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Carretera que divide   Luis Miguel Rionda (*) El asunto de la carretera de cuota Silao-Guanajuato, que desató una polémica entre la ciudadanía de la capital del estado con el gobierno del estado, ha escalado hasta la presidencia de la república. La presidenta Sheinbaum ordenó el pasado uno de abril, en su conferencia mañanera, que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes revise las condiciones de la concesión de dicha vía de comunicación. Esta carretera estatal fue inaugurada por el presidente Salinas el 6 de agosto de 1989, hace casi 37 años. Fue vista por la ciudadanía como una bendición que impulsaría la movilidad entre la capital del estado y su ciudad principal, León. Su pertinencia económica se reforzaba con la inminente inauguración del Aeropuerto Internacional del Bajío, en Silao, que tuvo lugar el 22 de febrero de 1990. Y fue Salinas quien, en concordancia con su afán privatizador de las carreteras del país, sugirió que la nueva vía fuese de cuota, a fin de recuperar la inversión. Sin embargo, el gobierno estatal anunció en voz del tesorero Raúl Almada Gaxiola, según recuerdo, que la carretera sería de cuota solamente por los siguientes quice años, para recuperar la inversión y redirigirla a otra carretera de cuota en Celaya. Así surgió la Dirección de Operación de Carreteras Estatales de Cuota, así, en plural. Todo parecía adecuado y racional. Nadie protestó, y comenzamos a pagar los dos pesitos por salir y entrar a nuestra ciudad. La carretera libre fue inventada, porque el trazo original fue absorvido por la de cuota. La nueva libre fue y es un galimatías en su trazo de dos carriles. Fue y es estrecha, tortuosa y peligrosa, y en buena parte ya es una vía urbana. La gran cantidad de accidentes mortales, sobre todo atropellamientos, han obligado a dotarla de topes y de cruces y puentes peatonales. La última vez que la tomé hice 45 minutos para llegar a Silao, a 23 kilómetros. Por la de cuota son 30 minutos, pero con seguridad. En fin, que la carretera de cuota debió liberarse desde el 2004, respetando el compromiso del último gobierno priísta. Pero en México las administraciones gubernativas se desentienden de los pactos de sus predecesores, y borran la historia, sin importar que afecten a los ciudadanos comunes. La carretera se convirtió en un gran negocio, al que apenas se le invirtió centavos en mantenimiento, para así tener la excusa perfecta. La concesión de último momento que perpetró el gobernador Sinhué Rodríguez en favor de una constructora leonesa y otra española remachó la puerta de entrada de la capital del estado. Sus habitantes seremos los prisioneros de nuestra casa, con una única salida decente al Bajío por los siguientes treinta o sesenta años, en los que tributaremos 76 pesos por entrar y salir diariamente como muchos hacemos por necesidad. El gobierno del estado ha respondido con paliativos ridículos, y acudiendo al recurso ofensivo de descalificar con propaganda mentirosa a los ciudadanos que hemos protestado públicamente. Hago votos por que la intervención de la federación saque a la luz los tratos oscuros que se adivinan detrás de este asunto, y que apuntan al exgobernante que hoy vive como millonario en Texas.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Seguimos Adelante Luis Miguel Rionda (* Se calienta el ambiente político nacional a cinco meses de arrancar el proceso electoral y a catorce de la jornada. Todos los partidos políticos despliegan estrategias propagandísticas, muchas ilegales, para posicionarse ante un electorado veleidoso, con cada vez menos reservas de votos duros, identitarios o ideológicos. El pragmatismo impone el imperio de la posverdad y la desinformación. Las dos intentonas de reforma electoral federal fueron patéticos partos de los montes, tal vez para nuestra fortuna. Las condiciones para la competencia se mantienen más o menos iguales a las del proceso 2024, pero seguramente las coaliciones se replantearán, en atención a escenarios locales cambiantes. Difícilmente se reeditará, tal cual, la alianza Sigamos Haciendo Historia, y mucho menos Fuerza y Corazón por México. Los fracasos en la reforma