No te apoya pueblo, sino masa, Claudia

Juan Miguel Alcántara Soria El pasado miércoles, Claudia Sheinbaum declaró: “Tengo un pueblo que me respalda”. En reacción a decisiones del gobierno de Trump imponiendo aranceles y considerando como grupos terroristas a cárteles del narcotráfico trasnacional, y la deportación de migrantes ilegales. Canadá también decretó a esos grupos como terroristas, de inmediato. Esto permitirá acciones en su contra dentro y fuera de su país, algunas de éstas conforme a tratados internacionales suscritos por México, contra el lavado de dinero de esas organizaciones. Y anuncian otras acciones contra instalaciones donde se producen sustancias ilícitas y contra líderes del narcotráfico en el país. En México también está previsto como delito el terrorismo, lo que intencionalmente desconoce y no persigue la 4t. Recordemos que el Art. 139 del Código Penal Federal establece que quien por cualquier medio violento “intencionalmente realice actos en contra de bienes o servicios, ya sea públicos o privados, o bien, en contra de la integridad física, emocional, o la vida de personas, que produzca alarma, temor, o terror en la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad o a un particular…” Ahora mismo: ¿no viven con alarma, temor o terror por la violencia narca las familias de Culiacán, Tijuana, Reynosa, Zacatecas, Uruapan, Apatzingán, Celaya, Villahermosa? ¿Por qué han abandonado sus casas comunidades enteras de Chiapas para trasladarse a Guatemala? Particularmente ancianos, mujeres y niños permanecen refugiados en este país debido a la violencia desatada por los cárteles de Sinaloa y de Jalisco, para tomar el control de rutas de drogas y migrantes, y porque esos grupos reclutan forzadamente a jóvenes de sus comunidades. Desde López Obrador los jefes criminales se hicieron socios del gobierno y gozan de impunidad. Sus aportaciones cómplices a las campañas políticas de Morena en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas o Michoacán se han evidenciado. Y le dan pretexto al “mayo” Zambada para exigir al gobierno su repatriación, y chantajea con colapsar la relación México-Estados Unidos. Sheinbaum dijo el viernes: “lo vamos a revisar”. Amor con amor se paga. La subpresidenta desde ya envió iniciativa de reforma al Art. 40 de la Constitución, que la 4t sigue destajando. Han hecho un Frankenstein en la parte orgánica del Estado mexicano. Reforma innecesaria para defender la soberanía nacional frente a las previsibles acciones del gobierno de Trump. La actitud del gobierno mexicano se está leyendo dentro y fuera del país como un gesto amoroso al líder narcotraficante, en lo particular, y a los demás. Lanza señal de hacer “intocables” los capos, que antes han sido invisibles para las autoridades mexicanas, por los “abrazos, no balazos”. Esta actitud cómplice, ilegal e inmoral, podrá tener el apoyo de las masas, pero no del pueblo. Las masas son acríticas, desinformadas, manipulables, ignorantes de sus deberes; solo pendientes de sus derechos, pensiones e impunidad, en su caso. El pueblo son ciudadanos conscientes y libres, informados, cumplidores de sus deberes, demandantes de autoridades gestoras del bien común, exigentes con vigencia del Estado de derecho, y de la garantía del equilibrio y separación de poderes. Las masas llevan al poder a los Hitler, Mussolini, Maduro, Obrador, Trump o Putin. Y los sostienen hasta que el pueblo se levanta. Este debe asumir sus tareas permanentes de personalización, de desmasificación, de formación de ciudadanía. “Nada de derechos sin deberes”, empezando por el Estado. Trump y Claudia deben recuperar el equilibrio entre deberes y derechos. Y los mexicanos debemos despertar para construir un México verdaderamente democrático, justo y libre. Empecemos por barrer el umbral, la entrada de nuestras casas. “La acción política no consiste tanto en desear cambiar el mundo, cuanto en reconocer la necesidad de cambiar uno mismo… Sabemos a dónde llevan las ideologías que sueñan con un mundo perfecto: al peor de los mundos” K. Yamgnane. Europa se prepara para contener a Trump y a Putin, y defender a Ucrania, la justicia y la libertad. ¡A cumplir nuestros deberes acá!

