Columna Diario de Campo

72 años de Entremeses en Guanajuato, 3 Luis Miguel Rionda (*) Corría el año de 1959. El primero de mayo de ese año estaba anunciada una función de los Entremeses Cervantinos a las 8:30 de la noche. Sin embargo, todos los actores se dieron cita a mediodía en la parroquia de San Pedro y San Pablo en la ciudad de Yuriria, a 120 kilómetros de Guanajuato capital, en un tiempo cuando las carreteras y los vehículos no permitían un traslado fluido. Se trataba de la boda religiosa de dos jóvenes actores, que formaban parte de la segunda generación de actores del Teatro Universitario. La primera generación había renunciado en masa por desacuerdos con el director, quien echó mano de la troupe de Luis Ferro para sacar adelante la temporada. Los nuevos consortes eran Isauro Rionda y Esther Ramírez. El primero era estudiante del último año de derecho. La segunda cursaba el tercer año de química. Ambos habían egresado de la licenciatura en arte dramático. Ya contaban con una probada carrera escénica con participaciones en diversos montajes de Luis Ferro, Enrique Ruelas y Eugenio Trueba. Su boda representaba un hito para el conjunto universitario, que acudió completo a la lejana Yuriria. Luego de la ceremonia religiosa siguió un banquete en la casa del suegro, el doctor Miguel Ramírez Tinoco, quien no reparó en gastos pues Teté era la primera en casarse de sus cinco hijos. Necesariamente, la fiesta debió concluir temprano porque había que regresar para atender la función nocturna. El doctor Ramírez despidió a los histriones con una botella de licor para cada uno. Ya podrán imaginarse el animado y accidentado retorno en varios automóviles repletos de jóvenes alegres. No faltó quien debió detenerse y devolver el vientre para desintoxicarse. El maestro Ruelas estaba furioso por el estado del alegre conjunto; pero al final de la función debió reconocer que el desempeño de los alborozados comediantes fue uno de los mejores en su carrera. Durante muchos años resonaron los ecos de aquella romería en la memoria de los asistentes, quienes me compartieron una y otra vez los detalles de esa jornada ajetreada, pero sobre todo la intensidad de una función desinhibida

