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A la Manif…! Luis Miguel Rionda (*) París es una ciudad a la que le tengo un especial aprecio. Pude vivir ahí durante mi adolescencia, entre 1977 y 1978, gracias a que mi padre obtuvo una beca para realizar su doctorado en España. Hizo sus cuentas y me llevó consigo, yo recién egresado de la prepa. No quise quedarme con él en España, porque yo quería estudiar en Francia. Así lo hice durante un año, y cursé dos semestres de las carreras de Sociología y Antropología. La primera disciplina la cursé en la Universidad de Vincennes (París VII), un centro de estudios muy conocido por la movilización permanente de sus estudiantes y profesores. Ahí enseñaban Michel Foucault y muchos intelectuales radicales que habían participado en el mayo francés de 1968. Con demasiada frecuencia se interrumpían las clases porque los líderes estudiantiles llamaban, con altavoz en mano: “à la manif, à la manif !” Y a la calle… Me tocó participar en algunas marchas; no terminaba de entender bien las causas, pero se gritaba a favor de los derechos de todos los pueblos oprimidos del momento: “Vive le peuple saharaoui!”, por ejemplo. No tenía idea yo (ni muchos compañeros) del objetivo, o siquiera dónde se ubicaba ese pueblo, pero igual gritábamos. Puedo decir que aprendí a manifestarme en las calles de París. Una costumbre que no he abandonado, y que practico cuando considero necesario. Me inspiraron mucho las historias de las barricadas revolucionarias de 1789, o la heroica resistencia de los comuneros de 1871. Evidentemente, gocé la lectura de Los Miserables de Víctor Hugo. Una ciudad que ha sido una escuela de libertad y ciudadanía. Por cierto, tengo hoy en casa a un querido visitante de esos tiempos: mi amigo Pedro Adrián González, americano, pero ciudadano del mundo y habitante de París desde hace medio siglo. Ambos compartimos nuestra preocupación por lo que está pasando hoy en esa ciudad, sobre todo a partir de las marchas del 17 de octubre. Las viejas causas libertarias parecen haber pasado a un segundo plano y ahora se abrazan motivaciones que se antojan inmediatistas o superficiales, como el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos. Parece desproporcionado que a partir de estas querellas se provoque violencia, saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía en varias ciudades, como Limoges, cuyo hermoso ayuntamiento fue consumido por un incendio devastador provocado por algún bloque negro. Hubo dos mil 500 detenidos, en particular jóvenes hijos de inmigrantes, que no han sabido integrarse a la sociedad que les ha brindado hospitalidad, y la violentan. Macron está rebasado. Llamó a la calma y condenó la violencia, pero no declaró periodo de emergencia. El Estado francés, cada vez más sofocado por una deuda impagable, producto del dispendio de recursos para sustentar su régimen de bienestar, con subsidios a sectores improductivos y pensionados al alza, parece atrapado en su propia demagogia. La realidad económica se impone, y posiblemente beneficie a los radicales de derecha (Reagrupamiento Nacional, con Marine Le Pen) o izquierda (Francia Insumisa con Jean-Luc Mélenchon) en las próximas elecciones presidenciales del 18 de abril. La coalición centrista Ensemble de Macron no tiene posibilidades (https://t.ly/7bsup). Las crisis favorecen a los extremos, y eso se ha confirmado en América Latina con las últimas mudanzas hacia opciones de derecha trumpista. Tiempos difíciles para las libertades…             (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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El becerro egoísta 2 Luis Miguel Rionda (*) Seguimos reflexionando sobre los resultados de la encuesta Latinobarómetro 2026. Es llamativo que cuando esta herramienta comenzó a aplicarse en la región la popularidad del orden democrático era mayor: un 65% lo consideraba el mejor esquema político posible. Hoy sólo lo afirma un 52%. Hay un evidente desgaste de su prestigio social, debido a muchos factores que el informe identifica “con la pandemia, el agotamiento económico de la década de 2010 y los estallidos sociales de 2019 en Colombia, Chile y Ecuador” (https://t.ly/k8BUG). El mayor apoyo se ubica en países como Argentina (73%), Uruguay (64%), Costa Rica, Chile y Venezuela (63% cada uno). Estos países han