Leer más

Columna Diario de Campo

72 años de Entremeses en Guanajuato, 1 Luis Miguel Rionda Hace 72 años la ciudad de Guanajuato, viejo enclave de la más rica minería del imperio español languidecía, ahogada en sus añoranzas de glorias y abundancias pasadas. 23 mil 389 habitantes habían sido contabilizados en el censo de 1950. Una cuarta parte de lo que llegó a tener cuando la visitó el geógrafo Humboldt en 1803. Sumida en la pobreza, parecía no tener más futuro que el de convertirse en un pueblo fantasma. Sin embargo, esa misma pobreza la preservó —relativamente— del saqueo y de los coletazos de la modernidad y el progreso. Muchas ciudades y pueblos del Bajío perdieron buena parte de su patrimonio arquitectónico e histórico como consecuencia de un “progreso” mal entendido. Guanajuato, en cambio, preservó su herencia edificada más o menos intocada, que le convirtió en escenario para las artes dramáticas. Primero, el cine, con rodajes como Bugambilia (1945) del Indio Fernández, y Él (1953) de Luis Buñuel. Desde 1942, un grupo de profesionistas y profesores del Colegio del Estado —Universidad de Guanajuato desde 1945— aficionados a la literatura y las artes, comenzaron a reunirse en tertulias intelectuales y artísticas en el célebre “estudio del callejón del Venado”. Se trataba de Manuel Ezcurdia, Armando Olivares Carrillo, Eugenio Trueba Olivares, José Guadalupe Herrera Carrillo, el juez Cristóbal Castillo Arbide, Luis García Guerrero, Enrique Ruelas Espinosa, Manuel Leal, Salvador Lanuza, Rodolfo González, Jesús Villaseñor, Josefina Zozaya viuda de Romero, Paula Alcocer de Aguilera y otros eventuales. En 1947 Enrique Ruelas propuso a ese grupo la realización de un homenaje a Miguel de Cervantes con motivo del 400 aniversario de su nacimiento el 29 de septiembre. La idea no prosperaría, hasta seis años después.