electoral resquebrajaron la unidad en la primera, y convencieron a los partidos rémoras de Morena que valen más por separado o con otras alianzas novedosas. Ya se habla de frentes unidos entre MC y el PAN, el Verde y el PAN, MC y el PT, el PRI con quien se apiade de él, etcétera. Los partidos nuevos —cuatro, si no los trampean en el INE o en el tribunal— no pueden coaligar, por lo que buscarán posiciones en distritos y municipios para alcanzar el 3% o más de los votos. En SomosMX hay gran optimismo, que espero no se convierta en gran desengaño. La tarea inmediata que se asume de aquí a junio es la de organizar las estructuras internas —comités municipales, estatales y distritales— para darle ordenación territorial a este enorme esfuerzo ciudadano, que hasta la fecha se ha desplegado de manera espontánea y con liderazgos naturales. Muy parecido a como nos organizamos en la #MareaRosa en los cuatro años anteriores. Hay que formalizar los flujos organizacionales internos, y tener claridad sobre las funciones de cada participante. En Guanajuato ya recibimos el 12 de marzo pasado la visita de Edmundo Jacobo Molina, miembro del Consejo Consultivo y encargado de educación política de SomosMX. Nos invitó a iniciar este proceso de autoorganización a partir de la emisión de criterios por parte del Consejo Nacional el siguiente 21 de marzo. Luego fuimos visitados este 24 y 25 por Emilio Álvarez Icaza, quien será representante del partido en el Consejo General del INE. Es un expositor extraordinario, y respondió con precisión y buen humor a todos los planteamientos y preguntas que se le esbozaron, ante auditorios a plenitud a donde acudieron docenas de personas muy preocupadas y motivadas. Guanajuato aportó más del 9.3% (32,500) del total de 349 mil afiliaciones de SomosMX en el país. Sólo fue superado por la CDMX y el EdoMex. Hay que considerar que la entidad posee el sexto padrón electoral más grande del país. En contraste, el PAN cuenta con una militancia de 17 mil 690 personas en la actualidad (https://www.rnm.mx/Padron). Con el delegado estatal del partido, Eduardo Bordonave, y el liderazgo de Alberto Cifuentes Negrete, estamos trabajando para cumplir exitosamente el objetivo de institucionalizar esta enorme fuerza ciudadana en Guanajuato.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Contra el Federalismo Luis Miguel Rionda (*) La insistencia del gobierno federal en meterle mano al sistema electoral nacional suena ya a una necedad que no encuentra fundamento más que en el deseo de imponer una voluntad que parece provenir de un rancho de Palenque. El llamado plan B tiene alcances mucho menores que su predecesor, afortunadamente, pero ahora es de temer que sus efectos se reflejen en el ámbito local, pues se pretende legislar sobre los órganos de representación estatales y municipales, con el pretexto de ahorrar recursos. Sabemos bien que a estos gobiernos de la llamada 4T poco les preocupa economizar el erario, cuando se trata de alguna de las ocurrencias del gobernante en turno. Nunca se había gastado tanto en transferencias y en obras mal planeadas como ahora, disparando la deuda pública a niveles nunca vistos: para fines de 2025 ya representaba más del 52.6% del PIB nacional, cuando en 2019 representó el 43.3% (https://t.ly/Dme5K). El prurito de ahorrar centavos en reducir ayuntamientos y congresos locales es sencillamente una mentira más. No se trata de racionalizar el gasto: más bien se busca acotar el poder y el alcance de las oposiciones, y consolidar la hegemonía monopartidista se que ha ido instalando desde las primeras reformas de AMLO. Para colmo, se pasa factura al endeble federalismo mexicano. Las entidades y los municipios se verán afectados en sus soberanías y en la organización política particular a cada uno. El centralismo pasa por encima de las constituciones estatales, del propio artículo 115 constitucional y las leyes orgánicas municipales. De una vez deberíamos abandonar la utopía federal y abrazar el centralismo al que son tan afectos los autoritarismos de izquierda. Hay un dicho que dice: “si no está roto, no lo arregles”. Eso vale para el sistema electoral nacional. Por supuesto que tiene muchas “áreas de