transitado por regímenes autoritarios de izquierda, pero también de derecha. Es esperable que suspiren por recuperar las sociedades abiertas (Popper) que garantiza el liberalismo. En cambio, los ciudadanos de Guatemala (35%), Brasil (41%), Honduras (42%) y Ecuador (43%) experimentan un evidente desencanto con la democracia. El caso paradigmático es El Salvador, donde el autoritarismo ha dado buenos resultados sin importar las violaciones a los derechos humanos. La simpatía democrática cayó del 68% en 2009 al 28% en 2018. Esto explica el ascenso al poder de Nayib Bukele el 1 de junio de 2019, y su reelección en 2024 con el 85% de los votos (https://t.ly/AKsp1). En México, en dos años decayó el respaldo a la democracia del 49% en 2024 al 45% en 2026. Y la indiferencia sobre el tipo de régimen político creció del 22% al 30%. Quienes consideran a la democracia como el mejor sistema, pese a sus problemas, decayeron del 74% al 53%. Y los que se sienten satisfechos con este orden cayeron del 50% al 30%. Asombroso: a los mexicanos se nos ha olvidado el enorme costo humano que significó la “dictadura perfecta”, esa que con tanto esfuerzo expulsamos del poder a punta de votos, participación, vigilancia ciudadana, competitividad, alternancias y fortalecimiento institucional entre 1994 y 2018. Hace unos días y sobre la encuesta publicó Pepe Woldenberg en su columna semanal: “En México no entendemos siquiera lo que es la democracia, aunque todo mundo hable de ella y se cubra con sus ropajes. Al parecer, se trata de una noción evanescente buena para todo y para nada. El 46% consideró que ‘la democracia puede funcionar sin partidos políticos’, el 40% dijo que ‘la democracia puede funcionar sin parlamento’, el 42% ‘que puede funcionar sin oposición’ y el 28% que ‘puede funcionar sin elecciones’. Es claro que franjas numerosas de conciudadanos no saben lo que la democracia es o debe ser.” (“Reprobados”, https://t.ly/vCC7Z). Es triste reconocerlo, pero padecemos un enorme déficit de cultura cívica (Almond & Verba), aderezada con la precariedad de los ingresos familiares ¾que favorece la clientelización de los ciudadanos¾, y la imposición simbólica de la figura de proveedor paternal en el liderazgo del nuevo partido hegemónico. Es triste, pero vamos como los cangrejos…             (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguel

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El Becerro egoísta Luis Miguel Rionda ( Parece que la “Era Trump” se está traduciendo a nivel mundial en una deriva autoritaria derechista en su variedad populista. Los otros autoritarismos, los de izquierda woke, están haciendo agua al verse incapaces de garantizar, como antes lo hacían, los derechos sociales que caracterizaron al Estado benefactor. Vemos, por ejemplo, lo que sucede en España, donde las clases medias ilustradas habían otorgado por décadas su apoyo al PSOE y adláteres gracias a la capacidad del Estado de proveer satisfactores subsidiados. Eso ya no sucede, no se puede. El perfil demográfico de ese país, como el de otros muchos, ha cambiado las condiciones que habían favorecido una política de transferencias no productivas, y ahora se reacciona con indignación ante nuevas realidades como la carencia y carestía de la vivienda, la gentrificación, el paro creciente y el desánimo generacional ante el futuro. En América Latina experimentamos algo similar, aunque con dimensiones y protagonistas diferentes. Tenemos elementos objetivos para tomar el pulso del ánimo general, y las nuevas tendencias hacia el autoritarismo conservador criollo, como vimos en Argentina, Perú, Colombia y, al parecer, pronto Brasil. Esos indicadores objetivos los encontramos en la nueva encuesta subcontinental del consorcio Latinobarómetro (https://t.ly/a8hEw). Su informe recién dado a conocer se denomina “¿Está en crisis la democracia liberal en América Latina?”, y ahí se analiza la evolución de las actitudes políticas, económicas y sociales de los latinoamericanos durante los últimos 31 años (1995-2026). En suma, se detalla cómo, aunque los ciudadanos de la región siguen valorando a la democracia y al régimen de libertades como vías aspiracionales hacia utopías sociales, han aprendido a desconfiar profundamente de sus élites partidistas, parlamentarias y de gobierno. La corrupción imparable de esas élites