostentosas, como la de vivir en el palacio apostólico. Prefirió un sencillo departamento en la Casa de Santa Marta. Entre sus políticas destacó la mayor apertura a la participación de las mujeres en la vida de la Iglesia Católica, la aceptación plena de los derechos de las poblaciones de la diversidad sexual, un compromiso expreso con la justicia social y el cuidado del entorno natural global. Pero destacó su defensa enérgica de la paz mundial, el reconocimiento de los derechos de pueblos agredidos como los palestinos y ucranianos, y su permanente llamado a proteger a las familias migrantes y desplazadas. Su honestidad personal le llevó a acentuar la fiscalización sobre las finanzas de la Iglesia, a reconocer las conductas inmorales de algunos elementos de la curia, al grado de despedir cardenales, y modernizar el lenguaje pastoral para acercarse a los jóvenes y a las poblaciones en vulnerabilidad. La vitalidad y el buen humor que supo proyectar en los primeros años le atrajo muchas simpatías. Eso fue palpable en su visita pastoral a México del 12 al 17 de febrero de 2016, cuando recorrió cinco entidades del país. Entonces enfatizó su interés por la protección a los migrantes, al visitar tanto la frontera sur como la norte de nuestro país. Ante el fenómeno de las caravanas multinacionales de familias desesperadas, convocó a la solidaridad mundial. Su salud fue deteriorándose en los últimos años. Pero todavía pudo darse el gusto de despedirse de su grey el pasado 20 de abril, un día antes de morir, mediante su bendición de pascua y una vuelta triunfal a la plaza de San Pedro. El día de ayer, jueves 8 de mayo, nos enteramos de que el cónclave de 133 cardenales eligió al estadunidense Robert Francis Prevost (1955) como el nuevo papa León XIV.. Un prelado hispano hablante (vivió en el Perú), con una trayectoria interesante, con cercanía al papa Francisco (https://t.ly/bR8oo). Al parecer, la ola reformista continuará algún tiempo en los añosos muros del Vaticano. (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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Zedillo vs Obrador-Sheinbaum:3-0

Juan Miguel Alcántara Soria Ernesto Zedillo publicó en la revista Letras Libres, hace ocho días, una denuncia y un alegato, “México: de la democracia a la tiranía”. Entrevista en Nexos, aparte. Pregunta inicial: ¿Cuál es la naturaleza de la transformación morenista en el poder? “La de sustituir nuestra joven democracia por una tiranía”. Refiere al violento siglo XIX, y afirma: “Cuando concluía el siglo XX, los mexicanos logramos por fin decir que pertenecíamos a una nación con auténtica democracia, que ahora los gobernantes de Morena están transformando en otra tiranía”. Recuerda la reforma judicial que él impulsó en 1994, fortaleció la independencia de la Corte, la dotó de capacidades de contrapeso al presidente y al Congreso. “La reforma hoy en marcha destruye todos esos avances, politiza la impartición de justicia y somete a la Corte a los intereses de un solo partido… Un proyecto político que desprecia la ley, la división de poderes y finalmente la democracia. (Reclama que elimina a organismos autónomos, desaparece derecho efectivo a la transparencia, coopta a fuerzas armadas y captura al poder judicial). “La presidenta de México ha cumplido su promesa de continuar proyectos de su antecesor… en el más trascendente -la destrucción de la democracia mexicana- la mandataria merece nota de sobresaliente”. Sus juicios sobre conducción del país desquiciaron a Sheinbaum y la 4t (1-0). Sheinbaum reaccionó el martes: Zedillo “no es paladín de la democracia”. Y volteó al Fobaproa y a su pensión de extrabajador del Banco de México. El expresidente le exigió el miércoles: “Cabe demandarle que aclare con todo detalle el fundamento jurídico y el costo de los enormes beneficios que goza López Obrador en su simulado retiro con cargo al erario». Y remató: “… la democracia ha sido destruida por Morena bajo las instrucciones de su fundador y aún dirigente real, López Obrador… La presidenta Sheinbaum ha reaccionado previsiblemente igual: con calumnias e insultos… Un tema que usó López-Obrador para difamar fue el de las acciones que se tomaron para que el país enfrentara la crisis financiera que estalló en 1994 y evitar la quiebra del sistema bancario… (lo) que hubiera supuesto la quiebra del sistema de pagos y de la planta productiva del país… El hecho es que la crisis se superó… “… nunca mencionan que el rescate fue objeto de una auditoría internacional independiente, que dispuso el Congreso de la Unión en la legislatura 1997-2000. Los resultados de esa auditoría fueron oportunamente publicados”. Y Zedillo anotó: “Propongo nombrar un auditor independiente, internacional y sin ningún posible conflicto de interés, para revisar proyectos del gobierno de López-Obrador. 1°, la destrucción de un aeropuerto, cuánto costó y cuantificación de beneficios perdidos para el desarrollo del país. 2°, de la refinería de Dos Bocas –incluyendo justificación, costo excesivo de construcción y costo en relación con posibles beneficios. 3°, del tren Maya, cuantificando costos económicos respecto a sus beneficios, y el costo del irreparable daño ecológico causado. Dejo fuera la evaluación del manejo de la pandemia…”. (Marcador: 2-0). Sheinbaum y Pablo Gómez, titular de la UIF, insistieron el jueves 1° de mayo en distraer atención de lo denunciado por Zedillo con el Fobaproa. Y éste, el viernes 2 centró tiro: “… la auditoría independiente fue llevada a cabo por un auditor internacional nombrado por la Cámara de Diputados (en que lo votó Pablo Gómez), no por el Ejecutivo (quien ya no contaba con la mayoría en esa Cámara cuando se dispuso y ejecutó la auditoría). ¡Auditen Fobaproa y obras de Obrador!, exigió (3-0). Los diputados del PAN exigimos en 1998 esa auditoría; yo era el subcoordinador jurídico, y propusimos el Instituto de Protección al Ahorro Bancario, Ipab, para cuidar sistemas bancario y de pagos. Los de ADN comunista no saben deliberar. Sí confrontar y dividir, con tufo autoritario. Zedillo superó “la crisis del tequila” financiera y aceptó la alternancia en el 2000. Es demócrata. De la deuda pública que dejaron Zedillo (2 billones) y Obrador (20 billones) hay que evaluar costo-beneficio.

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