oportunidad” –como ahora se dice–, pero son problemáticas que están bien diagnosticadas por las autoridades electorales tanto administrativas como jurisdiccionales. Una auténtica reforma electoral debería ser progresiva, potenciando las fortalezas y remediando las debilidades. No me refiero a gastar más, sino hacerlo mejor. La democracia no cuesta mucho: vale mucho, si es bien gestionada. Pero me parece que esa no es la prioridad en estos momentos, sino el control de los procesos y el alcance de los actores de las oposiciones. Rescato una propuesta que hizo pública Guadalupe Acosta Naranjo: si se quisiera fortalecer el federalismo, se buscaría reformar el Senado dejándolo en 128 senadores y haciendo que todos ellos fueran electos por representación proporcional en sus estados –no en las circunscripciones–. Así se respetaría el sentido federalista de ese cuerpo y se garantizaría la representación plural de las minorías políticas. Me parece una propuesta interesante, a la que sumaría que la Cámara de Diputados podría replicar ese modelo, eliminando las listas por circunscripción, asumiendo ahora la RP estatal. Hay muchas alternativas viables, si lo que se buscara fuera reforzar el federalismo.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiond

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Una Reforma inquietante 2 Luis Miguel Rionda (*) Resulta que la iniciativa de reforma política a nivel constitucional nació muerta. Y la causa principal residió en dos torpezas de origen: la intención de recortar los recursos para los partidos políticos, y el extraño mecanismo que se propuso para distribuir las 200 curules de representación proporcional (RP) de la Cámara de Diputados, que asignaba la mitad de las mismas a los “mejores perdedores”, es decir, entre aquellos “que no obtuvieron el triunfo en el distrito en el que participaron, ordenados porcentualmente de manera decreciente conforme a la votación distrital válida emitida de su propio partido en esa misma elección”, y las otras cien “por votación directa en cinco circunscripciones regionales, en donde se integrarán las diputaciones electas por las ciudadanas y ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero.” (artículo 53 constitucional). Fue una buena noticia que la iniciativa respetase la integración mixta de la Cámara de Diputados (tres quintos a la mayoría relativa y dos quintos a la RP), pero la nueva mecánica para la asignación de ésta dejaría fuera del juego a los partidos pequeños, en particular a los integrantes minoritarios de la 4T. La intención de esta medida fue “erradicar burocracias [partidistas] sobredimensionadas”. Es decir, reducirle a las dirigencias su capacidad de integrar las listas de RP con la aristocracia de oro en cada partido, y así obligar a los enlistados a hacer campaña en la circunscripción que les corresponda. Suena bien, pero las implicaciones serían enormes en un escenario competido y con escasez de recursos. El modelo todavía vigente favorece el multipartidismo. El que se propuso en la reforma nos acercaría al bipartidismo o al monopartidismo. Si sumamos que también se pretendía recortar los recursos públicos asignados a los partidos, del 65% de la UMA diaria multiplicada por el padrón electoral vigente, al 48.75% (una reducción de un cuarto), era evidente que se obligaría a los partidos sin acceso al erario a financiarse por vías extralegales o perecer de inanición. Sólo los partidos en los gobiernos podrían financiarse mediante desvíos o moches, o incluso exprimiendo a sus militantes en cargos públicos. Por supuesto estas dos no fueron las únicas razones para el rechazo generalizado de las oposiciones en la Cámara de Diputados. Fueron muchas, pero aquí resalto una: la intención de reducir el tiempo dedicado a la propaganda electoral en los medios de comunicación masiva (Radio y TV) de 48 minutos diarios, a 35. Una reducción de un cuarto. De por sí se han ido reduciendo los tiempos oficiales que los concesionarios deben ceder a la publicidad del Estado (https://t.ly/jr3Ay), con esta medida se podría fomentar que los partidos y candidatos acentúen la espotización y la chabacanería en su propaganda electoral. En realidad, se requiere lo contrario: ampliar los tiempos para fomentar la difusión de debates, entrevistas a profundidad, confrontación de ideas, etcétera. Esperaremos ahora al anunciado Plan “B” de la presidenta. No soy optimista: puede ser aún más dañino que la reforma abortada, pero ahora por caminos de terracería.       (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Una Reforma inquieta Luis Miguel Rionda (*) Finalmente se presentó la iniciativa presidencial ante el Congreso de la Unión, para impulsar una reforma político-electoral que nadie desea, más que la cúpula morenista en el ejecutivo. Once propuestas de modificaciones constitucionales que aún no permiten evaluar los alcances reales de la moción. Como siempre, el diablo se esconde en los detalles, y esos sólo podrán ser escudriñados cuando se dejen venir las reformas legales en los ordenamientos de la logística electoral: la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y sus casi 500 artículos, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral y sus 110 artículos, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos y sus casi cien artículos, y la Ley Federal de Consulta Popular. Y hay leyes en otras materias que pueden verse afectadas por esta reforma política. A esto hay que añadir que luego de que las reformas constitucionales sean eventualmente aprobadas en el Congreso de la Unión —está por verse si se aprueban— deben transitar por la conformidad de al menos 17 congresos locales. Aunque este es un escollo menor, si recordamos que hay legislaturas que compiten en una irresponsable pista de carreras por subirse al podio de la lambisconería. La fecha límite para que esta batería de reformas transite por el legislativo es el 31 de mayo próximo: menos de tres meses. 86 días naturales. No dudo que se logre, pero puede reflejarse en un pobre trabajo legislativo, sin debates correctivos y constructivos. Si se echa a andar la aplanadora en las comisiones y el pleno perderemos todos. En este mi primer acercamiento a la reforma sólo tengo espacio para abordar un solo aspecto: la permanencia del Programa de Resultados Electorales Preliminares, el PREP. Un instrumento que se inauguró en la elección presidencial de 1994, producto de la reforma de ese año tan convulso. Había urgencia de inyectarle legitimidad a las elecciones mexicanas, tan desprestigiadas por el manoseo de 1988. Con la aplicación de innovaciones tecnológicas y operativos más eficientes, en estos últimos años el PREP pudo acortar su tiempo de respuesta de 72 a 24 horas (https://t.ly/kZZjG). Los resultados se trasmiten al cierre de las casillas, y pueden ser cotejados por partidos y ciudadanos con las actas o con las sábanas electorales. La cobertura final llega arriba del 95% del total de casillas. Sin embargo, las nuevas tecnologías de comunicación y la aplicación de métodos estadísticos cada vez más afinados han permitido que un nuevo recurso emerja con fuerza: los conteos rápidos, que son aplicados desde el 2000 tanto por la autoridad electoral como por partidos y medios de comunicación. Son muy ágiles, y permiten contar con escenarios con poco margen de error en unas pocas horas. También son más económicos que el PREP. Creo que hubo mucha ignorancia y desinformación en los debates sobre la desaparición del PREP. La posibilidad ya se estaba discutiendo en los organismos electorales nacional y locales. Pero ahora se asumió como un ataque a la confiabilidad de los procesos. En la iniciativa se mantiene este recurso anacrónico, que espero se discuta con más atingencia en la reforma legal.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Rebelión Criminal Luis Miguel Rionda (*) Es inevitable abordar en esta nota de mi diario de campo los sucesos que padecimos el domingo 22 pasado: la captura violenta de Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder máximo del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y la sublevación de los criminales bajo su nómina en 22 entidades del país, que se tradujo en 252 narco bloqueos, docenas de comercios incendiados y centenares de vehículos calcinados. Las bajas en vidas humanas sumaron 25 guardias nacionales, un custodio, un agente de la fiscalía de Jalisco —Honor