Hoy, la Secretaría de Seguridad y Paz reconoce, en el Día Nacional del Bombero, la labor crucial que realizan durante cualquier emergencia en favor del bienestar de las y los guanajuatenses.
Laura y Carlos han construido su experiencia entre academias, certificaciones y años de servicio; hoy, ante una emergencia, tienen apenas un minuto o minuto y medio para estar listos para salir.
Guanajuato, Gto., a 22 de agosto de 2026.- Diez, quince, veinte años pueden pasar entre certificaciones, entrenamiento físico, práctica con herramientas, rescate y aprendizaje constante. Cuando llega una emergencia, ese tiempo se reduce a minutos: colocarse un uniforme de 12 kilos, subir a la unidad y salvar una vida.
Ese es el tiempo que tienen Laura Elena Reyes Antimo y Carlos Alberto Camarena de la Torre, bomberos rescatistas de la Coordinación Estatal de Protección Civil de la Secretaría de Seguridad y Paz, para convertir sus años de preparación en decisiones que pueden marcar la diferencia.
Elena Reyes también es rescatista y ama de casa. Considera que es una persona privilegiada por poder ejercer como bombera y llevar esas habilidades al cuidado de sus dos hijos.
“Me certifiqué como bombera, pero es una preparación constante grupal e individual; empiezas con lo básico en el manejo de herramientas, la química del fuego, maniobras de rescate y cómo nos debemos de cuidar entre nosotros (…) te sientes como una persona muy completa, y todo eso también lo llevas a casa”, cuenta.
Durante su proceso de formación aprendieron lo básico, pero también lo indispensable e incluso aquello que no se aprende en el aula y que solo la experiencia en el campo les ha dado.
“Todas las emergencias son difíciles. El primer incendio que atendí pensé que ahí me podía morir porque se siente muy caliente. Vi cómo estaban trabajando mis compañeros y fue lo que me ayudó (…) Tuve tanta confianza con ellos porque sabía que, si algo me pasaba, ellos me iban a sacar de ahí”, comparte la bombera rescatista, sobre el trabajo en equipo