Leer más

Entre las patas de bestias, allá y acá

   Juan Miguel Alcántara Soria El bruto de Donald Trump exhibió ante el mundo otra patanería, ahora contra el pueblo de Ucrania y su presidente. El último viernes de febrero, en la Casa Blanca, recibió al presidente Zelenski; se suponía para firmar un acuerdo que obligaba a Ucrania a darle a EU parte de su riqueza minera, como compensación por el apoyo en la guerra provocada por Rusia tres años atrás, con otra invasión a ese país. (Antes, en 2014, Putin se agandalló Crimea, gran parte de su territorio). No es al agresor a quien Trump cobra, sino al país invadido. Las imágenes del desencuentro harto se han difundido. Acusó al presidente ucranio de querer una 3ª Guerra Mundial. Los gobiernos de Europa, de inmediato, expresaron su solidaridad con Ucrania, y su repudio al grosero de Trump. El de Rusia, complacido. Los de Alemania, Francia, Polonia y otros anuncian buscarán una Unión Europea para la Seguridad, visto que la OTAN (la alianza EU-Europa que siguió a la 2ª. Guerra Mundial) ha sido debilitada por Trump. Días antes, el presidente de Francia se había confrontado en Washington con Trump por la invasión a Ucrania: le aclaró que el monto de apoyos de Europa era muy similar al de EU, esos sí, apoyos solidarios; y Macron dijo este viernes: “Hay un agresor y es Rusia. Hay un pueblo agredido que es Ucrania”. Agregó: “El único que pone en riesgo la seguridad global es Putin”. Tres días antes, Trump provocó que en la ONU votaran EU, Rusia, Irán Corea del Norte y Venezuela, resolución llamando al fin de la invasión de Ucrania, pero sin condenar a Rusia. Los dictadores o autócratas del mundo unidos. Están definiendo nuevos escenarios geopolíticos para Rusia y EU, sin participar Europa, menos el resto del mundo. Es útil comparar las personalidades de Trump y de López Obrador, muy parecidas, similares. Los electorados de allá y acá no lo perciben a tiempo. Ambos tienen un conocimiento limitado y muy subjetivo del mundo; no tienen pensamiento crítico, sí dogmático o ideológico; intolerantes a la crítica; pretenden regresar al pasado remoto porque lo consideran mejor que el presente; desprecian o destruyen instituciones u órganos autónomos, incluso internacionales (ONU, OEA, T-MEC, USAID, OTAN, OMS); desconocen la Constitución Política de su país o hasta se hacen una a modo; al libre comercio internacional lo ven dañino; se rodean de incompetentes pero leales; de estilo populista y discurso nacionalista; desconfían y descalifican a los medios de comunicación; centralizan el poder y destruyen equilibrios, llegando a dominar a los otros poderes; usan la confrontación como estrategia política, y discurso público polarizante; hablan contra la corrupción y favorecen amiguismo y nepotismo en los cargos y arcas públicas. El día anterior, el gobierno de México cedió a amenazas de Trump y ofrendó a 29 capos. No como “extraditados”, porque requeriría respetar trámites judiciales, sino “expulsados”, por ser “amenazas a la seguridad nacional”. “Por riesgo a ser liberados o retrasar extradición”, confesó el secretario García Harfuch. El sábado, la columnista Peniley Ramírez reveló en Reforma que hace dos años el gabinete de seguridad propuso a López Obrador esa fórmula de expulsar “criminales que amenazan la seguridad nacional”, quien no aceptó. Biden era presidente de EU; no es Trump. Y Ramírez expuso: “La mayor incógnita es cómo reaccionarán otros traficantes ante esta nueva era de “traslados, no extradiciones…. Esos nuevos tiempos me recuerdan a Colombia en la década de 1980, cuando varios capos crearon la organización terrorista “los Extraditables”, con el lema: “Preferimos una tumba en Colombia a una prisión en EU”. Allí, esos capos ordenaron miles de actos terroristas tratando de impedir sus extradiciones”. Sobran machos alfa dando patadas en los corrales del mundo. Las amenazas a la civilización y al destino de la humanidad son graves, y pueden ser muy demoledoras, si prevalece la barbarie. El bien común del género humano es el valor determinante y razón de ser de la vida internacional. “La conciencia de la especie debe tener prioridad sobre la conciencia de clase y sobre la conciencia nacional”. Con pensamiento crítico y buena voluntad recuperemos orden interno e internacional.