Leer más

Se agrava nuestra crisis Constitucional

Juan Miguel Alcántara Soria ​ Para Luis Díaz Mirón Juan Miguel Alcántara Soria Desde que López Obrador se hizo del control de la mayoría de la sala superior del Tribunal Electoral (TEPJF), éste perdió autonomía, lo deletrea la 4t. Como una «exigua mayoría de un tribunal deliberadamente incompleto, obvio, obsequioso, predecible y sesgado al poder», lo definió en la semana un ministro de la Corte. Un órgano más del obradorato, como el INE. Porque Obrador impidió el senado aprobara alguno de los nombres propuestos por la Suprema Corte para ocupar los cargos de magistrados vacantes; y así se aseguró cargar dados y sentencias a su favor. Como la resolución con que dieron a Morena diputados federales, en 2024, en proporción mayor a lo que el electorado definió (con 55% de votos les dieron 70% de curules, para aprobar solos todo lo que se les pegue la gana). Organizan elecciones del poder judicial que no solo destruyen la independencia de este poder, y alinean futuros jueces y ministros con la agrupación de Morena. Reunirá no solo dos, sino los tres poderes públicos, lo que prohíbe el art. 49 constitucional. Los dados siguen harto cargados, y más con el cacique judicial Zaldívar. Dinamitan Estado constitucional. Configuran dictadura del obradorato, con delfín Andy designado. El pasado jueves 13, mayoría de ministros en la Suprema Corte de Justicia resolvieron que el Tribunal Electoral no tiene competencia para revisar, revocar o dejar sin efecto una determinación dictada en un juicio de amparo, porque no es el órgano constitucionalmente establecido para ello. No pueden los tres magistrados obradoristas que controlan la Sala Superior del TEPJF revocar diversas suspensiones concedidas por jueces federales contra la reforma judicial. Estableció la ponencia del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, a quien traté desde su desempeñó como Administrador General en el SAT. Muy probablemente este sea de los últimos plenos de la Suprema Corte donde se perciba el sentido del honor, de la defensa de Constitución, de separación de poderes, del Estado de Derecho. Después de la elección de jueces y ministros en junio es iluso esperarlo. «Esta Corte ha observado como cada transgresión al orden constitucional ha allanado el camino para la siguiente, hasta llegar al punto donde los límites institucionales, que alguna vez parecieron inquebrantables, se han vuelto porosos», dijo Gutiérrez. «Las sentencias (del TEPJF) no pueden tener la capacidad de incidir de manera alguna en las determinaciones de jueces de amparo; no funcionan como instancia de revisión y su pretensión de anular los efectos de las suspensiones simplemente carece de cualquier efecto dentro de nuestro orden jurídico», afirma la sentencia. Gutiérrez dijo este es un caso de quebrantamiento del Estado de Derecho por parte de todos los involucrados: jueces que pretendieron suspender una reforma a la Constitución, que es materia electoral; el TEPJF, que las revocó sin tener facultades para intervenir en juicios de amparo, mediante procedimientos literalmente inventados de un día a otro; y las demás autoridades, que ignoraron a placer órdenes judiciales que no fueron de su agrado. «La realidad que muestra este caso es perturbadora, el Estado de Derecho no se desmorona de golpe, sino que se erosiona gradualmente, decisión tras decisión, cada una aparentemente justificable en su momento, a través de diferentes sentencias, comunicados y pronunciamientos públicos. Diversas autoridades han normalizado lo que debería ser impensable, el desacato selectivo de resoluciones judiciales, la intervención e invención de competencias inexistentes y la subordinación del derecho a consideraciones políticas», afirmó. Y para agravar la crisis, el Consejo de la Judicatura Federal, controlado por el obradorato, denunció penalmente a los jueces que emitieron suspensiones contra la reforma judicial; es la antesala de lo que será el Tribunal de Disciplina que viene, represor de jueces que no resuelvan como el oficialismo espera. Nuestra solidaridad con juzgadores de Michoacán y jueza de Jalisco contra quienes abrieron carpeta de investigación. ¡Indignaos usuarios del servicio de impartición de justicia! ¿Quién protegerá nuestros derechos frente al obradorato?

Leer más

Tiempos difíciles

Columna Diario de Campo Luis Dos países condenados a vivir uno al lado del otro: eso son México y los Estados Unidos. La historia y la geografía los unen y los separan a la vez. Dos países producto ambos de procesos de colonización europea, pero de raíces muy diferentes. México, la antigua Nueva España, fue poblada primordialmente por españoles varones, soldados, aventureros, campesinos, comerciantes y mineros. Todos bajo el amparo ideológico de la evangelización católica. El mestizaje y el sincretismo cultural fueron los productos inmediatos de la convivencia entre los colonos solteros —o con esposas lejanas— con las nativas, esas hermosas y abundantes morenas. Las trece colonias inglesas se poblaron tardíamente con familias de puritanos evangélicos, prejuiciosos pero permeados de la ética del trabajo individual como la vía de la salvación. Rechazaron el contacto con los nativos, a quienes no necesitaban. Más bien los persiguieron y exterminaron, hasta reducir su población al 1 o 2% del total actual. Los Estados Unidos independientes se expandieron violentamente sobre territorios indígenas y mexicanos, en busca de su “destino manifiesto” declarado por Dios. Un dios rubio y sajón, por supuesto. México cedió tierra y población ante el empuje del “Tío Sam” (US, Uncle Sam), país de inmigrantes casi por completo; una olla podrida poblada por ingleses, escoceses, irlandeses, alemanes, italianos, africanos y demás “pobres del mundo”, como reza la placa de su estatua de la libertad. La “tierra de las oportunidades”, presumen. Así lo fue sólo para sus componentes blancos: anglosajones, nórdicos y germanos. No así para los inmigrantes indeseables del sur y el oriente: los africanos, los nativos americanos, los hispanos y los asiáticos. El retorno de Donald Trump nos recuerda inevitablemente estos orígenes. Nieto de un alemán que fue expulsado de su país por no haberse alistado para la guerra. La dinastía Trump se hizo inmensamente rica en “América” con tropelías y fraudes, inclusive Donald. El supremacismo corre por sus venas teutonas, y se ha arrogado la misión divina del MAGA (Make America Great Again) como nueva expresión del destino manifiesto. Y ya lo vemos: va por el canal de Panamá, Groenlandia, Canadá completito y hasta la franja de Gaza, convenientemente depurada de palestinos, otros indeseables. Al Golfo de América México lo quiere convertir en otro de los grandes lagos de su territorio, y pronto babeará por poseer todo México, claro, sin mexicanos (a ver si cabemos en Guantánamo). Serán cuatro años escalofriantes, el peor momento en la relación con el vecino, y para colmo gobernados acá por nacionalistas woke, aliados de los autoritarismos fósiles del continente, y fanáticos del estatismo. Pero no hay loco que trague lumbre: los bullies populistas saben que no hay que meterse con el matón del garrote arancelario. O al menos eso creo… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda Miguel Rionda (*)