es la razón profunda de esa desconfianza. Se ha aprendido, a la mala, que los liderazgos mesiánicos, envueltos en su retórica solidarista y demagógica, siempre encubren intereses personalistas y de grupo que se traducen con el tiempo en el enriquecimiento escandaloso de las élites “revolucionarias”, “transformadoras”, “libertadoras”, fidelistas, chavistas, obradoristas y demás etiquetas de evangelización. La encuesta Latinobarómetro se basa en 9,207 entrevistas presenciales en 17 países latinoamericanos, levantadas entre el 7 de mayo y el 17 de junio de 2026. En México se realizaron 1,200 entrevistas. Destaca que el 52% de los participantes considera a la democracia como el mejor orden de gobierno, pero también declararon en la misma proporción que no les importaría que se impusiera un gobierno autoritario si resolviera los problemas del país. En 2002 esa proporción era del 44%. Además, un 63% considera que es aceptable cierta dosis de «mano dura» gubernamental. Y aquí lo preocupante: el 76% de los latinoamericanos declara que no se siente representado por su parlamento. En 2015 esa proporción era del 70%. Sólo un 15% confía en los partidos. Peor: solamente el 15% de los encuestados dice que puede confiar en las demás personas. Solamente el 26% considera que el Estado ha hecho algo o mucho por ellos y sus familias durante los últimos tres años. Es el mejor incentivo para voltear a ver a otros actores autoritarios, también populistas pero adoradores del becerro de oro del egoísmo acumulador. Continuaremos…               (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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De nuevo en el Foro Luis Miguel Ríonda (*) El miércoles pasado se instalaron los Consejos Locales del Instituto Nacional Electoral en todo el país. En total 32 consejos, conformado cada uno con seis consejeros, el o la consejera presidente (vocal ejecutivo local), y las representaciones de los ocho partidos políticos nacionales. El Guanajuato se instaló puntual a las 11:00 horas, en el edificio propio del INE en la capital. (Por cierto, estos edificios propiedad del INE en algunas entidades y distritos fueron parte de un ambicioso programa inmobiliario que buscaba economizar el enorme gasto en rentas que ejerce el instituto: al menos 332 inmuebles, más lo que ocupan las oficinas centrales. Así se logró la donación de inmuebles y terrenos por parte de autoridades locales y la construcción de varias sedes, entre ellas la de Guanajuato, ubicada en la colonia Cúpulas, que se construyó en 2012. Desgraciadamente los recortes presupuestales que sufrió el instituto durante el sexenio de Peña Nieto, y sobre todo de López Obrador, han obligado a detener o retardar varios proyectos, incluso el de la ampliación de las oficinas centrales en 2017. Tuve el gusto de participar en la inauguración de la sede donde sesionamos ahora, acompañando a Leonardo Valdés). Me llamó agradablemente la atención que la Junta Local Ejecutiva está integrada únicamente por mujeres, todas funcionarias competentes, producto del Servicio Profesional Electoral Nacional, la cantera de especialistas electorales más importante del continente. Me da aliento porque estoy convencido de que las damas son más honestas y esforzadas –en general—que muchos caballeros. Ni modo. Yo colaboré con el viejo IFE como consejero local en las elecciones de 2000, 2003, 2006 (¡huy!), 2009 y 2012. Acompañé a varios vocales ejecutivos: Carlos Guerra, Gerardo Hernández, Antonio Manjarrez, Alejandro Scherman y Jaime Juárez: puro machín, pero eficaz. Fueron 15 años muy estimulantes, en los que participamos en la construcción de una virtuosa institución, garante de comicios transparentes y equitativos. Un aporte de México para el mundo democrático. Pude ahora saludar a muchos antiguos trabajadores y amigos que se mantienen en activo en la Junta, a pesar de que el INE se ha desprendido de alrededor del 15% de su capital humano desde el arribo de Guadalupe Tadei en 2023. Me duele observar cómo esta institución meritoria se ha colonizado mediante la imposición de consejeros generales cercanos a la 4T. Pude observar de primera mano el desaseo de la selección del 2023, porque participé. Relaté el cochinero en dos artículos que publiqué entonces (“Trampas” 10/03/2013, e “INE, selección accidentada” 17/03/2023). Luego