Leer más

Columna Diario de Campo

72 años de Entremeses en Guanajuato, 2 Luis Miguel Rionda (*) Comentamos la semana pasada cómo el joven abogado y dramaturgo Enrique Ruelas Espinosa ideó, con el apoyo y participación de algunos cófrades del callejón del Venado en la ciudad de Guanajuato, el montaje de algunos de los entremeses de Miguel de Cervantes. Esto con motivo del “congreso de los rectores” que se realizaría del 17 al 21 de febrero de 1953. Para ello se aprovecharía uno de los rincones de la ciudad más hermosos, y en su deterioro muy evocador del siglo de oro español: la singular plazuela de San Roque, donde confluyen seis callejas y destaca la sobria iglesia del mismo nombre. Un marco excepcional para escenificar un puñado de obrillas chuscas del manco de Lepanto. Lo verdaderamente original del montaje fueron los aportes locales: el prólogo y evocación, del puño del exrector Armando Olivares Carrillo, acompañado de chispas escénicas donde figuran el propio Cervantes, don Quijote y Sancho, Rinconete y Cortadillo, el licenciado Vidriera (de las novelas ejemplares), la gitanilla, el caballero, escuderos, vendedores, frailes y un animero, para entonar una gañanada manchega. En sí un retablo que exuda espíritu cervantino, ilustrando el florecimiento cultural de España y la decadencia de su imperio, incapaz de comprender al mundo que le desbordó. Los entremeses, los “pasos” y los “sainetes” son obrillas jocosas concebidas para entretener al público en los intermedios de obras escénicas más serias. Surgieron en el siglo XVI, pero cobraron impulso en el XVII, en los tiempos de Felipe III (1598-1621) y Felipe IV (1621-1665), quienes relajaron un poco los férreos controles morales de la contrarreforma. En 1615, el mismo año en que salió a la luz la segunda parte de Don Quijote, Cervantes publicó las “Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca antes representados”. Entre las comedias se encuentra “Don Pedro de Urdimalas”, obra que representó el grupo de Filosofía y Letras de la UG en 1972, en la Plaza de San Francisquito de Pastita. De los ocho entremeses, Ruelas seleccionó tres: “Los habladores”, “La guarda cuidadosa” y la pequeña joya “El retablo de las maravillas”. Los dos primeros se entretejieron para hacerlos aún más entretenidos. El retablo se dejó íntegro, para respetar el mensaje de sabiduría popular, con su ironía y la moraleja subyacente: una auténtica burla de la hipocresía y superstición que empapaba la religiosidad hispánica de esos tiempos. Se culmina con un excelso epílogo, también de la autoría de Armando Olivares, que incluye la primera estrofa de la “Letanía de nuestro señor don Quijote”, de Rubén Darío: Rey de los hidalgos, señor de los tristes / que de fuerza alientas y de ensueños vistes / coronado de áureo yelmo de ilusión / que nadie ha podido vencer todavía / por la adarga al brazo, toda fantasía, / y la lanza en ristre, toda corazón. Se desata entonces la escena más emotiva y electrizante del mosaico escénico, con el repique febril de las campanas de San Roque y el juego de luces sobre los histriones y los comparsas, congelados en el tiempo, yacentes en la plazuela de la cruz de los faroles… Seguiremos la próxima semana… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más

