Entregan obra de urbanización en la localidad
de Guanajuatito, dentro del programa «Obras
Sin Fronteras».
• “La migración deja de ser la única respuesta
posible: la infraestructura, la dignidad y el
desarrollo también pueden construirse desde
casa”: Liz Alejandra Esparza Frausto.
San Diego de la Unión, Gto.; septiembre 6 de 2026.- Antes de esta intervención,
la calle Allende era una vialidad de terracería expuesta a encharcamientos, polvo y
deterioro constante, condiciones que dificultaban el tránsito peatonal y vehicular, en
especial para personas adultas mayores, niñas, niños y personas con movilidad
reducida. Durante años, esta situación representó un obstáculo cotidiano para las
familias de Guanajuatito, una localidad con fuerte tradición migrante hacia Estados
Unidos.
Con una inversión conjunta de 2 millones 470 mil pesos, el Gobierno de la Gente, a
través de la Secretaría de Derechos Humanos, en coordinación con el Club de
Migrantes “San Miguel de la Sauceda”, radicado en el estado de Texas, y el
Gobierno Municipal hicieron entrega de la obra de pavimentación de la calle Allende,
en la localidad de Guanajuatito, en beneficio directo de las familias de esta
comunidad.
La obra se concretó dentro del programa estatal “Obras Sin Fronteras”, impulsado
por la Secretaría de Derechos Humanos cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida
de las personas migrantes guanajuatenses y sus familias a través del desarrollo de
infraestructura social en sus comunidades de origen.
“Traemos las instrucciones de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo de
acompañar a los clubes de paisanos, quienes se organizan para seguir impulsando
el desarrollo de la tierra que los vio nacer y que cada peso que envían se convierta
en una obra que mejore la vida de sus familias en Guanajuato”, dijo Liz Alejandra
Esparza Frausto, titular de esta dependencia estatal, durante el acto de entrega.
Añadió que esta entrega se realiza en el marco del Programa Obras Sin Fronteras
y que, con acciones como esta, “la infraestructura, la dignidad y el desarrollo
también pueden construirse desde casa”.
Como resultado, la comunidad de Guanajuatito cuenta hoy con una vialidad
pavimentada y ordenada que brinda seguridad al tránsito de vehículos y peatones,
mejora el acceso para los servicios de emergencia y ofrece una imagen urbana
digna que revalora el patrimonio de cada familia que habita esta calle.
En su intervención, Juan Carlos Castillo Cantero, presidente municipal de San Diego
de la Unión, destacó que ninguna de las tres partes involucradas, por sí sola, habría
podido concretar esta obra. “Fue la suma de tres compromisos, el del estado, el del
municipio y el de quienes se fueron pero nunca se olvidaron de casa, lo que hoy se
traduce en un beneficio tangible para las familias de Guanajuatito”, afirmó el edil.
Con esta obra, las familias de Guanajuatito son las principales beneficiarias: niñas,
niños y personas adultas mayores transitan hoy con mayor seguridad; los servicios
de emergencia llegan con mayor rapidez; y el valor de las viviendas y comercios
ubicados sobre la calle Allende se ve fortalecido por la nueva imagen urbana de la
localidad.
El papel de los clubes de migrantes en el desarrollo regional
La obra entregada en Guanajuatito es un ejemplo más del papel que han asumido
los clubes de migrantes guanajuatenses como aliados estratégicos del desarrollo
regional. Organizados en Estados Unidos, estos clubes canalizan de forma colectiva
una parte de las remesas que sus integrantes envían a México, destinándolas a
proyectos de infraestructura social que, de otra manera, tardarían años en
concretarse en sus comunidades de origen.
En esta obra, representantes del Club de Migrantes “San Miguel de la Sauceda”,
radicados en Texas, trabajaron de manera coordinada con el Gobierno Municipal de
San Diego de la Unión y con la Secretaría de Derechos Humanos del Gobierno del
Estado, en un esquema de cofinanciamiento que demuestra que el desarrollo de las
comunidades expulsoras de personas migrantes se fortalece con la
corresponsabilidad y el compromiso de los paisanos que, desde la distancia, siguen
apostando por el futuro de sus comunidades de origen.