Leer más

Columna Diario de Campo

Reuniones de la República Luis Miguel Rionda (*) Desde mi juventud le he puesto atención a la ceremonia de conmemoración de la Constitución Política de nuestro país. La razón ha sido sencilla: es un ceremonial pleno de simbolismos que sirve de termómetro para percibir el grado de maduración —o el infantilismo— de la clase política hegemónica del momento. Todavía recuerdo los gigantescos rituales de tiempos de López Portillo —literalmente, “sus tiempos”—, las “Reuniones de la República”, masivas tertulias políticas que se realizaron los 5 de febrero de su sexenio. Eran sesiones maratónicas a las que acudía el pleno de los poderes públicos. No era el día de la Constitución; era el día del señor Presidente. La megalomanía presidencial apabullaba a los demás poderes y órdenes de gobierno. Los discursos del tlatoani emulaban las interminables alocuciones de Fidel Castro y demás tiranos, ebrios de poder. Los asistentes soportaban sumisos largas horas de solemnidades y rollos interminables, con pregones de secretarios, líderes y jilgueros que sacralizaban las bondades del Supremo. A pesar del nombre de esas reuniones, no existía la República y la Constitución era un permanente ideal que no se cumplía. Era un momento para refrendar la presidencia imperial, y exaltar al Hombre, al taumaturgo bondadoso al que tanto le debía la Patria. Se exponían así las utopías de un país que no existía, pero que se imaginaba en la cabeza del paladín. Eso fue evidente en extremo en la última de esas reuniones en 1982, en Guadalajara, la matria imaginada por don Q, el excelso. Fue ahí donde pronunció la frase que marcó y mancilló su sexenio. Ante los ataques especulativos contra la moneda mexicana, prometió que defendería el peso “como un perro”, evidenciando su negativa a reconocer los errores en su política económica. Poco después sobrevino una imparable devaluación del 500% que significó el hundimiento de su popularidad y una de las peores crisis del siglo XX.

Leer más

DE PIE ¿HASTA QUE EL PAÍS ESTÉ DEVASTADO?