No te apoya pueblo, sino masa, Claudia

Juan Miguel Alcántara Soria El pasado miércoles, Claudia Sheinbaum declaró: “Tengo un pueblo que me respalda”. En reacción a decisiones del gobierno de Trump imponiendo aranceles y considerando como grupos terroristas a cárteles del narcotráfico trasnacional, y la deportación de migrantes ilegales. Canadá también decretó a esos grupos como terroristas, de inmediato. Esto permitirá acciones en su contra dentro y fuera de su país, algunas de éstas conforme a tratados internacionales suscritos por México, contra el lavado de dinero de esas organizaciones. Y anuncian otras acciones contra instalaciones donde se producen sustancias ilícitas y contra líderes del narcotráfico en el país. En México también está previsto como delito el terrorismo, lo que intencionalmente desconoce y no persigue la 4t. Recordemos que el Art. 139 del Código Penal Federal establece que quien por cualquier medio violento “intencionalmente realice actos en contra de bienes o servicios, ya sea públicos o privados, o bien, en contra de la integridad física, emocional, o la vida de personas, que produzca alarma, temor, o terror en la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad o a un particular…” Ahora mismo: ¿no viven con alarma, temor o terror por la violencia narca las familias de Culiacán, Tijuana, Reynosa, Zacatecas, Uruapan, Apatzingán, Celaya, Villahermosa? ¿Por qué han abandonado sus casas comunidades enteras de Chiapas para trasladarse a Guatemala? Particularmente ancianos, mujeres y niños permanecen refugiados en este país debido a la violencia desatada por los cárteles de Sinaloa y de Jalisco, para tomar el control de rutas de drogas y migrantes, y porque esos grupos reclutan forzadamente a jóvenes de sus comunidades. Desde López Obrador los jefes criminales se hicieron socios del gobierno y gozan de impunidad. Sus aportaciones cómplices a las campañas políticas de Morena en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas o Michoacán se han evidenciado. Y le dan pretexto al “mayo” Zambada para exigir al gobierno su repatriación, y chantajea con colapsar la relación México-Estados Unidos. Sheinbaum dijo el viernes: “lo vamos a revisar”. Amor con amor se paga. La subpresidenta desde ya envió iniciativa de reforma al Art. 40 de la Constitución, que la 4t sigue destajando. Han hecho un Frankenstein en la parte orgánica del Estado mexicano. Reforma innecesaria para defender la soberanía nacional frente a las previsibles acciones del gobierno de Trump. La actitud del gobierno mexicano se está leyendo dentro y fuera del país como un gesto amoroso al líder narcotraficante, en lo particular, y a los demás. Lanza señal de hacer “intocables” los capos, que antes han sido invisibles para las autoridades mexicanas, por los “abrazos, no balazos”. Esta actitud cómplice, ilegal e inmoral, podrá tener el apoyo de las masas, pero no del pueblo. Las masas son acríticas, desinformadas, manipulables, ignorantes de sus deberes; solo pendientes de sus derechos, pensiones e impunidad, en su caso. El pueblo son ciudadanos conscientes y libres, informados, cumplidores de sus deberes, demandantes de autoridades gestoras del bien común, exigentes con vigencia del Estado de derecho, y de la garantía del equilibrio y separación de poderes. Las masas llevan al poder a los Hitler, Mussolini, Maduro, Obrador, Trump o Putin. Y los sostienen hasta que el pueblo se levanta. Este debe asumir sus tareas permanentes de personalización, de desmasificación, de formación de ciudadanía. “Nada de derechos sin deberes”, empezando por el Estado. Trump y Claudia deben recuperar el equilibrio entre deberes y derechos. Y los mexicanos debemos despertar para construir un México verdaderamente democrático, justo y libre. Empecemos por barrer el umbral, la entrada de nuestras casas. “La acción política no consiste tanto en desear cambiar el mundo, cuanto en reconocer la necesidad de cambiar uno mismo… Sabemos a dónde llevan las ideologías que sueñan con un mundo perfecto: al peor de los mundos” K. Yamgnane. Europa se prepara para contener a Trump y a Putin, y defender a Ucrania, la justicia y la libertad. ¡A cumplir nuestros deberes acá!

Leer más

Columna Diario de Campo

72 años de Entremeses en Guanajuato, 1 Luis Miguel Rionda Hace 72 años la ciudad de Guanajuato, viejo enclave de la más rica minería del imperio español languidecía, ahogada en sus añoranzas de glorias y abundancias pasadas. 23 mil 389 habitantes habían sido contabilizados en el censo de 1950. Una cuarta parte de lo que llegó a tener cuando la visitó el geógrafo Humboldt en 1803. Sumida en la pobreza, parecía no tener más futuro que el de convertirse en un pueblo fantasma. Sin embargo, esa misma pobreza la preservó —relativamente— del saqueo y de los coletazos de la modernidad y el progreso. Muchas ciudades y pueblos del Bajío perdieron buena parte de su patrimonio arquitectónico e histórico como consecuencia de un “progreso” mal entendido. Guanajuato, en cambio, preservó su herencia edificada más o menos intocada, que le convirtió en escenario para las artes dramáticas. Primero, el cine, con rodajes como Bugambilia (1945) del Indio Fernández, y Él (1953) de Luis Buñuel. Desde 1942, un grupo de profesionistas y profesores del Colegio del Estado —Universidad de Guanajuato desde 1945— aficionados a la literatura y las artes, comenzaron a reunirse en tertulias intelectuales y artísticas en el célebre “estudio del callejón del Venado”. Se trataba de Manuel Ezcurdia, Armando Olivares Carrillo, Eugenio Trueba Olivares, José Guadalupe Herrera Carrillo, el juez Cristóbal Castillo Arbide, Luis García Guerrero, Enrique Ruelas Espinosa, Manuel Leal, Salvador Lanuza, Rodolfo González, Jesús Villaseñor, Josefina Zozaya viuda de Romero, Paula Alcocer de Aguilera y otros eventuales. En 1947 Enrique Ruelas propuso a ese grupo la realización de un homenaje a Miguel de Cervantes con motivo del 400 aniversario de su nacimiento el 29 de septiembre. La idea no prosperaría, hasta seis años después.