empeoró con la reciente perpetración del 22 de abril, cuando tres nuevos reclutas consolidaron la mayoría morenista en el Consejo General. La sesión de instalación transcurrió sin mayores desplantes. Consejero y representantes expusimos los posicionamientos políticos pertinentes. Yo leí un comunicado enérgico que me compartieron de la representación nacional de SOMOS. Todo bien. Y sucedió lo previsible: el bisoño representante de Morena hizo méritos ante sus superiores en el partido, y se lanzó contra el Prian. Los representantes de estos partidos lo zarandearon y hasta ahí la cosa. Yo espero que los participantes en esa herradura democrática asumamos nuestras responsabilidades particulares, priorizando el interés común. Hay muchos retos en lo inmediato, y debemos asumir la competencia por los votos ciudadanos con altura de miras. Como consejero intenté siempre ejercer el diálogo y la tolerancia hacia la contraparte; quiero creer que como representante no abandonaré el privilegiar los oídos por sobre la lengua. (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Los Adelantados   Luis Miguel Rionda (*) En la próxima elección federal se calcula que se renovarán alrededor de veinte mil posiciones de poder o representación en los tres órdenes de gobierno en el país. La mayor parte corresponde a cargos plurinominales en los municipios y los legislativos. Pero hay cargos uninominales de gran importancia como las 17 gubernaturas y las diputaciones de mayoría. Es, sin duda, un proceso enorme que involucrará los afanes de ocho partidos políticos nacionales, 69 partidos locales (cálculo de ChatGPT), un número indeterminado de candidatos independientes, 32 organismos electorales locales y el INE. Cien millones de electores, dentro y fuera del país, de los que es previsible que participe desde el 53 al 55%. El proceso comenzó en la primera semana de este mes. Algunos partidos nacionales no han esperado los tiempos legales, y están ya sumergidos en la dinámica de las competencias internas por la asignación de las llamadas “coordinaciones”, para salvar a la patria, la familia y la libertad, o bien para defender a la transformación y la soberanía. Puros membretes para defraudar a la ley electoral. Las comisiones electorales internas de Morena y el PAN han diseñado esquemas barrocos y oscuros que imponen sobre sus aspirantes encuestas secretas, recolección incierta de firmas, consultas misteriosas, focus groups arcanos, la 3 de 3, las protestas de decir verdad… Con todo, ya se están ventilando nombres en varias entidades del país, entre ellas Guanajuato. Por supuesto, ya afloraron las inconformidades y los agravios. Lo exuberante de los procesos induce a la desconfianza, y el déficit de transparencia provoca suspicacias, que considero explicables. En muchos casos parece evidente que las florituras de la selección de esas coordinaciones esconden el ejercicio soterrado del tradicional dedazo de los líderes “morales” o burocráticos. El PAN pretendió ponderar el liderazgo social por sobre la carrera partidista. Para ello, se definieron criterios y mecanismos, pero que despiertan dudas sobre los indicadores concretos que utilizaron para definir quién tiene capital social y quien sólo trayectoria institucional. No me disgustan algunos de los nombres difundidos, en particular el coordinador para Guanajuato capital, quien es el único personaje con la potencia moral para eventualmente enfrentar y desplazar a la dinastía caquistocrática y venal que se ha embutido en el gobierno local. Es una buena señal por parte de ese partido, aún hegemónico en nuestra entidad, pero que se ha dejado apestar por los oportunistas rapaces de siempre. Y el otro partido avivado, Morena, exhibe los estertores de la intoxicación del poder: divisionismo, tribalismo ¾ése que decían desterrado¾, caciquismo y canibalismo. Los ismos tradicionales de una izquierda de nylon. Es triste testimoniar cómo el progresismo solidario de los movimientos populares de los años setenta y ochenta, así como la vocación democrática de los primeros partidos de corte socialista (PSUM, PMT, PMS), hayan sido avasallados por el zombi del populismo echeverrista y hayan engendrado el nuevo Leviatán mexicano.               (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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Incompetencias Luis Miguel Rionda (*)     La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicó los resultados de su prueba PISA (Programme for International Student Assessment, Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) el 8 de septiembre pasado. Esa prueba se aplica cada tres años a chicos de 15 años, y evalúa sus competencias en los campos de la lectura, las matemáticas y las ciencias. No hubo sorpresas; más bien se confirmó que a nivel global hay un evidente deterioro a partir de la pandemia, que se mostró en los resultados de 2022 y se profundizó en 2025. En el conjunto de los 35 países de la OCDE hubo menoscabo en matemáticas y, sobre todo, en capacidad de lectura, mientras que en ciencias el índice se mantuvo relativamente estable. La OCDE informa que 2025 registró los resultados promedio más bajos de toda la historia de PISA en esos tres dominios fundamentales (https://t.ly/dzDLR). En matemáticas hubo una pérdida promedio de nueve puntos, al bajar de un índice de ≈472 a 463 entre 2022 y 2025. En lectura fue peor: 14 puntos menos, de ≈475 a 461. Por su parte, los chicos mexicanos lograron apenas 388 puntos en matemáticas en este año, muy abajo del promedio de la OCDE; además se perdieron siete puntos con relación al resultado de 2022. En lectura les fue un poco mejor: 395 puntos, contra 408 de tres años antes; siete puntos menos. La OCDE retrocede, sí, pero México se hunde. El desempeño de los chicos mexicanos en matemáticas ha sido variable. El índice subió de 385 puntos en 2003 a 419 en 2009, una mejora de 34 puntos en sólo seis años. Después se invirtió la trayectoria: 413 en 2012, 408 en 2015, 409 en 2018, 395 en 2022 y finalmente 388 en 2025. Es decir, entre el máximo de 2009 y 2025 se perdieron 31 puntos. La situación es distinta en la capacidad de lectura. México comenzó con 422 puntos en 2000, cayó a 400 en 2003, se recuperó hasta 425 en 2009, y posteriormente inició un descenso gradual hasta llegar a 408 en 2025. El resultado actual está 17 puntos por debajo del máximo de 2009 y 14 por debajo del registrado hace 25 años. Se puede identificar tres periodos: mejora entre 2003 y 2009, estancamiento entre 2009 y 2018, y deterioro entre 2018 y 2025, especialmente en matemáticas (https://t.ly/0tro1 con análisis de ChatGPT). La capacidad de traducir la realidad en abstracciones aritméticas o lingüísticas es lo que nos diferencia del resto de las especies animales. Si un adulto alfabetizado es incapaz de comprender lo que lee, es inepto para absorber ideas complejas. Si no puede aplicar un razonamiento aritmético mínimo a su vida cotidiana, caerá en equivocaciones elementales en su economía personal y doméstica, y en el ejercicio de cualquier oficio. Por su parte, el pensamiento científico evita caer en las trampas del fanatismo, la superstición y la intolerancia. Este es el mayor reto que enfrenta nuestro país: desarrollar su capital humano. Aparentemente el gobierno federal parece haber recibido el mensaje. En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 se prevé un incremento del 6.6% real (10.1% nominal) al gasto de la SEP, así como un 9.5% real a la SECITHI (Ciencia y Tecnología) (https://t.ly/OkVq2). Esperemos que esa inversión no se destine a la compra de voluntades sindicales o a las ocurrencias ideológicas de la Nueva Escuela Mexicana.             (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Nubes de humo Luis Miguel Rionda (*) Los informes de gobierno de los mandatarios mexicanos han sido, desde su origen en tiempos de Guadalupe Victoria, un ritual propiciatorio cuasi mágico pleno de autoelogios, enaltecimiento cortesano y adulación servil hacia la figura central del presidente o del gobernante respectivo. Recuerdo bien los elaborados ceremoniales del “día del presidente” en los años setenta y ochenta, con Díaz Ordaz, Echeverría o López Portillo. El día era feriado nacional. Las calles del centro de la CDMX y el Zócalo se cerraban para contener enormes contingentes de obreros, campesinos y empleados, todos acarreados, que hacían enormes vallas humanas para delimitar el recorrido triunfal del señor presidente en su elegante automóvil descapotado, desde donde saludaba, afable, a los agradecidos gobernados en medio de una lluvia intensa de confeti tricolor.   