Juan Miguel Alcántara Soria ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo la destrucción de México? Es pregunta que se hace en varios círculos de análisis. Hay quien responde: hasta que el país esté devastado. Ante la destrucción de contrapesos al poder político, impotentes oposiciones, complicidad del gran capital, ausencia de liderazgos en grupos intermedios, nulo crecimiento económico, quiebra de las finanzas nacionales, devaluación, deportación de migrantes, adormilamiento de las masas, es respuesta que hay que considerar. Enero cerró concretándose amenazas de Trump contra seres humanos en su país y más allá de sus fronteras. Y acá, la demolición del poder judicial, disputas de territorios entre grupos delictivos, apalancamiento de narcogobernadores, o el pasmo del gobierno que actúa como robot, no alimentan optimismo. Tiempos por venir serán peor. De Efraín González Morfín aprendí que hay dos sentidos -de los cinco externos y más de cien internos que tenemos los humanos-, que en lo particular no debe perder un político: el sentido del honor y el sentido del humor. Respetarse a sí mismo, a su palabra. Y no tomarse en exceso en serio: saber reírse de sí mismo; reconocerse mortal. Al observar dichos y actitudes de Trump, Obrador o Sheinbaum, se constata que carecen de esos sentidos. Recién se difundió un retrato de Trump que hizo el escritor británico Nate White. Retomo pinceladas: “… la falta de humor es casi inhumana. Ni siquiera parece entender lo que es un chiste: su idea de un chiste es un comentario grosero, un insulto analfabeto, un acto de crueldad… Trump es un troll: nunca es gracioso ni se ríe, solo cacarea o se burla. Profiere insultos groseros y sin sentido. Su mente es un algoritmo simple, parecido a un robot, de prejuicios mezquinos y maldad instintiva… no tiene mundo interior, alma… Y lo peor y lo más imperdonable para los británicos: es un matón. Excepto cuando está entre matones (Putin). Entonces se transforma en un compañero llorón… Le gusta dar patadas a los vulnerables, o a los que no tienen voz, y los patea cuando están en el suelo…” Otro pincelazo: “Siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y también mucha gente mala. Pero pocas veces la estupidez ha sido tan mala, ni la maldad tan estúpida… si Frankenstein decidiera crear un monstruo con defectos humanos, crearía un Trump. Y arrepentido se arrancaría los cabellos y gritaría: Dios mío, ¿qué es lo que he creado?” Al indagar del honor y del humor en Obrador y la subpresidenta, el retrato de N. White les cuadra. Obrador mintió todo el tiempo; buscó, piensa y se siente en el altar de la patria, junto a Morelos, Juárez, Madero, Cárdenas. Al regreso del abusador Trump -quien se burló de su canciller Ebrard-, se esconde. Y acá, la subpresidenta, prolonga insultos, división sin sentido, mala instintiva. La “científica” tampoco tiene alma. Y Trump, ante el siniestro aéreo de esta semana en el Río Potomac, en Washington, acusó a Obama. Acá los siniestros que no han sabido resolver se atribuyen a Calderón: lo repitió antier en el asunto de mineros en Pasta de Conchos. Es iluso esperar adquieran estos dos sentidos. O sepan conjugar los tres verbos que un líder social o político debe saber, con sus respectivas virtudes: Ver la realidad, con veracidad. Juzgarla, para en justicia asignar tareas. Y actuar para el bien común, con prudencia (Juan XXIII). Son mentirosos irredentos, injustos, imprudentes. No usan la ciencia. Allá y acá destruyen instituciones a distinta velocidad, sin pudor. Demagogos populistas, de izquierda o derecha, desmontan equilibrios. La historia lo evidencia. La parte del pueblo que no es masa deje abulia o estar marcando el paso. A salir a las plazas, hablar, escribir, sensibilizar. Dialogar desde y frente al poder. Trazar rutas que eviten la devastación total del país y más allá. En círculos próximos cotejar realidades sociales, económicas, políticas, culturales. Sin odio ni violencia asumir causas y asignar tareas. Reconstruir instituciones indispensables para futuros incluyentes. Involucrar a quienes deben tomar la estafeta, los jóvenes: serán quienes más verán frustradas sus aspiraciones fundamentales. A cumplir deberes como ciudadanos de aquí y del mundo.