Leer más

Tiempos difíciles

Columna Diario de Campo Luis Dos países condenados a vivir uno al lado del otro: eso son México y los Estados Unidos. La historia y la geografía los unen y los separan a la vez. Dos países producto ambos de procesos de colonización europea, pero de raíces muy diferentes. México, la antigua Nueva España, fue poblada primordialmente por españoles varones, soldados, aventureros, campesinos, comerciantes y mineros. Todos bajo el amparo ideológico de la evangelización católica. El mestizaje y el sincretismo cultural fueron los productos inmediatos de la convivencia entre los colonos solteros —o con esposas lejanas— con las nativas, esas hermosas y abundantes morenas. Las trece colonias inglesas se poblaron tardíamente con familias de puritanos evangélicos, prejuiciosos pero permeados de la ética del trabajo individual como la vía de la salvación. Rechazaron el contacto con los nativos, a quienes no necesitaban. Más bien los persiguieron y exterminaron, hasta reducir su población al 1 o 2% del total actual. Los Estados Unidos independientes se expandieron violentamente sobre territorios indígenas y mexicanos, en busca de su “destino manifiesto” declarado por Dios. Un dios rubio y sajón, por supuesto. México cedió tierra y población ante el empuje del “Tío Sam” (US, Uncle Sam), país de inmigrantes casi por completo; una olla podrida poblada por ingleses, escoceses, irlandeses, alemanes, italianos, africanos y demás “pobres del mundo”, como reza la placa de su estatua de la libertad. La “tierra de las oportunidades”, presumen. Así lo fue sólo para sus componentes blancos: anglosajones, nórdicos y germanos. No así para los inmigrantes indeseables del sur y el oriente: los africanos, los nativos americanos, los hispanos y los asiáticos. El retorno de Donald Trump nos recuerda inevitablemente estos orígenes. Nieto de un alemán que fue expulsado de su país por no haberse alistado para la guerra. La dinastía Trump se hizo inmensamente rica en “América” con tropelías y fraudes, inclusive Donald. El supremacismo corre por sus venas teutonas, y se ha arrogado la misión divina del MAGA (Make America Great Again) como nueva expresión del destino manifiesto. Y ya lo vemos: va por el canal de Panamá, Groenlandia, Canadá completito y hasta la franja de Gaza, convenientemente depurada de palestinos, otros indeseables. Al Golfo de América México lo quiere convertir en otro de los grandes lagos de su territorio, y pronto babeará por poseer todo México, claro, sin mexicanos (a ver si cabemos en Guantánamo). Serán cuatro años escalofriantes, el peor momento en la relación con el vecino, y para colmo gobernados acá por nacionalistas woke, aliados de los autoritarismos fósiles del continente, y fanáticos del estatismo. Pero no hay loco que trague lumbre: los bullies populistas saben que no hay que meterse con el matón del garrote arancelario. O al menos eso creo… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda Miguel Rionda (*)