Por cierto, la historia del vehículo fue interesante: se trataba de un Mercedes‑Benz 300 descapotable 1959, la gran berlina de representación 300d Cabriolet D, serie W189, conocida también como el “Adenauer”. Era un automóvil negro, de cuatro puertas, larga distancia entre ejes y amplio espacio trasero, que permitía al presidente viajar de pie, portar la banda presidencial y saludar al público. Lo emplearon Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y, todavía, José López Portillo. También transportó a John F. Kennedy durante su visita a México en 1962 (https://t.ly/osKoA).   Luego hubo un Lincoln Continental descapotable de 1976. Fue un obsequio de Jimmy Carter a José López Portillo, y se volvió el automóvil ceremonial más reconocible de presidentes posteriores, especialmente durante los años ochenta y noventa (https://t.ly/xtTpD).   Todo fue felicidad hasta que a Porfirio Muñoz Ledo, como diputado opositor, se le ocurrió interpelar al presidente Miguel de la Madrid en su último informe el 1 de septiembre de 1988, poco tiempo después de las polémicas elecciones presidenciales de ese año. Ahí se acabó el “día del presidente”. A partir de entonces los ejecutivos no se atreven a pisar el salón del pleno de la Cámara; es más, ni siquiera acercarse. El “diálogo republicano” entre poderes se convirtió en un trámite burocrático de entrega-recepción de un documento con el “estado de la administración pública nacional”, de manos del secretario(a) de gobernación, que suele escabullirse, como hizo Rosa Isela, para evadir los cuestionamientos de los grupos parlamentarios.   El “mensaje político” presidencial desde Palacio Nacional de este martes primero ha sido el peor que yo recuerde. Pleno como nunca de lugares comunes, mentiras abiertas, información parcializada, descalificaciones sistemáticas y una actitud defensiva y paranoide, me pareció un esfuerzo de justificación de lo evidente: el marasmo, crisis y canibalismo de la 4T. La presidenta Sheinbaum involucionó hacia los gestos y expresiones propios de aquellos presidentes de la era posrevolucionaria. Muchas de sus expresiones las escuché de voz de Díaz Ordaz: engoladas, plenas de retruécanos fosilizados, muletillas vacías y clichés desgastados de la Revolución Mexicana, hoy Revolución de la Conciencias.   La plataforma independiente de Verificado calculó que, de 21 afirmaciones en el mensaje revisadas, nueve resultaron verdaderas, seis falsas, tres imprecisas, dos engañosas y una inverificable (https://t.ly/tRTJu). Así se construye la utopía: con base en nubes de humo.            (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Arsénico y encaje Hace 74 años un pequeño grupo de entusiastas actores universitarios, todos alumnos de la Escuela de Arte Dramático de la muy joven Universidad de Guanajuato, bajo la dirección del maestro Enrique Ruelas Espinosa, representaron la comedia teatral de Joseph Kesserling denominada “Arsénico y encaje” (Arsenic and Old Lace, 1939, estrenada en Nueva York el 10 de enero de 1941, https://t.ly/7wqQm). La fecha del debut en el Teatro Juárez de Guanajuato generalmente aceptada es el sábado 9 de agosto de 1952. Así lo informó el periódico El Estado de Guanajuato en su edición del día 2 anterior. De esta manera se estrenaba una agrupación teatral que se convirtió en símbolo y distintivo de una universidad, una ciudad e incluso un estado. El Teatro Universitario de Guanajuato emergió de entre las entrañas de esta complicada urbe serrana, personalizado en profesores, estudiantes y gente común que aspiraban a superar el hastío de la cotidianidad provinciana. Con la fuerza de la cultura, Guanajuato capital superó la depresión social y económica en la que se hundió después de la Revolución y la Cristiada. El crítico teatral Armando de María y Campos publicó una excelente reseña en su columna “El Teatro” del periódico Novedades (1953, https://t.ly/sCqoN). Así comienza: A fines de julio de 1952, los tranquilos habitantes de la ciudad de Guanajuato, capital del estado, pudieron ver pegadas a la entrada de los cuatrocientos sesenta y nueve callejones en que se fracciona aquella maravillosa ciudad, que parece construida por un fabricante de rompecabezas que se hubiese vuelto loco, unas tiras pequeñas, impresas en papel verde con la siguiente leyenda: “Si quiere conocer los secretos de las hermanitas Brewster, del misterio del arsénico en el vino