Leer más

Columna Diario de Campo

¡Que Viene el Lobo! Luis Miguel Rionda (*) En nuestro país, el desmantelamiento del orden constitucional de corte liberal está llegando a su culmen. Hace unos días, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó desconocer la validez de las sentencias judiciales que ordenaron la suspensión del proceso de selección de los nuevos juzgadores federales. En lugar de canalizar el tema hacia la Suprema Corte, el tribunal electoral asumió para sí la indebida facultad de adjudicarle al Poder Legislativo de la Unión, vía el Senado, el proceso de selección que correspondía a su propio poder. Y no sólo eso: autorizó a que se hiciese vía tómbola, es decir a la suerte, ignorando perfiles, idoneidad o experiencia. El Poder Judicial Federal está condenado a su extinción como protagonista de una auténtica división de poderes. El Poder Ejecutivo habrá terminado de colonizar, domesticar y nulificar a los otros dos integrantes del orden republicano que concibió Montesquieu en El espíritu de las leyes. Si de por sí padecíamos los defectos de un presidencialismo imperial de facto, ahora nos hundiremos en el fango de la cacocracia caudillista. Los juzgadores ya no serán capaces de detener determinaciones gubernamentales que violenten los derechos ciudadanos. Imperará la “razón de estado”, que no será otra que la del líder moral de la camarilla a cargo de ordeñar la vaca del erario; una res cada vez más famélica. No hay que ser adivino para vislumbrar un futuro inmediato donde la justicia federal esté en manos de jueces y juezas ignorantes e ineptos; magistrados y magistradas banales y venales, y ministros y ministras solícitos y doblegados ante el ejecutivo. La meritocracia será considerada una costumbre burguesa, discriminadora y detestable. La ley será optativa, una mera sugerencia. Como dijo el clásico: “gobernar no tiene chiste”; juzgar tampoco. Es lamentable que los mexicanos hayamos renunciado a consolidar un auténtico estado de derecho, y que mejor optamos por escuchar el canto de sirenas del populismo oportunista. El mayor riesgo que corremos ahora es que la seguridad pública y la paz social dejarán de ser prioritarios para los detentadores del poder, y que en muchos espacios del país se consoliden los microestados criminales, para quienes la única ley es la propia y el orden es el que ellos impongan. Con el debilitamiento de la democracia republicana pronto veremos el retorno de los brujos del ogro filantrópico, ese que creímos superado hace tres décadas. Como en la Europa de los años treinta, asistimos a la incubación del huevo de la serpiente, y no lo quisimos ver a tiempo. Como advirtió León Felipe: “El que dijo tierra y el que dijo justicia es el mismo español que gritaba desde la colina de Madrid a los pastores: ¡eh! ¡que viene el lobo!” (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal- ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más

Columna Diario de Campo

Lista de Año Nuevo, 3 Luis Miguel Rionda (*) Culmino mi revisión de los ocho motivos de reflexión que planteo a los lectores con motivo del inicio de año. Propongo como séptimo ítem la doble crisis que se nos avecina en el segundo semestre del mismo: la elección de los juzgadores del Poder Judicial Federal. ¿Por qué será doble este trance? Primero, porque al INE lo están enviando a la guerra sin el avituallamiento necesario. Aunque originalmente presupuestó 35.8 mil millones de pesos, la Cámara de Diputados le recortó 24.6%, para dejarlo en 27 mil millones para la totalidad de sus gastos en el 2025, incluyendo las prerrogativas de los partidos políticos (27.2%) y el gasto para la elección judicial. Se aprobaron 6.3 mil millones para desarrollar esta complicadísima elección, lo que sin duda deja expuesta a la institución. Segundo, porque la nueva integración judicial será definida por la demagogia electorera. No más carrera judicial meritocrática. Ahora llegarán quienes tengan imagen, saliva y conectes. ¿Qué pasará el 1 de junio próximo? Si no se le aprueban al INE importantes recursos adicionales ¾los consejeros solicitaron una ampliación de 1.5 mil millones¾ la elección puede colapsar. No se podrán instalar las 170 mil casillas acostumbradas; tal vez un tercio, o menos, como centros de votación, donde se podrían recibir hasta cuatro o cinco mil votos, para ser procesados por ciudadanos y asistentes electorales rebasados por la complejidad del proceso. No tanto por la cantidad de votantes, porque dudo que acuda a votar más del 10% del padrón. Las posibilidades de fracaso son altas, y con ello se abonará al descrédito de una noble institución, para dar paso y justificar su absorción por la Secretaría de Gobernación. Un retorno a los años ochenta. Por último, pero no menos grave, la octava cuestión será el imparable déficit fiscal en que están cayendo los gobiernos de la 4T. El año pasado esa diferencia entre ingreso y gasto federal fue de -5.9% del PIB (https://t.ly/hFc24). Por supuesto fue un año electoral, cuando los gobiernos abren la bolsa para mantenerse en el poder. Pero también lo fueron 2018 (-2.1%), 2012 (-3.6%) y 2006 (-1.2%). Se prevé que en 2025 se reduzca al -3%, algo irreal vistos el incremento del gasto operativo del gobierno y de los subsidios improductivos a amplias capas de la población. Se está impulsando una economía familiar parasitaria, que desincentiva el trabajo duro, el ahorro, la inversión en micro empresas y la formalidad. Ese modelo, sencillamente, es insostenible en el mediano y largo plazos. En nuestro país, la transferencia bruta de recursos no funcionó en el pasado, ni ha funcionado en otros países dominados por populismos. Los subsidios generalizados llevaron a la quiebra a las administraciones de Echeverría y López Portillo. Hubo necesidad de mudar la estrategia hacia los apoyos focalizados, basados en la evaluación técnica de las poblaciones realmente necesitadas. Así lo hicieron los programas “neoliberales” o de “transferencias condicionadas” como Solidaridad, Progresa, Oportunidades y Prospera, que se basaron en padrones bien delimitados, con criterios de inclusión y superación de factores inductores de la pobreza. Eso se ha acabado en estos años de “bienestar”, y el gasto se dispersa en depósitos monetarios con resultados efímeros, pero efectivos en votos. (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más