honori debitus—, 30 civiles armados —posibles soldados del CJNG— y una civil inocente. Las cifras son aún tentativas, porque en la semana se actualizaron todos los días. Harfuch dixit (https://t.ly/aAdkN). Los detenidos en flagrancia suman setenta, 48 de ellos en Guanajuato, cuatro de ellos bajo el cargo de terrorismo. Pero 23 criminales se fugaron de un penal de Puerto Vallarta gracias a la irrupción de un grupo armado (https://t.ly/f8N3S). Me alegra que en mi estado se haya reaccionado bien a la ola violenta y que se haya apresado a tantos malandros (https://t.ly/Ujd3t). Ojalá que las investigaciones posteriores permitan capturar a los jefes de plaza y al resto de los perpetradores. Nunca en mi ya larga vida había yo presenciado una insurrección de tanto calado. Los últimos hechos violentos en el Bajío fueron los enfrentamientos de la Cristiada de los años veinte, y sus secuelas bandoleras en los treinta. Mi abuelo paterno Isauro Rionda Liceaga fue militar, capitán de caballería en el batallón Primer Ligero de Guanajuato, y participó en algunas escaramuzas en esos años, incluyendo el rescate del ingeniero Lambert en Guanajuato capital, de manos de unos cuatreros secuestradores pseudo cristeros. Esa es la historia familiar más antigua que conservo de violencia criminal de gran escala, a cien años de distancia. La violencia social de este nivel es una novedad para mi generación boomer, y lo es mucho más para los de la X, los millenials y demás etiquetas. La guerra urbana toca a nuestras puertas en gran parte del país, incluyendo los antes pacíficos y aburridos pueblos del Bajío. Todo comenzó sin sentirse, con el tráfico de drogas en los ochenta y noventa, cuando México sólo era lugar de paso de opioides y coca —sólo se producía localmente amapola y mariguana—. Pero la demolición de los cárteles colombianos provocó que las pocas bandas de narcos mexicanos tomaran el control no sólo del traslado, sino también de la producción de drogas sintéticas más duras, como las metanfetaminas y el fentanilo. La creciente dificultad para el trasiego internacional hizo que se exploraran alternativas locales para financiar los expansivos grupos criminales mexicanos: la extorsión, el consumo local, el secuestro real y virtual, el asalto armado, el asesinato y las desapariciones… En fin, los impuestos y derechos no estatales, un peso adicional para la gente de bien, que en el proceso ha perdido su seguridad, sus bienes y sus vidas. Bravo por los ejecutores civiles y militares. Hago votos por que el Estado mexicano recupere su monopolio legítimo de la fuerza y que sostenga el combate frontal contra el crimen y sus operadores. Por el bien de todos, primero los buenos…     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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Luis Miguel Rionda (*   Últimamente me he involucrado con los instrumentos de la denominada Inteligencia Artificial (IA). Lo hago por necesidad no sólo de mantenerme actualizado, sino porque en mi trabajo cotidiano de investigación social con frecuencia me he sentido apabullado por la creciente cantidad y dispersión de información de los repositorios informáticos, que son cada vez más accesibles, pero a la vez más caóticos para quienes no cuenten con apoyos para enfrentar esa abundancia. Yo me formé académicamente en los años setenta y ochenta, cuando me introduje en los métodos de acceso y sistematización de información que existían entonces: los ficheros, las bibliotecas, los archivos, el registro manual o mecánico de la observación, etcétera. Mi tesis de licenciatura es un monumento a la artesanía del conocimiento: basada en mis notas y diarios de campo manuscritos, con dibujos, mapas y tablas hechas con mis escasos talentos gráficos. Las fichas de papel se acumulaban, para de ahí brincar a la redacción, también manual, que luego mecanografiaba en una vieja Remington de mi abuelo, con uso intensivo de corrector líquido y limpiador de tipos. Los gráficos los tiré a tinta china en papel milimétrico; los mapas y planos los dibujé haciendo uso de mis escasos talentos ingenieriles; incluyendo fotografías en blanco y negro que yo mismo revelaba; etcétera. Cuando se aprobaba el