Leer más

Columna Diario de Campo

Reuniones de la República Luis Miguel Rionda (*) Desde mi juventud le he puesto atención a la ceremonia de conmemoración de la Constitución Política de nuestro país. La razón ha sido sencilla: es un ceremonial pleno de simbolismos que sirve de termómetro para percibir el grado de maduración —o el infantilismo— de la clase política hegemónica del momento. Todavía recuerdo los gigantescos rituales de tiempos de López Portillo —literalmente, “sus tiempos”—, las “Reuniones de la República”, masivas tertulias políticas que se realizaron los 5 de febrero de su sexenio. Eran sesiones maratónicas a las que acudía el pleno de los poderes públicos. No era el día de la Constitución; era el día del señor Presidente. La megalomanía presidencial apabullaba a los demás poderes y órdenes de gobierno. Los discursos del tlatoani emulaban las interminables alocuciones de Fidel Castro y demás tiranos, ebrios de poder. Los asistentes soportaban sumisos largas horas de solemnidades y rollos interminables, con pregones de secretarios, líderes y jilgueros que sacralizaban las bondades del Supremo. A pesar del nombre de esas reuniones, no existía la República y la Constitución era un permanente ideal que no se cumplía. Era un momento para refrendar la presidencia imperial, y exaltar al Hombre, al taumaturgo bondadoso al que tanto le debía la Patria. Se exponían así las utopías de un país que no existía, pero que se imaginaba en la cabeza del paladín. Eso fue evidente en extremo en la última de esas reuniones en 1982, en Guadalajara, la matria imaginada por don Q, el excelso. Fue ahí donde pronunció la frase que marcó y mancilló su sexenio. Ante los ataques especulativos contra la moneda mexicana, prometió que defendería el peso “como un perro”, evidenciando su negativa a reconocer los errores en su política económica. Poco después sobrevino una imparable devaluación del 500% que significó el hundimiento de su popularidad y una de las peores crisis del siglo XX.

Leer más

DE PIE ¿HASTA QUE EL PAÍS ESTÉ DEVASTADO?

Juan Miguel Alcántara Soria ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo la destrucción de México? Es pregunta que se hace en varios círculos de análisis. Hay quien responde: hasta que el país esté devastado. Ante la destrucción de contrapesos al poder político, impotentes oposiciones, complicidad del gran capital, ausencia de liderazgos en grupos intermedios, nulo crecimiento económico, quiebra de las finanzas nacionales, devaluación, deportación de migrantes, adormilamiento de las masas, es respuesta que hay que considerar. Enero cerró concretándose amenazas de Trump contra seres humanos en su país y más allá de sus fronteras. Y acá, la demolición del poder judicial, disputas de territorios entre grupos delictivos, apalancamiento de narcogobernadores, o el pasmo del gobierno que actúa como robot, no alimentan optimismo. Tiempos por venir serán peor. De Efraín González Morfín aprendí que hay dos sentidos -de los cinco externos y más de cien internos que tenemos los humanos-, que en lo particular no debe perder un político: el sentido del honor y el sentido del humor. Respetarse a sí mismo, a su palabra. Y no tomarse en exceso en serio: saber reírse de sí mismo; reconocerse mortal. Al observar dichos y actitudes de Trump, Obrador o Sheinbaum, se constata que carecen de esos sentidos. Recién se difundió un retrato de Trump que hizo el escritor británico Nate White. Retomo pinceladas: “… la falta de humor es casi inhumana. Ni siquiera parece entender lo que es un chiste: su idea de un chiste es un comentario grosero, un insulto analfabeto, un acto de crueldad… Trump es un troll: nunca es gracioso ni se ríe, solo cacarea o se burla. Profiere insultos groseros y sin sentido. Su mente es un algoritmo simple, parecido a un robot, de prejuicios mezquinos y maldad instintiva… no tiene mundo interior, alma… Y lo peor y lo más imperdonable para los británicos: es un matón. Excepto cuando está entre matones (Putin). Entonces se transforma en un compañero llorón… Le gusta dar patadas a los vulnerables, o a los que no tienen voz, y los patea cuando están en el suelo…” Otro pincelazo: “Siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y también mucha gente mala. Pero pocas veces la estupidez ha sido tan mala, ni la maldad tan estúpida… si Frankenstein decidiera crear un monstruo con defectos humanos, crearía un Trump. Y arrepentido se arrancaría los cabellos y gritaría: Dios mío, ¿qué es lo que he creado?” Al indagar del honor y del humor en Obrador y la subpresidenta, el retrato de N. White les cuadra. Obrador mintió todo el tiempo; buscó, piensa y se siente en el altar de la patria, junto a Morelos, Juárez, Madero, Cárdenas. Al regreso del abusador Trump -quien se burló de su canciller Ebrard-, se esconde. Y acá, la subpresidenta, prolonga insultos, división sin sentido, mala instintiva. La “científica” tampoco tiene alma. Y Trump, ante el siniestro aéreo de esta semana en el Río Potomac, en Washington, acusó a Obama. Acá los siniestros que no han sabido resolver se atribuyen a Calderón: lo repitió antier en el asunto de mineros en Pasta de Conchos. Es iluso esperar adquieran estos dos sentidos. O sepan conjugar los tres verbos que un líder social o político debe saber, con sus respectivas virtudes: Ver la realidad, con veracidad. Juzgarla, para en justicia asignar tareas. Y actuar para el bien común, con prudencia (Juan XXIII). Son mentirosos irredentos, injustos, imprudentes. No usan la ciencia. Allá y acá destruyen instituciones a distinta velocidad, sin pudor. Demagogos populistas, de izquierda o derecha, desmontan equilibrios. La historia lo evidencia. La parte del pueblo que no es masa deje abulia o estar marcando el paso. A salir a las plazas, hablar, escribir, sensibilizar. Dialogar desde y frente al poder. Trazar rutas que eviten la devastación total del país y más allá. En círculos próximos cotejar realidades sociales, económicas, políticas, culturales. Sin odio ni violencia asumir causas y asignar tareas. Reconstruir instituciones indispensables para futuros incluyentes. Involucrar a quienes deben tomar la estafeta, los jóvenes: serán quienes más verán frustradas sus aspiraciones fundamentales. A cumplir deberes como ciudadanos de aquí y del mundo.