México perdió categoría de país democrático

Juan Miguel Alcántara Soria El expresidente Ernesto Zedillo expuso el 10 de enero, en Foro del ITAM: “En unos cuantos meses México ha perdido la categoría de ser país democrático. Y esto nos toma en el peor momento… Va a ser muy difícil que superemos los retos económicos y geopolíticos que se avecinan, visto la apuesta se ha doblado por esa transformación de democracia en tiranía… No se fue a las urnas para decidir que la democracia mexicana tenía que ser destruida, para transfórmese en una tiranía… Los mexicanos necesitamos una presidenta que gobierne con mucha autoridad, con las reglas de la democracia. No necesitamos un país que sea una autocracia de partido hegemónico, donde el poder real e inmenso lo ejerza un caudillo oculto en la oficina anexa a la presidencia de la República”. El expresidente Zedillo tiene credencial demócrata. Recuerdo eventos que lo confirman. El día de la elección presidencial del 2000 -2 de julio-, se previó el consejero presidente del IFE, José Woldenberg, anunciara resultados preliminares. Vendrían posicionamientos de los candidatos presidenciales, y al último del presidente de la República. Luego de dar los datos favorables a Fox (más del 42%), se esperaba el candidato del PRI, Labastida (con 36%), reconociera su derrota, pero éste no la digería. Zedillo no dudó en aparecer en TV y reconocer que su partido -que gobernaba desde 1929- resultó perdedor. Su candidato no lo perdonó. Seis años atrás Zedillo ganó la presidencia (50%) a Diego Fernández de Cevallos (27%). Del primer debate presidencial, en la encuesta telefónica que levantó la Oficina de Presidencia de la República, el 54% dio por ganador a Diego, el 17% a Zedillo. Luego los medios redujeron la presencia de Diego, y el presidente Salinas y el PRI impidieron un ulterior debate. Siendo declarado presidente electo, Zedillo propuso a Diego ser Procurador General de la República. El CEN del PAN pidió a Diego no aceptar y, en cambio, envió a Zedillo una terna a considerar para Procurador, con los nombres de Antonio Lozano Gracia, Fauzi Hamdan y el mío; en disposición a asumir tareas públicas. Al presidente electo no gustó se impidiera a Diego aceptar. En víspera de tomar posesión optó por Antonio Lozano, quien después me ofreció dirigir el Instituto Nacional para el Combate a las Drogas, lo que no acepté. Con el presidente Zedillo se concretaron, entre otras reformas, la del Poder Judicial -creando el Consejo de la Judicatura y renovando la totalidad de ministros de la Suprema Corte- y la electoral, que concluyó la ciudadanización del IFE y mayor equidad en los procesos electorales, incluso en medios de comunicación. En la elección intermedia de 1997 el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados; las oposiciones fueron contrapeso efectivo del Ejecutivo. Entonces Zedillo nos invitó a desayunar en Los Pinos al coordinador de los diputados panistas, Carlos Medina Plascencia, y a los subcoordinadores Francisco Paoli Bolio y a un servidor, para informarnos de la injerencia del narcotráfico en las elecciones de municipios de la “tierra caliente” de Michoacán; arrebataron cargos de tesorería, obras públicas y seguridad municipales. Consideró contenerlo mediante más financiamiento público a los partidos, auditable, transparente; y así evitar los financiera el narco. Los diputados del PAN desahogamos en parte nuestra agenda legislativa: fortalecimiento del ámbito municipal, la autonomía del Banco de México, o de la Auditoría Superior de la Federación. Por indicación del presidente del PAN, Calderón, destrabé ahí aprobación a los presupuestos de 1998 y 1999. Este lunes 20 asumió el gobierno de EU la oligarquía de ultrarricos del provocador Trump. México está expuesto a tragedia: polarizado; sin diálogo sino monólogo de Palacio ya más de seis años; sin seguridad, ni tribunales autónomos. Procede convocar a un gran acuerdo nacional. Dejar de ser subpresidenta, gobernar con autoridad; enviar iniciativa al Congreso para pausar la reforma judicial. Y sin patrioterismo, evaluar con los distintos liderazgos sociales y políticos nuestras fuerzas y debilidades, para asumir los retos y oportunidades. Y encarar amenazas internas y externas. Sin categoría democrática no podremos.