documento se procedía a fotocopiar y engargolar. Todo manual. Mi primer contacto con la tecnología informática en esos años fue frustrante y limitado, por la necesidad de manejar algún lenguaje de programación. Esto cambiaría en los ochenta con el arribo de la PC y la paquetería, donde se incluían los primeros procesadores de textos, hojas de cálculo y manejadores de bases de datos. Con esos nuevos recursos mi experiencia de investigación en la maestría fue radicalmente diferente y estimulante. Fue muy fácil hacer correcciones sobre la virtualidad de una pantalla, sin volver a mecanografiar todo. Mi tesis la publicó como libro el INAH, y el proceso editorial fue sencillo y rápido. A partir de ahí se inició una avalancha de novedades en las tecnologías de la información y la comunicación: el internet, el correo electrónico, la red global www, las consultas a distancia de repositorios, y el enriquecimiento de la virtualidad mediante recursos gráficos e intuitivos. En la primera década del nuevo siglo irrumpieron las redes sociales, entre las que se contaron muchas de corte profesional y académico. Nunca fue tan fácil comunicarse en tiempo real con colegas e instituciones de todo el mundo. Luego, con la pandemia, se desató una explosión de presencialidad virtual a distancia, que llegó para no irse más. Hoy día gran parte de mis encuentros académicos son virtuales sincrónicos. La IA me tiene sorprendido. El uso de SIRI y ALEXA ya me tenía maravillado, pero la irrupción del ChatGPT y la OpenAI, más las secuelas múltiples que les compiten, y sus aplicaciones concretas en la solución de problemas cotidianos, me convencieron de que, al contrario de lo que muchos temen, ese nuevo recurso nos facilitará muchos procesos que hoy nos agobian por su cantidad, monotonía o complejidad. En mi campo, por ejemplo, la búsqueda de textos recientes o antiguos sobre un tema de estudio. Esa labor absorbía tiempo y recursos, cada vez más escasos. Hoy la IA te recolecta no sólo las referencias, sino también la vía de acceso al documento original, y te brinda reseñas y borradores. Con esta ayuda, los investigadores podremos concentrarnos en el análisis comparado, para multiplicar la productividad, la actualidad y la pertinencia. Buenas noticias.

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Mi Amigo Luis Lauro   Luis Miguel Rionda (*   El sábado 17 de enero pasado murió un queridísimo amigo mío: el politólogo y comunicador neoleonés Luis Lauro Garza Hinojosa (n. 1958), destacado académico, escritor, promotor cultural, gran bohemio y bon vivant. Vivió y murió en su amado Monterrey, aunque era nativo de Tamaulipas –nació en Ciudad Camargo–. Luis Lauro fue el personaje más “regio” que he conocido: simpático, echado para adelante, profundo conocedor y practicante de las calidades humanas que distinguen a los norteños de cepa. Lo conocí en sus tiempos de académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esto fue en septiembre de 1993, con motivo de nuestra asistencia al seminario Changing political traditions in Mexico, organizado por la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans. Entonces la transición democrática mexicana llamaba mucho la atención internacional, en particular lo que sucedía en los niveles “subnacionales”, donde se experimentaban ya las alternancias en municipios y en entidades. Luis Lauro expuso el caso neoleonés y yo el de Guanajuato. Fue muy estimulante intercambiar ideas con este gran personaje, tan conocedor y bien dotado de capacidad comunicativa. A partir de entonces, fue frecuente que coincidiéramos en foros académicos donde se abordara el tema de la transición. Pero el más importante espacio que compartimos fue el de los encuentros anuales de estudios electorales que se realizaban en diferentes lugares de México. Ese fue el germen de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la SOMEE, que se formalizó como asociación civil en 1998. Cada año me volvía a encontrar con Luis Lauro en los congresos nacionales e internacionales de la SOMEE; el último fue en octubre pasado, en Medellín, Colombia. Hay que decir que, con el tiempo, Luis Lauro se convirtió en el comunicador ex oficio de nuestra asociación: reporteaba y entrevistaba a los congresistas, tanto a los viejos amigos como a los jóvenes electorólogos. Sus materiales están accesibles en el canal de Youtube de La Q (@LaQmex), el último medio de comunicación que fundó. En los albores de este siglo Luis Lauro dejó la academia para dedicarse totalmente a la comunicación. Para ello fundó su gaceta digital 15diario.com.mx, y pronto su revista mensual La Quincena, que ha acumulado 20 años y 237 números. Esos, y otros muchos proyectos editoriales y de difusión de la cultura regiomontana, lo convirtieron en un referente comunicacional en el norte mexicano. Pero no se limitó a esa región, y con frecuencia generaba contenidos que tenían relación con el resto del país, como su programa de análisis político Por la República. Su trabajo le valió el Premio Estatal de Periodismo «Francisco Cerda Muñoz» en la categoría Periodismo Digital. Tuve el placer de colaborar en algunas de sus aventuras comunicacionales desde hace, creo, 25 años. Aunque no coincidíamos en ideología, nunca me impuso cortapisas y me publicó sin condiciones. Era un practicante de la pluralidad y el pensamiento abierto. Un hombre que dejó huella en todos los que lo conocimos. Extrañaré sus charlas, tan divertidas, y su don de gentes. El cariño que desparramó por doquier le está siendo correspondido.         (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRi

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Luis Miguel Rionda (   La reforma electoral que hoy cocina la 4T parece confirmar nuestros peores temores. A pesar de 65 foros consulta organizados por la Comisión Presidencial para la Reforma Política, en los que participaron 5 mil 294 ponentes, más 346 propuestas recabadas mediante la plataforma electrónica de esa comisión (https://t.ly/Lxm0q), a las que se suman las propuestas recibidas en los 17 foros organizados por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, y las 204 propuestas planteadas por el INE (https://t.ly/bWv2s), todo apunta a que tendrán el destino previsible: la basura. Al parecer la comisión mantendrá los objetivos originales del régimen autócrata que hoy gobierna: desaparición de las posiciones plurinominales en el Congreso de la Unión, desaparición de los organismos electorales locales, desaparición de los tribunales electorales locales, disminución del financiamiento público a los partidos, socavamiento de la autonomía de los organismos electorales, elección de consejeros electorales por la vía electoral, etcétera. Pablo Gómez, arcaico presidente de la comisión presidencial, fue explícito: él no cree en la autonomía de los órganos electorales, “eso es para las universidades”, dijo. Su visión estalinista le hace concebir al nuevo orden político como un bloque ideológico homogéneo, donde la representación se limite a los cobijados por la hegemonía del partido de Estado. La competitividad y la alternancia se nulificarían mediante medidas legislativas, y de ser necesario, represivas. Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado. Un mundo feliz, de dictadura del proletariado (mejor dicho, de sus paladines), donde la justicia social se traduzca en el reparto de la pobreza. La reforma electoral que se cocina desde los poderes públicos confiscados puede significar el último clavo del ataúd de la joven democracia mexicana. El camino de la esperanza compartida se verá interrumpido, y se abrirá un nuevo capítulo del inveterado autoritarismo que hemos padecido durante cinco siglos. Regresaremos al régimen del partido hegemónico que ahoga a la sociedad a la que parasita. En el panorama actual sólo se vislumbra una rendija de esperanza: la nueva geopolítica internacional. La emergencia de un nuevo poder imperial, abusivo y beligerante, con el liderazgo de un personaje extravagante y pragmático como Trump, puede provocar reacciones de cautela, incluso miedo, en la nueva élite del poder en México. El arresto del criminal Maduro, con las amenazas trumpianas de intervención militar para combatir a los cárteles mexicanos, están induciendo reacciones interesantes en los narcopolíticos mexicanos, que ahora se sienten vulnerables y temerosos ante el nuevo buleador del barrio. Quiero pensar que la intolerancia gringa ante los gobiernos pseudo de izquierda en el continente, tendrá un efecto inhibidor de las tendencias autocráticas en esos países. Parece que se confirma el dicho de que un clavo saca a otro clavo. Por lo pronto, a los que creemos en la democracia como el mejor orden para la convivencia y armonía sociales, no nos queda más que continuar organizándonos en nuevas opciones políticas ciudadanas, como la que impulsamos desde SomosMX.     (*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRiondagj

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Pobre Venezuela   Luis Miguel Rionda (*) La madrugada del sábado 3 de enero, el año 2026 se estrenó con la estridencia del ataque armado de las fuerzas de los Estados Unidos sobre el territorio de la sufrida Venezuela. Todo ello bajo la pueril excusa de hacer prisionero al presidente de facto de ese país, el fantoche y chanflón Nicolás Maduro y su anciana esposa, ambos considerados con acierto como delincuentes de alta peligrosidad. Una cantidad apabullante de recursos bélicos se desplegó por dos horas en Caracas y alrededores, neutralizando con enorme efectividad tecnológica los recursos de defensa de un gobierno militarizado e inepto, que se pasmó y paralizó, a pesar de la retórica bravucona de su líder y su llamado general a las armas, en preparativo contra la invasión que él nunca creyó posible. El tirano exhibió su escondida debilidad humana. Sin el poder, el rollizo grandote y bigotón lució apocado y desubicado. Experimentó en carne propia lo que debieron padecer sus miles de perseguidos, encarcelados y desaparecidos. Por supuesto, sin el componente de la tortura física y la violación de derechos básicos, que él ordenó aplicar a sus conciudadanos antagonistas. El matrimonio Maduro gozó de las consideraciones de agentes de la ley profesionales, que les trataron con firmeza, pero con respeto. Suerte la suya. Por supuesto, yo rechazo con énfasis el uso de la fuerza en las relaciones internacionales. Sobre todo, cuando las motivaciones reales responden a intereses económicos o de dominación, como fue el caso de esta agresión. La incursión tuvo como objetivo desplazar a un déspota que ya resultaba infuncional para el imperio, y sacar provecho material de la situación. Nunca se pensó en impulsar el retorno a la democracia y al desarrollo de una nación que perdió sus libertades en manos de una padilla de feroces bandoleros, disfrazados de salvadores bolivarianos del pueblo. El derecho internacional que se impuso al término de la segunda guerra mundial, expreso en la declaración de las Naciones Unidas de 1942, ampliada en 1945 y 1948, tuvo como objetivo evitar nuevas confrontaciones mediante el establecimiento de mecanismos de diálogo y resolución de conflictos, que más o menos funcionaron a lo largo de la llamada guerra fría y en el periodo de expansión de las democracias. Pero a partir del arribo al poder de Vladimir Putin en Rusia (2000) y Donald Trump en los EUA (2016) el modelo ha hecho crisis. Muchas agresiones internacionales se han perpetrado desde entonces sin que los mecanismos, como la ONU y otros, hayan podido hacer gran cosa, más que declaraciones. La ONU, con 193 naciones, está secuestrada por un consejo de seguridad de 15 países, cinco de los cuales tienen poder de veto. Ese diseño es arcaico, inoperante y antidemocrático, pero funcional para las potencias militarizadas. Para colmo, y por decisión de Trump, a partir de antier los EUA se han retirado de 66 agencias internacionales, la mayoría dependientes de la ONU, que además ve amenazada su propia existencia. Ni siquiera la belicista OTAN se salva, pues también ha sido objeto de las imposiciones del copete naranja. Lo poco bueno de la situación es que se abre una rendija para una eventual liberación del pueblo venezolano del yugo de sus demonios internos. Pero se avizora que el proceso, si se da, será lento y excluyente. A los gringos no les interesa liberar a nadie, ni propiciar la mejora del país agredido. Quieren controlar su petróleo y así joder a las potencias rivales. Pobre Venezuela, tan lejos de Dios y tan cerca de Trump              

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