Leer más

Columna Diario de Campo

¡Que Viene el Lobo! Luis Miguel Rionda (*) En nuestro país, el desmantelamiento del orden constitucional de corte liberal está llegando a su culmen. Hace unos días, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó desconocer la validez de las sentencias judiciales que ordenaron la suspensión del proceso de selección de los nuevos juzgadores federales. En lugar de canalizar el tema hacia la Suprema Corte, el tribunal electoral asumió para sí la indebida facultad de adjudicarle al Poder Legislativo de la Unión, vía el Senado, el proceso de selección que correspondía a su propio poder. Y no sólo eso: autorizó a que se hiciese vía tómbola, es decir a la suerte, ignorando perfiles, idoneidad o experiencia. El Poder Judicial Federal está condenado a su extinción como protagonista de una auténtica división de poderes. El Poder Ejecutivo habrá terminado de colonizar, domesticar y nulificar a los otros dos integrantes del orden republicano que concibió Montesquieu en El espíritu de las leyes. Si de por sí padecíamos los defectos de un presidencialismo imperial de facto, ahora nos hundiremos en el fango de la cacocracia caudillista. Los juzgadores ya no serán capaces de detener determinaciones gubernamentales que violenten los derechos ciudadanos. Imperará la “razón de estado”, que no será otra que la del líder moral de la camarilla a cargo de ordeñar la vaca del erario; una res cada vez más famélica. No hay que ser adivino para vislumbrar un futuro inmediato donde la justicia federal esté en manos de jueces y juezas ignorantes e ineptos; magistrados y magistradas banales y venales, y ministros y ministras solícitos y doblegados ante el ejecutivo. La meritocracia será considerada una costumbre burguesa, discriminadora y detestable. La ley será optativa, una mera sugerencia. Como dijo el clásico: “gobernar no tiene chiste”; juzgar tampoco. Es lamentable que los mexicanos hayamos renunciado a consolidar un auténtico estado de derecho, y que mejor optamos por escuchar el canto de sirenas del populismo oportunista. El mayor riesgo que corremos ahora es que la seguridad pública y la paz social dejarán de ser prioritarios para los detentadores del poder, y que en muchos espacios del país se consoliden los microestados criminales, para quienes la única ley es la propia y el orden es el que ellos impongan. Con el debilitamiento de la democracia republicana pronto veremos el retorno de los brujos del ogro filantrópico, ese que creímos superado hace tres décadas. Como en la Europa de los años treinta, asistimos a la incubación del huevo de la serpiente, y no lo quisimos ver a tiempo. Como advirtió León Felipe: “El que dijo tierra y el que dijo justicia es el mismo español que gritaba desde la colina de Madrid a los pastores: ¡eh! ¡que viene el lobo!” (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal- ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más