Leer más

Columna Diario de Campo

Lista de Año Nuevo 2 Luis Miguel Rionda (*) Continúo enlistando mis motivos de reflexión por el año que inicia. Mencioné antes la violencia social que no cede, el deterioro del estado de derecho, la regresión autoritaria y la crisis económica por venir. La quinta de mis preocupaciones es, inevitablemente, el inicio de la segunda gestión presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos. Es un mal inicio para un año que ya se anunciaba mal. Ya conocimos el talante inmoderado de este personaje, sus prejuicios políticos y raciales, su desprecio a las formas democráticas, y su soberbia en el trato hacia el resto del mundo, con la única excepción de Rusia. Para el magnate anaranjado, México no es más que un incómodo traspatio por donde se cuelan migrantes indeseables, todos delincuentes, retardados, drogadictos y holgazanes, por no mencionar el agravante de ser morenos y hablar dialectos del español. Él ya “dobló” antes a los líderes mexicanos, y lo piensa repetir. De nuevo convertirá a las fuerzas armadas mexicanas en parte de su patrulla fronteriza, y nos obligará a replantear en peores términos el T-MEC, si es que no nos expulsan del mismo. Tendremos al peor de los vecinos en el peor de los momentos. La sexta es el hundimiento de la educación mexicana. No hemos aprendido que la mejor estrategia para el desarrollo social es la formación intensiva de capital humano, como lo hicieron Corea, Singapur, China y la India. El gobierno actual insiste en ideologizar los contenidos educativos y eliminar la formación de saberes y competencias pertinentes. La pomposamente llamada Nueva Escuela Mexicana ha alterado los planes de estudio para convertirlos, en palabras del pedagogo Gilberto Guevara Niebla, en “una prédica plagada de inconsistencias, oscuridades, enigmas y contradicciones, producto de la arbitrariedad en el uso del lenguaje y –yo agregaría— de los tropiezos propios de ciertas mentes crípticas. Hay un rechazo sistemático a las reglas, a los valores y a las leyes, de tal modo que la narración se hace desde un contexto vacío de normatividad.” (“La NEM entre líneas”, https://t.ly/USk7v). No hay interés en el desarrollo de la persona como individuo informado, crítico, participativo, asociativo y demandante. Se apuesta a la llamada “comunidad”, una entelequia colectivista, diversificada al extremo, pretendidamente revolucionaria y románticamente utópica. Olvidémonos ya de los saberes científicos; ahora lo que priva es la sabiduría arcana de los pueblos del neolítico prehispánico. De nada sirve la lectura de comprensión, la aritmética aplicada, la lógica cartesiana, el escepticismo como método. Las ciencias de la naturaleza y de la sociedad pierden terreno ante la emergencia del dogmatismo, la ideología, el apriorismo y el esoterismo. No es de extrañar la escasez de medicamentos y la crisis del sistema de salud, si el propio gobierno promueve los conocimientos “alternativos” basados en la fe y las buenas vibras. Seguiremos enumerando la próxima semana… (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

Leer más