de frutas y el de las tenebrosas esclusas en el canal de Panamá, vea Arsénico y encajes, la comedia moderna más espeluznantemente graciosa, presentada por los alumnos de arte dramático de la Universidad de Guanajuato”. Lugar de cita: Teatro Juárez. Día: 26 de julio [sic] […]. Y continúa: Media ciudad acudió al viejo y magnífico coliseo, como hace cincuenta años lo hacía para presenciar una exhibición de cuadros plásticos titulados La taza de té, o representaciones de piececillas iberas en boga, como Levantar muertos, Zaragüeta o Los pantalones. A esta representación de la divertidísima comedia del norteamericano J. Kesserling […] siguió otra, también teatro lleno, los días 9 y 10 de agosto. El 13 y 14 se trasladó el grupo a León, bajo los auspicios, creo, del Ayuntamiento, y representó Arsénico y encajes en el Teatro Doblado leonés, la segunda vez en función doble, para que todo el público que deseaba ver la actuación pudiera hacerlo. El 15, los universitarios guanajuatenses volvieron a representar, esta vez en el Teatro Colonial, de Celaya, también en función doble. […] Las hermanas Abby y Marta Brewster fueron confiadas al talento y entusiasmo de Gloria de Martín del Campo y Flora Webb, que compusieron –particularmente la primera– dos tipos magníficos, muy bien sostenidos a lo largo de la obra. La señorita Clemencia Téllez en la Elena Harper, estuvo muy simpática y desenvuelta. La mejor interpretación, por lo impresionante, segura y sostenida, fue la que del Jonathan Brewster logró Manuel Martín del Campo, desfigurado según exigencia de la obra como un popular personaje de Boris Karloff. Magnífica voz, temperamento y afición, podían hacer de él, seguramente, un excelente actor. Eugenio Trueba, en el reporter Mortimer, actuó con agilidad y simpatía, y muy gracioso, manteniendo arriba su personaje, se mostró José Hernández en el Teddy-Roosevelt. El conjunto trabajó muy acoplado, y el resultado fue muy feliz para el director Enrique Ruelas. […] Una buena noticia: la obra se representará nuevamente hoy viernes y mañana sábado, en el mismo escenario: el Gran Teatro Juárez. Ahora dirigida por el tercer director del ensemble: Hugo Gamba.           (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Libertad de expresión amenazada Luis Miguel Rionda (*) La iniciativa que publicó la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones el 24 de julio pasado, referida a establecer “Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias”, sigue causando fuertes controversias entre la clase política hegemónica y los medios y comunicadores serios. Actualmente está sujeta a consulta, que concluirá el 21 de agosto próximo. Un ejercicio, por cierto, no vinculante; es decir, inútil. Lo más probable es que se ignoren las observaciones críticas, y que se publique una versión edulcorada. La presidente de la República no ha mostrado objetividad o prudencia. Se ha manifestado abiertamente en favor de que los medios establezcan comisarios, perdón, defensores de las audiencias que juzguen cuáles expresiones contienen información veraz, cuáles son post verdades, cuáles representan opiniones ecuánimes, y cuáles son prejuicios maliciosos contra el régimen. Le apuestan a la autocensura y al cerco de las voces críticas, como ya está sucediendo en muchos medios de comunicación importantes. La campaña de desprestigio y persecución contra las voces disidentes se hizo lastimosamente evidente el miércoles pasado, cuando Luisa Alcalde, sucesora devaluada de la Vilchis en La Mañanera, hizo pública una larga lista negra de comunicadores y opinadores que forman parte de un oscuro complot en contra del régimen del pueblo bueno. Muchos de ellos van a sufrir consecuencias difíciles de prever; incluso el riesgo a su integridad, como ya les ocurrió a 19 periodistas asesinados en lo que va de esta presidencia (Animal político, https://t.ly/pyhDw). La libertad de expresión en México está consagrada en el artículo 6º de la Constitución: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado.” El artículo 7º mandata: “Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. No se puede restringir este derecho por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares…” Y el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Pero los actuales líderes del Estado mexicano asumen que este derecho humano