Columna Diario de Campo

Lista de Año Nuevo 2 Luis Miguel Rionda (*) Continúo enlistando mis motivos de reflexión por el año que inicia. Mencioné antes la violencia social que no cede, el deterioro del estado de derecho, la regresión autoritaria y la crisis económica por venir. La quinta de mis preocupaciones es, inevitablemente, el inicio de la segunda gestión presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos. Es un mal inicio para un año que ya se anunciaba mal. Ya conocimos el talante inmoderado de este personaje, sus prejuicios políticos y raciales, su desprecio a las formas democráticas, y su soberbia en el trato hacia el resto del mundo, con la única excepción de Rusia. Para el magnate anaranjado, México no es más que un incómodo traspatio por donde se cuelan migrantes indeseables, todos delincuentes, retardados, drogadictos y holgazanes, por no mencionar el agravante de ser morenos y hablar dialectos del español. Él ya “dobló” antes a los líderes mexicanos, y lo piensa repetir. De nuevo convertirá a las fuerzas armadas mexicanas en parte de su patrulla fronteriza, y nos obligará a replantear en peores términos el T-MEC, si es que no nos expulsan del mismo. Tendremos al peor de los vecinos en el peor de los momentos. La sexta es el hundimiento de la educación mexicana. No hemos aprendido que la mejor estrategia para el desarrollo social es la formación intensiva de capital humano, como lo hicieron Corea, Singapur, China y la India. El gobierno actual insiste en ideologizar los contenidos educativos y eliminar la formación de saberes y competencias pertinentes. La pomposamente llamada Nueva Escuela Mexicana ha alterado los planes de estudio para convertirlos, en palabras del pedagogo Gilberto Guevara Niebla, en “una prédica plagada de inconsistencias, oscuridades, enigmas y contradicciones, producto de la arbitrariedad en el uso del lenguaje y –yo agregaría— de los tropiezos propios de ciertas mentes crípticas. Hay un rechazo sistemático a las reglas, a los valores y a las leyes, de tal modo que la narración se hace desde un contexto vacío de normatividad.” (“La NEM entre líneas”, https://t.ly/USk7v). No hay interés en el desarrollo de la persona como individuo informado, crítico, participativo, asociativo y demandante. Se apuesta a la llamada “comunidad”, una entelequia colectivista, diversificada al extremo, pretendidamente revolucionaria y románticamente utópica. Olvidémonos ya de los saberes científicos; ahora lo que priva es la sabiduría arcana de los pueblos del neolítico prehispánico. De nada sirve la lectura de comprensión, la aritmética aplicada, la lógica cartesiana, el escepticismo como método. Las ciencias de la naturaleza y de la sociedad pierden terreno ante la emergencia del dogmatismo, la ideología, el apriorismo y el esoterismo. No es de extrañar la escasez de medicamentos y la crisis del sistema de salud, si el propio gobierno promueve los conocimientos “alternativos” basados en la fe y las buenas vibras. Seguiremos enumerando la próxima semana… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más