no puede abandonarse en las manos de los ciudadanos comunes, siempre bisoños y crédulos; por lo que se debe “tutelar” mediante oficiales intérpretes de la verdad y la mentira. Esto vulnera la libertad de información, pues se les sustrae a las audiencias su derecho a optar libremente por las fuentes de su preferencia. El Estado tiene obligación de facilitar la información, y que esta sea veraz y verificable. No tiene el derecho a descalificar y demonizar a opinadores inconvenientes, ni a imponer censores internos. Los servidores públicos deben mantener una piel dura ante la crítica, por muy mordaz y malintencionada que esta sea. Parafraseo a Miguel Alemán: ante la libertad de expresión, es preferible tolerar sus excesos que limitar sus alcances (https://t.ly/Gu9VL).           (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Columna Diario de Campo

Tiempos Electorales Luis Miguel Rionda (*) Tanto en el nivel nacional como en el local las aguas de la política electoral se están agitando aceleradamente, violentando la ley. Los apretados tiempos que hoy rigen en la legislación electoral mexicana fueron impuestos por la reforma constitucional y legal del 2007-2008, que respondió fundamentalmente a las exigencias del entonces gran protagonista de oposición, Andrés Manuel López. Antes, las campañas comenzaban al día siguiente de la aprobación del registro de las candidaturas, y terminaban tres días antes de la jornada electoral. Por eso, las campañas federales formales podían durar hasta seis meses. La reforma las limitó a 90 días en elección presidencial y 60 en elección intermedia. Estas medidas restringieron las libertades de expresión política y de búsqueda de aspiraciones electorales, y fueron totalmente oportunistas y artificiales. En una democracia madura, los políticos pueden hablar siempre de política, de su oferta e intereses. Aquí ya no. La ley general prohíbe los “actos anticipados de campaña”, pero los define de manera difusa y confusa: son todas las expresiones que “llamen expresamente a votar a favor o en contra de una candidatura o partido”; o que “soliciten cualquier clase de apoyo para contender por una candidatura o en favor de un partido político” (LGIPE, artículo 3, numeral 1, inciso a). Es sumamente fácil evitar ambas condiciones. La propaganda, las concentraciones, los recorridos, las apariciones en medios y demás actos públicos son simples “ejercicios de trabajo territorial” (como ahora hace Andy), difusión o capacitación políticas, comunicación ciudadana, o publicidad para promover un libro, una revista, un cumpleaños… No solo es difícil enmarcar esos “actos anticipados”; también es casi imposible documentar y denunciar alguno. Las quejas legales chocan con una autoridad que no actúa de oficio, con que la carga de la prueba recae sobre el quejoso, con interpretaciones jurídicas obtusas, y con que es muy difícil obtener testimoniales por temor o interés. En la práctica, sólo los partidos políticos dotados de equipos competentes de abogados electorales pueden aspirar a tener algún éxito ante la autoridad administrativa; que luego es impugnado, y con frecuencia, bateado. La legislación actual incentiva el fraude a la ley. En los hechos, la política se define por la necesidad pragmática de generar opciones ante el electorado: construcción de candidaturas, imágenes públicas, renovación de liderazgos, circulación de élites, ascenso partidista… Esa posibilidad se restringe hoy a uno o dos meses de precampañas, que ciertamente no son suficientes para construir una candidatura de arraigo. Considero que la ley debe responder a la realidad, y no lo contrario. Los políticos deben trabajar todo el tiempo en construir su imagen pública, transparentar sus aspiraciones y acompañar las causas de la ciudadanía. El trabajo político no consiste sólo en la atención a las obligaciones burocrático-administrativas de la clase política en el poder o en la representación. Debe ser una acción permanente de comunicación y vinculación con los ciudadanos electores, mediante la cual se ayude a construir comunidad de intereses. No hablo, por supuesto, de clientelización con base en dádivas y promesas, sino de la construcción de una nueva ciudadanía. Es mi convicción.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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